Super Bowl LX: Todo lo que necesitas saber para entender el juego más importante de la NFL
De la dinastía de los Patriots al renacer de Sam Darnold: claves, datos y el impacto global del gran juego de la NFL

El Super Bowl LX empieza cuando todavía no hay público en las gradas y el césped parece intacto, cuando el Levi’s Stadium despierta como una ciudad dentro de otra ciudad y nadie habla del marcador porque aún no existe. Empieza con camiones descargando cables, cámaras y pantallas que no entrarán en ningún encuadre, con técnicos que prueban señales destinadas a viajar miles de kilómetros y con una liga que ya activó el engranaje más grande de su calendario.
Para entender el Super Bowl hay que asumir algo desde el principio. El partido no es el centro, es el punto de encuentro. Todo lo demás gira alrededor.
Viejos conocidos
La NFL llega aquí después de una temporada de 272 juegos de calendario regular y 12 partidos de playoffs, un recorrido largo, físico y desgastante que se resume en una sola tarde. Fue un año particular, marcado por ajustes silenciosos y por un cambio de reglas que devolvió vida al kickoff, esa jugada que durante años se había convertido en trámite y que ahora volvió a tener movimiento, riesgo y expectativa. Incluso la liga entendió que la tradición necesita dinamismo para no volverse decorativa.
Los Patriots (17-3) y los Seahawks (16-3) se enfrentarán en el Levi's Stadium de Santa Clara. Será el primer Super Bowl desde la fusión en 1970 entre equipos que se clasificaron entre los cuatro mejores en ataque y defensa anotadora durante la temporada regular, pero atrás de estos dos equipos hay muchas historias.
Nueva Inglaterra y Seattle son la décima pareja de equipos que se enfrentan en múltiples Super Bowls. Anteriormente se enfrentaron en el Super Bowl XLIX en Arizona después de la temporada 2014 (Patriots 28, Seahawks 24). El Super Bowl LX marca la 32.ª temporada consecutiva con un enfrentamiento diferente al de la temporada anterior.
Los Patriots llegaron al Super Bowl luego de vencer 10-7 a Denver en la final de la AFC. En ronda divisional se impuso a Texans y en el fin de semana del Wild Card eliminó 16-3 a los Chargers.
Mientras que Seahawks se impuso a los Rams en la final de la NFC 31-27. Apaleó 41-6 a los 49ers en el playoffs divisional y descansó en la primera ronda al terminar como el mejor sembrado de la Conferencia Nacional.
Por segunda ocasión, el Levi’s Stadium es sede del gran juego. Santa Clara vuelve a colocarse como vitrina de una NFL que se piensa moderna, tecnológica y exportable, pero que sigue sosteniéndose en emociones básicas: ganar y perder.

Una celebración que se transmite, se filtra y se vende
El Super Bowl LX se transmitirá en más de 190 países y territorios, con producción en más de 25 idiomas y 10 señales distintas saliendo del estadio. NFL Films coordina un dispositivo que convierte 60 minutos de juego en un objeto global, reproducible y vendible, diseñado para funcionar igual en Boston, Ciudad de México o Tokio.
Más de 130 millones de personas sólo en Estados Unidos verán el partido. Afuera, en el mundo real, ese número se multiplica. Entender el Super Bowl es entender que la transmisión no es una ventana, es un filtro. Decide qué se muestra, qué se amplifica y qué se vuelve conversación global.
Mientras tanto, el dinero ya pasó por caja. El equipo campeón levantará el Trofeo Lombardi y cada jugador recibirá un bono de 171,000 dólares además de su salario. La derrota también paga, aunque menos (100 mil dls).
Los anuncios de 30 segundos rondan los ocho millones de dólares. Las apuestas legales proyectan cifras récord. El espectáculo de medio tiempo se mide en impacto cultural, no en acordes. Todo ocurre en paralelo y nada es improvisado. Un deporte estadunidense que aprendió a ser fiesta global y que presentará en el gran domingo a Bad Bunny.
Acontecimiento global
El Super Bowl dejó de ser una celebración local hace mucho tiempo. En países como México se vive como día festivo no oficial, con reuniones que empiezan horas antes y terminan mucho después de que el reloj de juego se agota. El guacamole mexicano se convirtió en acompañante natural de una transmisión que ya no necesita explicación cultural.
Este 8 de febrero, el aguacate michoacano será protagonista indiscutible del Super Bowl. Más de 120,000 toneladas llegarán a Estados Unidos para sumar sabor y tradición al evento. El 90 por ciento cuenta con certificación ProForest Avocado, garantía de que provienen de huertas libres de deforestación.

Los Patriots de Nueva Inglaterra sigue siendo uno de los equipos más populares en México. No por coyuntura, sino por memoria. La dinastía construida por Tom Brady y Bill Belichick, seis títulos que marcaron época, dejó una huella que no se borra con el paso del tiempo. Los Patriots ya no son aquel imperio, pero quieren construir otra dinastía.
Los Patriots disputarán su duodécima Super Bowl, la mayor cantidad entre todos los equipos. El domingo, Nueva Inglaterra puede convertirse en el primer equipo en ganar siete Super Bowls y superar a San Francisco (40 victorias) como el equipo con más victorias en postemporada en la historia de la NFL
No es sólo un trofeo. Es una reescritura del orden histórico de la NFL. Drake Maye y Sam Darnold, dos lecturas del mismo ruido
Drake Maye y Sam Darnold, dos lecturas del mismo ruido
Drake Maye tiene 23 años y juega como alguien que entendió muy pronto que el Super Bowl no se gana con gestos heroicos sino con decisiones correctas. Finalista al MVP y al Jugador Ofensivo del Año, Maye no acelera el partido, lo reduce. Corre cuando debe, lanza cuando conviene, acepta que no todos los domingos piden brillo. Es un quarterback que no pelea contra el contexto. Drake Maye , con 23 años y 162 días, podría convertirse en el quarterback titular más joven en ganar un Super Bowl, superando a Ben Roethlisberger (23 años y 340 días en el Super Bowl XL).
Maye terminó la campaña con 3,491 yardas por aire, 31 pases de anotación y ocho intercepciones. También es un peligro por tierra.
Sam Darnold llega desde otro lugar. Quinta franquicia, una carrera fragmentada y una etiqueta que lo persiguió durante años. En Seattle encontró continuidad y algo todavía más escaso, confianza sin asteriscos. No juega para redimirse ni para cerrar capítulos. Juega como si ya no necesitara justificar su presencia. Ese contraste explica más del Super Bowl LX que cualquier estadística.
En el campo habrá dos jugadores de origen mexicano defendiendo los colores de Seattle. Elijah Arroyo y Jordan Love tienen fuertes conexiones con nuestro país .
El Super Bowl también se come
De costa a costa, el Super Bowl Sunday es sinónimo de una comida por encima de todas. Las alitas de pollo. Según el National Chicken Council, en Estados Unidos se consumirán 1.48 billones durante el Super Bowl LX, unos 10 millones más que el año pasado.
Puestas una tras otra, esas alitas podrían unir 27 veces el Gillette Stadium con el Lumen Field. Darían casi tres vueltas completas a la Tierra. Comer una cada 30 segundos llevaría hasta el año 3430. Transportarlas requeriría más de 3,400 tráileres formando una caravana de 40 millas. El dato es absurdo. Por eso funciona. Lo que realmente está en juego

Patriots y Seahawks no representan nostalgia. Representan adaptación. Ninguno llegó como favorito. Ninguno respondió al guion previsto. Por eso este Super Bowl importa. No porque cierre una era, sino porque describe la actual.
Nueva Inglaterra puede convertirse en el tercer equipo desde la realineación de 2002 en ganar el Super Bowl la temporada pasada tras terminar en el último lugar de su división, uniéndose a los Eagles de 2017 y los Saints de 2009. Tras terminar con un récord de 4-13 en 2024, los Patriots son el quinto equipo en aparecer en el Super Bowl la temporada pasada tras ganar menos de cinco partidos, uniéndose a los Bengals de 2021 , los 49ers de 2019 , los Rams de 1999 y los Bengals de 1988 .
Con Nueva Inglaterra y Seattle avanzando al Super Bowl LX, al menos un equipo ha llegado al Super Bowl tras quedar fuera de los playoffs en seis de las últimas 10 temporadas (2016-25). Nueva Inglaterra se une a los Bengals de 2021 como el segundo equipo en las últimas cinco temporadas (2021-25) en avanzar al Super Bowl tras terminar último.
Cuando el balón finalmente el balón vuele, todo este mundo quedará comprimido en el campo de juego. Para entonces, entender el Super Bowl ya será imposible. El Super Bowl siempre se entiende antes. Después, solo se mira, se discute y se comparte.
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