La menopausia vista desde la aceptación
El silencio ha sido uno de los síntomas más comunes en esta etapa de la vida de las mujeres.

La menopausia es una etapa natural en la vida de la mujer que marca el fin de los ciclos menstruales. Se diagnostica cuando han pasado 12 meses consecutivos sin menstruación y ocurre como resultado de una disminución natural en la producción de hormonas, principalmente estrógenos y progesterona.
En entrevista para Excélsior, Areli Díaz Martínez, Business Unit Manager de las líneas de Salud Femenina en Laboratorios Carnot, explicó cómo la medicina en este rubro ha evolucionado y recomendó a las mujeres a partir de sus 40 años comenzar a hacer estudios de prevención: “La menopausia no es una enfermedad, es una transición de vida”.
Los cambios hormonales pueden tener un impacto importante tanto en la salud mental como en la emocional, pues la disminución de estrógenos no sólo influye en síntomas físicos, también puede relacionarse con cambios en el estado de ánimo.
“Empiezas a sentir que ya no tienes la misma claridad mental ni la misma energía, también se presentan afectaciones como bochornos, insomnio, niebla mental, dolor de articulaciones y fatiga extrema, las cuáles impactan directamente en la vida diaria”, externó.
Recalcó la importancia de que las mujeres acudan con diversos especialistas, ya que el mayor desafío actualmente es un tratamiento integral para este padecimiento.
“Muchas pacientes reciben atención fragmentada entre distintos especialistas, lo que dificulta un seguimiento adecuado”, dijo.
Sin embargo, el estilo de vida juega un papel central, ya que puede influir en la intensidad, la frecuencia y la forma en que una mujer atraviesa esta etapa.
La alimentación ayuda a sostener la energía, cuidar la salud ósea, metabólica y digestiva; el ejercicio contribuye con el bienestar físico y el estado de ánimo; mientras que el sueño, es un regulador clave de la salud hormonal, emocional y cognitiva.
“El autocuidado no es un lujo en la menopausia; es una necesidad”, mencionó.
La evolución social de esta enfermedad
Areli señaló que la menopausia ha sido comprendida de manera más positiva en los últimos años; sin embargo, aún queda mucho por avanzar, ya que anteriormente se abordaba desde el tabú y el desconocimiento, con una narrativa predominantemente negativa que la asociaba con pérdida, envejecimiento o limitaciones..
Mencionó que ya no tiene que ser vista como una etapa de resignación, sino de reconocimiento para que se pueda vivir con plenitud, fortaleza y conciencia.
“Cuando cambiamos la conversación, también cambiamos la experiencia de millones de mujeres”, concluyó.
Areli Díaz finalizó diciendo que esta es una etapa de vida muy bonita porque, a diferencia de otras, es cuando las mujeres pueden ver más por ellas mismas.
Es fundamental reconocer que la menopausia no debe vivirse en silencio ni en soledad, sino con información, acompañamiento y dignidad.