‘Conchita’ Calvillo, una luchadora social sin estridencias; falleció a los 105 años

La potosina Concepción Calvillo, fue activista civil por los derechos políticos, peleó por la ciudadanización de los órganos electorales, defensora de las mujeres, candidata a gobernadora e intermediaria por la paz; tenía gran prestigio y siempre inspiró el respeto de tirios y troyanos: Juan Carlos Gómez Aranda

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Doña Concepción Calvillo, en la última etapa de su caminata, el 15 de abril de 1993. Fotos: Archivo Histórico Excélsior

Doña Concepción Calvillo Alonso fue una luchadora social que no necesitó nunca de estridencias para dejar su sello de indomable. Doña Conchita, como muchos se referían a la esposa del médico potosino Salvador Nava Martínez, falleció —el domingo pasado— a los 105 años de edad, con una presencia en la vida del país, que su discreción la convierte en monumental.

Fue activista civil por los derechos políticos, luchó por la ciudadanización de los órganos electorales (antes de la creación del IFE); defensora de los derechos de la mujer; candidata a gobernadora (1993) e intermediaria por la paz. En 2022 fue candidata a la Medalla Belisario Domínguez. El 7 de marzo de 2023, la Lotería Nacional le rindió un homenaje, imprimiendo los billetes de su sorteo mayor 3878 con una imagen de ella, con la leyenda “105 años de una gran mujer luchadora”.

Conchita fue una mujer “muy comprometida con la causa de los indígenas y con la paz en Chiapas”, recordó ayer Juan Carlos Gómez Aranda, él integrante de la Comisión de Concordia y Pacificación (Cocopa) y ella una de las personas de la Comisión Nacional de Intermediación (Conai), que contuvieron la escalada de violencia durante el levantamiento armado de Chiapas, en 1994.

La escritora Elena Poniatowska, quien recibió este año la condecoración del Senado de la República, a propósito de centenario de vida de Concepción Calvillo escribió en La Jornada: “Si quisiéramos regalar al mundo una definición de decencia surgiría de golpe el nombre de una pareja: Concha Calvillo y Salvador Nava”.

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En 2017, cuando cumplió el centenario de vida, Calvillo Alonso entregó a la universidad de San Luis Potosí los archivos de Nava Martínez y ahí dijo: “Hay que volver a despertar los anhelos de una verdadera democracia y, como escuché decir a nuestros hermanos indígenas, no perder la esperanza porque vendrá un nuevo amanecer”.

La persecución política contra su esposo comenzó a finales de la década de los 50, del siglo XX, cuando el médico inició su carrera política y transformó la vida de Calvillo Alonso. Ella fue señalada como referente de la lucha cívica contra el autoritarismo priista en San Luis Potosí, que en esa época encabezaba Gonzalo N. Santos y que estuvo en contra de Nava, quien había sido electo presidente municipal independiente de San Luis Potosí y férreo opositor del priista.

En la década de los 70, con el aparato gubernamental encima de su esposo, que fue a parar a la cárcel entre el 15 de septiembre y el 5 de octubre de 1961, Concepción Calvillo se puso a la cabeza de la lucha para excarcelar a Nava y sus seguidores y se dedicó a trabajar con mujeres de distintos estratos sociales de San Luis Potosí, a través de la Asociación Civil Fomento de Bienestar Social, que ella creó.

Para la década de los 80, la familia Nava-Calvillo volvió a ser blanco del autoritarismo priista de San Luis Potosí, en esta ocasión en poder de Carlos Jonguitud Barrios. Nava volvió a ser electo presidente municipal independiente de la capital del estado, en 1982, a la cabeza del Frente Cívico Potosino.

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En 1992, el Frente Antirreleccionista Nacional marchó desde San Luis Potosí al entonces DF; en él participó Calvillo.

Nava Martínez fue el primer candidato en la historia del México moderno que logró una alianza entre el PAN y el PRD (también participó el Partido Demócrata Mexicano). Fue en la elección a la gubernatura de San Luis Potosí en 1991. Su adversario fue Fausto Zapata, jefe de prensa del presidente Luis Echeverría (1970-1976), quien fue diplomático, embajador en China y entonces delegado en Coyoacán en la Ciudad de México.

Zapata resultó como el ganador de las elecciones, pero Nava y sus seguidores denunciaron fraude e iniciaron la llamada Marcha por la Dignidad desde San Luis Potosí a la Ciudad de México.

La marcha de protesta de Nava fue solidificada por doña Conchita en San Luis Potosí. Al frente de cientos de mujeres protagonizó un acto de resistencia civil pacífica del que no hay memoria en San Luis Potosí: se apostaron frente a las puertas del palacio de gobierno para impedir el ingreso del gobernador Zapata, quien renunció al cargo dos semanas después.

Ese plantón en la sede del gobierno potosino se convirtió en el sello de la lucha por la democracia en México; lo que dio vida a la Asamblea Democrática por el Sufragio Efectivo y a la conformación a nivel nacional del Movimiento Ciudadano por la Democracia (MCD).

En mayo de 1992 murió el médico Nava, y Concepción Calvillo se convirtió en la heredera de la lucha política del padre de sus hijos Salvador, Pedro, Luis, Alejandro, Manuel y Concepción Guadalupe.

Ante la posibilidad de que el gobernador que sustituyó a Zapata, Gonzalo Martínez Corbalá, repitiese en el cargo, fue creado el Frente Antirreleccionista Nacional, del cual Concepción Calvillo fue parte. Ella retomó la marcha inconclusa de la Dignidad encabezada por Nava hacia la Ciudad de México.

Las acciones del Frente desembocaron en modificaciones a la Ley Estatal electoral para las elecciones extraordinarias para la gubernatura de 1993, introduciendo por primera ocasión en el país la figura del Consejero Ciudadanos Electoral y así la conformación del primer Consejo Ciudadano Electoral.

Con esa modificación a la ley se creó el Nava Partido Político (NPP) que en coalición con el PDM y PRD eligen a la señora Concepción Calvillo como candidata común para la gubernatura para el periodo 93-97.

Calvillo Alonso quedó en tercer lugar, aunque tuvo el respaldo del PRD y del PDM, pero no del PAN, que postuló a un candidato propio; el gobernador electo fue el priista Horacio Sánchez Unzueta, esposo de su hija Concepción Guadalupe.

Con la dinámica de la lucha social, en 1994 y en el contexto del levantamiento armado del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en Chiapas, el obispo de San Cristóbal de las Casas, Samuel Ruiz García, invitó a Calvillo Alonso a formar parte de la Comisión Nacional de Intermediación (Conai).

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El 24 de octubre de 1994, la dirigencia del EZLN saludó la integración de la Conai, integrada, además del obispo Ruiz y doña Conchita por Juana de Gracia Roble, Juan Bañuelos, Eraclio Zepeda, Óscar Oliva, Raymundo Sánchez Barraza, Pablo González Casanova y Alberto Székely.

En los primeros y únicos acuerdos de paz firmados entre el gobierno federal y el EZLN, en 1996, Calvillo Alonso fue la representante de la Conai en la Comisión de seguimiento de los Acuerdos de San Andrés, que el gobierno no cumplió y que no hubo más avance.

Con la disolución de la Conai, en 1998, en 1999, doña Conchita se convirtió en activista en contra del proyecto de Minera San Xavier (en 2010, junto con el obispo Ruiz García, Conchita firmó un comunicado en contra la minera canadiense New Gold-Minera San Xavier.

Levantemos nuestra indignación en contra del gobierno mexicano por la entrega irracional, cómplice y corrupta que ha hecho de nuestro territorio y de nuestro futuro”, señalaba el comunicado);  y en 2006 respaldó las denuncias de supuesto fraude electoral en contra de Andrés Manuel López Obrador en las elecciones de ese año, que ganó Felipe Calderón; en 2011 recibió el Premio Nacional Carlos Montemayor, a la lucha social, por su postura contra las mineras.

Juan Carlos Gómez Aranda recordó que Calvillo Alonso, como luchadora social y de causas civiles, tenía un gran prestigio y siempre inspiró el respeto de tirios y troyanos. “Participamos juntos —en mi carácter de miembro Cocopa— en los Diálogos de San Andrés Larráinzar, coordinando algunas mesas de trabajo para lograr el acuerdo de paz y firmados estos, conformamos parte de la Comisión de Seguimiento de los Acuerdos de San Andrés”.

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Dijo Gómez Aranda que el trabajo y esfuerzo que doña Conchita y muchos más dedicaron no fue en vano, a pesar de que los Acuerdos pactados no se materializaron, pues se sembró la semilla que aún sigue germinando.

Siempre destacó por su carácter comprometido con la causa indígena y, particularmente, por el movimiento que inspiró al EZLN. Respetuosa, prudente, sabía escuchar y proponer con acierto. Todos la respetábamos mucho, así como ahora admiramos su legado de mexicana ejemplar”, señaló Gómez Aranda.

cva

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