De Cancún al Super Bowl LX: Conoce a los jugadores con sangre mexicana que disputarán el gran juego de la NFL

El SB LX reunirá a Patriots y Seahawks con una presencia mexicana que no aparece en los registros de nacimiento, pero sí en las historias personales

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Elijah Arroyo se encuentra en su temporada de novatoEspecial NFL

El 8 de febrero, el Super Bowl LX no sólo cruzará a Patriots y Seahawks por el trofeo Vince Lombardi. También conectará geografías que rara vez aparecen juntas en la cartografía de la NFL. México, Chicago, Cancún, Seattle. No hay jugadores nacidos en territorio mexicano en el campo, pero sí historias moldeadas por ese cruce cultural que desde hace décadas empuja trayectorias improbables hacia la liga más poderosa del futbol americano.

Del lado de Seattle habrá dos jugadores con sangre mexicana. Elijah Arroyo y Julian Love. Dos recorridos distintos, una misma noche, un mismo estadio. 

Elijah Arroyo, aprender el juego en español

Durante seis años, los fines de semana de Elijah Arroyo no transcurrieron entre parrillas encendidas en patios texanos ni en ligas infantiles de suburbio. Transcurrieron frente al mar. Entre humedad espesa, tráfico turístico y un campo sintético al borde del bulevar Luis Donaldo Colosio. Allí, con los Troyanos de Cancún, un niño afroamericano con sangre mexicana empezó a construir un lenguaje propio dentro del futbol americano.

El primer cruce corto lo memorizó sin dominar el idioma. Las rutas se aprendían por repetición, por señas, por instinto. El casco y las hombreras funcionaron como un pasaporte inmediato para integrarse en un entorno nuevo. Arroyo llegó a Cancún por trabajo de su padre. No como visitante. Vivió allí. Se formó allí. Jugó allí. Aprendió coberturas y lecturas defensivas en español, mientras el deporte hacía de puente social.

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Elijah Arroyo, acarrando el balón durante su paso con los Troyanos de Cancún.

El propio Arroyo lo resumió años después durante el Pro Day de los Hurricanes de Miami. Aprendió el juego en español y al volver a Estados Unidos entendió que no había cambiado nada esencial. Mismas trayectorias. Mismos choques. Mismos segundos que deciden una jugada.

Cuando la familia regresó a Texas, ya en etapa de secundaria, el contraste fue inmediato. Rivales más grandes, más rápidos, sistemas más pulidos. El idioma cambió, el deporte no. El proceso fue similar al de su llegada a México. Adaptación. Lectura. Más adelante vendría el futbol colegial, una lesión fuerte, el regreso y el mejor año con la Universidad de Miami, el que lo colocó en los radares de la NFL.

Seattle lo tomó en la segunda ronda del Draft 2025 con el pick 50. En su temporada de novato ha participado en 13 partidos, cuator como titular, con 15 recepciones y 179 yardas. Una lesión de rodilla lo dejó fuera de los últimos cuatro juegos de la temporada regular y del triunfo divisional ante San Francisco. Tampoco jugó la final de la NFC ante Rams. El plan médico apunta a que se uniforme para el Super Bowl LX.

Arroyo carga una herencia mexicana por parte de su padre y una formación que no aparece en las biografías tradicionales de la liga. Cancún no es un pie de página exótico en su historia. Es el punto de partida. 

Julian Love, raíces que viajan con la familia

El otro vínculo mexicano de los Seahawks se mueve en la zona profunda. Julian Love, defensivo titular, creció en el área conurbada de Chicago, una región marcada por la presencia latina. Su conexión con México viene por vía familiar. En una entrevista con el Sea Hawkers Latin American Booster Club reveló que su abuelo era originario de Chihuahua.

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La identidad en su casa siempre fue múltiple. Sangre mexicana y cubana. Tradiciones que viajaron con la familia hasta Seattle. Love contó para la página oficial de Seahawks o que cada 24 de diciembre su familia se desvela preparando tamales para celebrar la Navidad. Una costumbre que se mantuvo incluso después de su llegada a la ciudad en 2023, año en el que firmó un contrato de 36 millones de dólares por tres temporadas con los Seahawks.

En Seattle también existe otro ancla familiar. La familia de su abuela posee un restaurante de sándwiches en la ciudad. El arraigo no se limita al emparrillado. Se extiende a la mesa, al barrio, a la rutina fuera del estadio.

Love no llegó a la NFL por rutas alternativas ni por geografías atípicas como Arroyo. Su historia es más cercana al molde clásico del jugador estadunidense. Aun así, su vínculo con México forma parte de una identidad que acompaña su carrera profesional. 

El Super Bowl LX reunirá esas trayectorias en Levi’s Stadium. Arroyo, formado entre Caribe y libros de jugadas bilingües. Love, marcado por una memoria familiar que cruza Chihuahua, Chicago y Seattle. 

Dos historias con origen mexicanos que actuarán bajo las luces de Levi's Stadium el próximo 8 de febrero cuando los Patriots y los Seahawks se midan en una revancha del gran juego.