Historial médico en un chip; proyecto AVATAR
La NASA lleva a cabo una labor en la que se recopilan células madre de los astronautas, viajaron en Orión para medir el efecto del espacio en el cuerpo

Los cambios que pueda experimentar el cuerpo humano a grandes alturas son un tema de gran interés para la ciencia.
Expertos han dedicado trabajos profundos sobre los primeros alpinistas que alcanzaron la cima del Everest. También se ha dado seguimiento a las reacciones del organismo en ciudades con altitudes extremas.
Con el avance tecnológico, los experimentos han crecido y Artemis II fue una prueba fiel de ello. La misión que volvió ayer a la Tierra llega con un cúmulo de información que será de alto valor para la humanidad.
La NASA anunció que con la misión de Artemis II se aprovechará para un experimento pionero que tiene como objetivo recopilar datos científicos valiosos para próximos regresos a la superficie lunar o incluso viajar a Marte.
La investigación se conoce como Respuesta Análoga Virtual de Tejido de un Astronauta, conocido como AVATAR por su acrónimo en inglés.
Se trata de un estudio visionario por medio de chips que tendrán células de cada uno de los tripulantes.
En ellos se recabará información sobre los efectos de la radicación y la microgravedad, principalmente.
“El espacio es un ambiente que se denomina extremo. Son tan extremas las condiciones que ya se necesita apoyo tecnológico para que un ser humano pueda vivir o estar por periodos de cortos a largos. La medicina aeroespacial analiza todos los cambios fisiológicos que va a sufrir el ser humano y también morfológicos por la exposición del ser humano a un ambiente extremo como lo es el espacio”, explicó en entrevista con Excélsior el médico y profesor de la UNAM, Ricardo Martínez Tapia.
Artemis ofrece la oportunidad de investigar cómo la radiación, el aislamiento y la desistencia de la Tierra afectan el sueño, el estrés, la cognición e incluso el trabajo en equipo.
Para ello, los astronautas usarán dispositivos de pulsera que permitirán monitorearlos. Los investigadores estudiarán las muestras de saliva y sangre de los tripulantes recolectadas antes, durante y después de la misión, para conocer el funcionamiento del sistema inmunitario humano en el espacio profundo.
El especialista e investigador en medicina aeroespecial celebró que con la misión de Artemis II se puedan realizar estudios a profundidad.
“Lo de Avatar está súper padre, ya que es un estudio en lo que le llaman un órgano en un chip. Ponen células de los astronautas dentro de este chip y lo que hacen es simular lo que puede pasarle a ese órgano o a las células de ese astronauta. Lo que van a observar es cómo esta radiación puede alterar las células de la sangre, las células inmunitarias, y esto les va a permitir al menos hipotetizar qué es lo que le puede esperar a un ser humano ante la exposición prolongada de esta radiación de alta energía”, compartió.
Es de los primeros aspectos altamente relevantes de Artemis, explicó.
“Los astronautas salen de la protección de nuestro campo electromagnético del planeta Tierra y se exponen a la radiación que viene del espacio exterior y profundo, que se le llama radiación cósmica; y un riesgo que es un poco menor, pero que también se presenta es la radiación de alta energía proveniente del Sol. Porque también puede suceder que el Sol tenga emisiones y puede pegarle a los astronautas”, dijo.
Lo siguiente es lo más atractivo, que es la microgravedad.
Las famosas imágenes que vemos de los astronautas en la Estación Espacial Internacional que van por ahí flotando, eso es la exposición a la microgravedad.
“Cómo se alejan del planeta Tierra, la atracción gravitacional que tiene el planeta Tierra sobre nosotros es menor y da este efecto como si flotaran. Desde el punto de vista médico es un gran reto. Porque nosotros tenemos ciertas diferencias de presiones en nuestro organismo”, dijo.
La NASA difundió que los chips son del tamaño similar de una memoria USB. Los chips de órganos contienen células humanas vivas que son cultivadas para representar las estructuras y funciones de regiones específicas de los órganos humanos, como el cerebro, los pulmones, el corazón, el páncreas y el hígado. Pueden latir como un corazón, respirar como un pulmón o metabolizar como un hígado.
Este trabajo ayudará a conocer cómo responde el cuerpo humano a los factores estresantes y también la reacción a ciertos tratamientos médicos. ¡Un gran salto para la medicina y para la humanidad!
Analizar a fondo
Objetivos clave de la iniciativa que impulsa la agencia espacial estadunidense.
· ´Enviar chips con células humanas en la nave Orión para estudiar los efectos de la radiación espacial y la microgravedad en el cuerpo.
· Recopilar datos científicos con el fin de hacer botiquines médicos personalizados para los astronautas en próximos viajes a la Luna.
· Elaborar “chips de órganos” homólogos del tejido humano que replican la reacción de los órganos.
· Extraer las células de la médula ósea de los astronautas, para representar las funciones específicas e interacciones de diversos órganos, y serán estudiadas después de su reingreso a la Tierra.
· Analizar los resultados para comprender mejor el efecto de la radiación en tratamientos como la quimioterapia y la medicina personalizada.