Carlos y la isla de las frutas, el cuento que enganchará a tus hijos con el ahorro

Carlos y la isla de las frutas es una herramienta que se puede utilizar para fomentar el hábito de ahorro en los hijos. Es necesario, por supuesto, adaptarlo a sus edades

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Carlos pensó que, tras recolectar fruta por ocho horas diarias, podría trabajar dos horas más para juntar 100 y de esta manera ahorrar 20 extras para cualquier emergencia. Después de trabajar por cuatro días recolectando 100 frutas y ahorrando 20 diarias, Carlos percibió que de sus ahorros ya tenía 80, lo que le daba la posibilidad de no tener que trabajar durante un día completo por si sufría un accidente como en el pasado.

Carlos, era un joven que se encontraba de vacaciones en un viaje por barco, durante el trayecto el barco sufrió una severa falla mecánica, lo que provocó que se hundiera.

Carlos pudo nadar hacia un pedazo grande de madera lo que le permitió flotar por unos días hasta que encalló en una pequeña isla.

En las primeras horas en ella Carlos se dedicó a explorarla en busca de alimento. Observó que se trataba de una isla deshabitada, pero con gran cantidad de vegetación con frutas entre las que se encontraban: fresas, plátanos, naranjas, manzanas, piñas y peras.

Con el pasar de los días Carlos notó que necesitaba comer alrededor de 80 frutas diarias para mantener una dieta balanceada y que tenía la capacidad de recolectar 10 frutos por hora, de esta manera, debía trabajar al menos ocho horas diarias o no podría cubrir sus necesidades alimenticias.

En una ocasión, mientras Carlos caminaba por la isla, fue picado por un bicho raro en el pie derecho, lo que le causó una severa hinchazón que no le permitía caminar, así que no pudo recolectar frutas ese día hasta que la hinchazón disminuyó, cosechando solamente 40 de ellas, por lo cual ya tenía un déficit en su alimentación, que se ampliaba con el correr de los días.

A través de este cuento, la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) te invita a estimular la reflexión de tu hijo, ayúdale a entender la analogía de las frutas con el dinero. Y cómo con el ahorro podemos alcanzar alguna meta

A partir de ese suceso se dio cuenta de que no podía vivir al día, ya que cualquier circunstancia o imprevisto que no le permitiera recoger los 80 frutos diarios que necesitaba comer, pondría con el tiempo en peligro su vida.

Carlos pensó que, tras recolectar fruta por ocho horas diarias, podría trabajar dos horas más para juntar 100 y de esta manera ahorrar 20 extras para cualquier emergencia. Después de trabajar por cuatro días recolectando 100 frutas y ahorrando 20 diarias, Carlos percibió que de sus ahorros ya tenía 80, lo que le daba la posibilidad de no tener que trabajar durante un día completo por si sufría un accidente como en el pasado.

Una tarde, mientras Carlos descansaba bajo la sombra de un árbol, una manzana le cayó en la cabeza, se quedó observando detenidamente las ramas del mismo y pensó “si tuviera la capacidad de escalar el árbol podría tener más frutas en un solo lugar y no tendría que estar caminando por toda la solitaria isla”.

Carlos construyó una escalera y con gran felicidad se dio cuenta como con las frutas de los árboles en vez de tener que trabajar ocho horas diarias para juntar las 100, ahora sólo tenía que trabajar seis. Con el paso del tiempo Carlos vivía más cómodo y adaptado, sin embargo, no era totalmente consciente de sus grandes ahorros de fruta y como con ellos había logrado cumplir algunas metas, decidió empezar la construcción de un barco, con él, dejó la isla y zarpó de regreso a casa.

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