Del colchón al teléfono: La revolución de la banca digital
Con la tecnología como motor, expertos discutieron sobre los retos y oportunidades de un nuevo ecosistema financiero.

La banca digital ya no es una promesa, es una realidad en constante evolución que transforma la forma en que los mexicanos gestionan su dinero. Bajo este tenor, se llevó a cabo el e-binar El futuro de la banca digital 2.0, presentado por Mercado Pago, que reunió a expertos para analizar los retos y oportunidades que definen una nueva era financiera, una donde la tecnología, la seguridad y la experiencia del usuario son los protagonistas.
En un país de contrastes, con zonas de alta conectividad y otras con gran dispersión poblacional, la digitalización avanza con pasos ágiles, impulsada por la necesidad de accesibilidad, la comodidad y la seguridad que ofrecen los servicios financieros del futuro. Sin embargo, este proceso no está exento de desafíos, como la arraigada cultura del efectivo y la informalidad, que aún representan barreras significativas para una inclusión financiera total.
La banca como aliado
El principal reto de la banca digital en México es ganarse la confianza del consumidor. No se trata solo de ofrecer una aplicación, sino de convencer a un público acostumbrado al efectivo y a la sucursal física de que las herramientas digitales son sus mejores aliadas.
De acuerdo con Pedro Rivas, director general de Mercado Pago, la alianza digital ya está ocurriendo en Latinoamérica y México se encuentra en un momento "increíblemente emocionante" de esta transformación. Miles de usuarios, antes excluidos del sistema bancario, están migrando hacia el uso de sus teléfonos celulares para gestionar sus finanzas, acceder a créditos y realizar transacciones de forma segura y eficiente.
Sin embargo, esta transición tiene que sortear obstáculos. Norma Castro, directora ejecutiva de Inclusión Financiera de Santander, apunta a la informalidad como un reto clave. Más de la mitad de la población mexicana opera en la informalidad y, para ellos, la banca digital puede representar un desafío al implicar la formalización y trazabilidad de sus ingresos.
A pesar de esto, la pandemia aceleró el proceso de adopción, aunque muchos usuarios, especialmente mujeres de 42 años en promedio que atiende Santander, todavía necesitan un acompañamiento pedagógico para sentirse seguras al manejar sus finanzas desde un celular.
Lo físico vs. lo digital
El debate sobre si las sucursales físicas tienen un lugar en el futuro de la banca es uno de los temas centrales. Mientras que empresas nacidas en la era digital, como Klar, defienden un modelo 100% digital, otras instituciones, como Santander, consideran que la sucursal sigue siendo relevante, aunque su rol esté reorientándose.
Pedro Rivas aseguró que, en los próximos 20 años, las sucursales bancarias perderán relevancia, pues el futuro será digital, impulsado por la eficiencia, la rapidez y la seguridad de las transacciones electrónicas.
Y es que aseguró que la digitalización permite ofrecer servicios como el crédito a pequeñas y medianas empresas (Pymes), basándose en el flujo de sus ventas en terminales digitales, sin depender del dinero físico. Además, el ahorro de tiempo para el usuario es un valor incalculable.
Por su parte, Norma Castro defiende un modelo de coexistencia. La banca digital se convierte en el elemento transaccional, mientras que la sucursal se transforma en un espacio relacional, de asesoramiento y resolución de problemas que la tecnología aún no puede solucionar.
La clave, según Mauricio Schwartzmann, de Mastercard, es ofrecer una experiencia completa: una tarjeta que pueda ser digital o física, adaptándose a las necesidades de cada cliente, ya sea que prefieran pagar con el celular o con un plástico.
"El culto al plástico no ha muerto, pero el futuro apunta a que la versión digital de la tarjeta será cada vez más común”, mencionó.
Seguridad y el rol de la Inteligencia Artificial
La seguridad es una de las mayores preocupaciones de los usuarios y un pilar fundamental para el desarrollo de la banca digital.
Pedro Rivas explicó que las instituciones invierten en tecnologías de punta para garantizar que las transacciones sean seguras y que el dinero de los usuarios esté protegido. Con sistemas que monitorean patrones de comportamiento y que pueden identificar un intento de fraude en tiempo real, la banca digital ofrece una trazabilidad y un nivel de seguridad que el efectivo no puede igualar.
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