Golfo de México: mejor tarde que nunca

Mejor tarde que nunca. Me lo dice Pablo Montaño, director de Conexiones Climáticas, una de las agrupaciones que acusaron la opacidad y las mentiras de Pemex y de diversos funcionarios tras el derrame de hidrocarburos en el Golfo de México. Con sustento en el reporte de un grupo oficial especializado, el gobierno de la presidenta Sheinbaum ha reconocido lo que dichas organizaciones denunciaron. Conclusión: el derrame ocurrió el 6 de febrero y no en marzo, como sostuvo el gobierno; la primera reacción de Pemex fue esconder lo ocurrido; la válvula del derrame se cerró el tardío 14 de febrero, y la reparación concluyó una semana después. El director de Pemex, Víctor Rodríguez, afirma ahora que fue mal informado por un director, un subdirector y un coordinador, a quienes cesó ya: otra vez la culpa se diluye en los mandos medios, no hay una asunción integral de responsabilidades. Los ambientalistas coincidían ayer en que el “pésimo manejo de la crisis” traerá consecuencias más graves de las que hoy se proyectan. “Y queda vigente la pregunta sobre el impacto, que puede durar años”, subraya Montaño. A la calamidad ecológica y al daño a pescadores y comunidades habrá que sumar que Pemex, la gobernadora Nahle, la secretaria Bárcena, la Marina e incluso la Presidenta, mintieron en distintos momentos, al parecer debido a los deficientes reportes de Pemex. Sin embargo –como se adelantó aquí el 1 de abril–, la Presidenta percibió las inconsistencias y se metió de lleno a tratar de corregir el desastre ambiental y político. En ello están. Mejor tarde que nunca.