¿Fobia a la calvicie? A 69 años de su muerte, reviven historia de Pedro Infante y su "peluquín"
A casi siete décadas de su fallecimiento, resurgen detalles poco conocidos sobre la vida íntima de Pedro Infante.

Para millones de mexicanos, Pedro Infante representaba el ideal del charro valiente y sobre todo un galán. Sin embargo, fuera de cámaras, la realidad era distinta. Uno de los secretos mejor guardados del actor era su profunda preocupación por tener calvicie.
En la época de oro del cine, la imagen lo era todo. La juventud, la virilidad y el atractivo físico eran elementos clave para sostener una carrera en ascenso. Cuando Pedro Infante comenzó a notar que su frente se ampliaba y que la coronilla perdía densidad, el temor no fue menor, ya que la calvicie podía significar el fin de su estatus como protagonista.
Los "bisoñés": el arma secreta de Pedro Infante
Lejos de resignarse, el actor recurrió a una solución que en su momento era sofisticada y poco común con los "bisoñés", una especie de peluquines de alta calidad diseñados a la medida.
No se trataba de piezas improvisadas. Pedro Infante mandaba a hacer modelos específicos según el personaje que interpretaba. Para escenas de acción, utilizaba estilos más despeinados y naturales; para dramas románticos, prefería acabados más elegantes.

La calidad era tal que el público difícilmente notaba el truco. Incluso dentro de los sets de filmación, pocos tenían acceso a su secreto. Se dice que en sus contratos exigía que nadie, salvo su estilista de confianza, pudiera tocar su cabello o acercarse demasiado con iluminación intensa que pudiera evidenciar la prótesis.
¿Placa de platino o simple vanidad?
Uno de los mitos más difundidos en torno a este tema tiene que ver con el accidente aéreo que sufrió en 1949. Tras el incidente, Pedro Infante fue sometido a una cirugía en la que le colocaron una placa de platino en el cráneo.
Durante años, muchos creyeron que el uso del peluquín tenía como finalidad cubrir dicha placa o una cicatriz visible. Sin embargo, diversas versiones coinciden en que el actor ya utilizaba peluquines antes del accidente. Es decir, su decisión respondía más a razones estéticas.

Eso sí, la operación incrementó su obsesión por proteger su cabeza, reforzando aún más su cuidado extremo por su apariencia.
Rutinas, obsesiones y anécdotas de Pedro Infante
La vanidad de Pedro Infante no se limitaba al uso de prótesis capilares. Su disciplina física era igualmente intensa. Practicaba boxeo, levantamiento de pesas y otras actividades que exigían esfuerzo constante.
Aun así, incluso durante sus entrenamientos, mantenía una vigilancia permanente sobre su cabello. Evitaba que el sudor desplazara el peluquín y revisaba constantemente su reflejo en el espejo.
También se sabe que probó todo tipo de tratamientos disponibles en la época: tónicos capilares, masajes e incluso remedios caseros, en un intento por frenar la caída natural del cabello.

Más que simple vanidad, su comportamiento respondía a una lógica clara al proteger su carrera. Para él, mantener la imagen del galán perfecto era una forma de asegurar su permanencia en la cima del espectáculo.
La muerte que convirtió al ídolo en leyenda
Pedro Infante falleció el 15 de abril de 1957, a los 39 años, en un trágico accidente aéreo en Mérida, Yucatán. La avioneta que piloteaba se desplomó poco después de despegar, poniendo fin a una de las carreras más influyentes del cine y la música en México.
Su muerte no solo conmocionó al país, sino que marcó el inicio de su transformación en mito. Películas, canciones y anécdotas comenzaron a alimentar la figura de un ídolo eterno.
A 69 años de su muerte, Pedro Infante sigue siendo un referente cultural. Su legado en el cine, con clásicos como Nosotros los pobres o Tizoc, y su impacto en la música ranchera lo mantienen vigente entre nuevas generaciones.

Pero quizá lo que más lo acerca al público actual es precisamente este tipo de historias. Saber que detrás del ícono existía un hombre con inseguridades, temores y obsesiones lo vuelve más humano.
Su miedo a la calvicie, lejos de restarle grandeza, lo retrata como alguien que entendía perfectamente las reglas de la fama… y que estaba dispuesto a todo para mantenerse en la cima.
AAAT**