¿Cómo la NFL amenaza con terminar las grandes producciones de Hollywood?

Los contratos multimillonarios de la NFL escalan hacia cifras récord y obligan a cadenas y plataformas a recortar presupuestos de cine y series de televisión

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Drake Maye (10) padeció seis capturas durante el Super Bowl, que bien pudieron agravar su problema en el hombro.Reuters

En Hollywood ya no se discute si el streaming cambió las reglas. La conversación real gira en torno a quién se está quedando con el dinero. Y en ese reparto, la National Football League avanza como un actor dominante que no produce películas ni series, pero condiciona cuántas pueden hacerse.

Nadie en la industria lo dice en voz alta, pero la NFL ha dejado de ser sólo un espectáculo deportivo. Se convirtió en el eje financiero que sostiene y al mismo tiempo exprime a quienes lo transmiten. Más de 10,000 millones de dólares al año fluyen desde cadenas como CBS, Fox Corporation, NBC, ESPN y Amazon Prime Video. A ese monto se suman acuerdos paralelos con YouTube TV y Netflix. Es el precio por unas cuantas horas que concentran audiencias que ningún otro contenido logra reunir.

El desequilibrio es evidente cuando se revisan las cuentas. Fox Corporation destina cerca de 2,300 millones de dólares al año sólo en derechos de la liga. Su gasto total en contenido ronda los 9200 millones en un año con Super Bowl. Una sola propiedad consume más de una cuarta parte del presupuesto total.

La NFL subirá su costos

La comparación con la NBA deja ver la dimensión del fenómeno. La liga de basquetbol firmó acuerdos por 6900 millones anuales con múltiples socios. Produce más horas de programación, pero sus transmisiones en NBC apenas superan los 2.6 millones de espectadores por partido. En contraste, el Sunday Night Football promedia 23.5 millones.

Detrás de esa presión hay nombres y estructuras que operan con precisión. El comisionado Roger Goodell y su equipo negocian desde una posición reforzada por métricas que crecieron tras los cambios de medición de Nielsen. Los propietarios, figuras como Jerry Jones, Stan Kroenke y John Mara, respaldan una estrategia que apunta a maximizar cada contrato.

El siguiente movimiento ya está en marcha. La renegociación con Paramount Global abre la puerta a un incremento que podría llevar el valor anual a 15,900 millones de dólares. El cálculo proviene de análisis financieros que anticipan un aumento de 58 por ciento. El dinero no aparece de la nada. Sale de algún lado y ese lado comienza a ser evidente.

Hollywood observa cómo su presupuesto se convierte en variable de ajuste. Menos series, menos cine, menos apuestas de riesgo. El contenido con guion empieza a ceder terreno frente a eventos en vivo que garantizan audiencia inmediata.

En ese nuevo mapa, los conglomerados juegan con ventajas distintas. Rupert Murdoch y Lachlan Murdoch sostienen un modelo expuesto a la presión directa de los derechos deportivos. Empresas diversificadas como Disney o Comcast amortiguan el impacto con parques temáticos y negocios paralelos. Amazon compensa con su ecosistema comercial. Otros no tienen ese margen.

El resultado es una industria que se reconfigura sin ruido. La televisión abierta se acerca a un modelo donde el deporte en vivo es el ancla principal. El resto se ajusta alrededor. La pregunta no es si la NFL seguirá creciendo. La pregunta es cuánto espacio quedará para todo lo demás cuando termine de hacerlo.