Escala la carrera contra China; nueva Guerra Fría
El mayor proyecto espacial reciente de la Unión Americana se convirtió en una nueva trinchera de competencia contra el país asiático e incluso sembrando dudas sobre un posible ataque espacial, según expertos

Luego del éxito de la misión Artemis, la carrera espacial se convirtió en un escenario de rivalidad entre Estados Unidos y China, coinciden expertos.
China ha mantenido la exploración espacial dentro de sus ambiciones geopolíticas.
Aunque llegó más tarde a la carrera, gracias a agencias como la Administración Espacial Nacional de China y la Corporación de Ciencia y Tecnología Aeroespacial de China (CNSA y CASC respectivamente por sus siglas en inglés), China se ha convertido en el principal contrincante de la hegemonía estadounidense en Tierra como en el espacio.
En su 14. Plan Quinquenal, la República Popular China (RPC) delineó su compromiso de fortalecer sus capacidades militares en el espacio.
El fortalecimiento de estas capacidades se alinea con la visión del presidente Xi Jinping de China como potencia espacial.
El presidente Xi considera que la superioridad espacial es fundamental para salvaguardar intereses vitales.
“El espacio es un activo estratégico importante para el país que debe ser bien gestionado y utilizado”, dijo el mandatario en un mensaje en el año 2001.
Las capacidades antisatélite chinas están en constante evolución, y la estrategia espacial de Pekín va más allá de las capacidades de inteligencia, vigilancia y reconocimiento (ISR), abarcando una gama de recursos cinéticos que pueden utilizarse para atacar a Estados Unidos en órbita, tierra, aire y mar, de acuerdo con un estudio del Proyecto de Asuntos Nucleares del Centro para Estudios Estratégicos e Internacionales.
En concreto, las capacidades operativas de ascenso directo desde el espacio se combinan con capacidades espaciales terrestres que pueden emplearse con fines ofensivos y defensivos.
Prohibido aliarse
Si bien otros países fun-daron sus propias agencias espaciales antes que China, éstas se encuentran en su mayoría en contacto con Estados Unidos, con quien colaboran extensivamente.
Sin embargo, al país asiático se le quitó esta posibilidad con la llamada Ley de Enmienda Wolf de 2011.
Se trata de una legislación con la que el Congreso de Estados Unidos le prohibió a la NASA usar fondos federales para trabajar directamente con el gobierno de China.
Ésta se ha usado para limitar o controlar colaboraciones con nacionales chinos en suelo estadunidense.
El programa espacial chino ha mantenido un ritmo de avance constante, lo que representa cada vez más una amenaza al dominio estadunidense.