Nuevo intento de irrupción en Zimapán desata resistencia de la comunidad local
Habitantes de Zimapán bloquearon el acceso municipal por temor al despojo de minas a manos del Sindicato del Cemento

La Sierra Gorda de Hidalgo vivió este miércoles una nueva jornada de tensión, luego de que transportistas y habitantes de Zimapán impidieron, por segunda ocasión en lo que va del año, el ingreso de integrantes del Sindicato del Cemento, grupo señalado de intentar apropiarse de las minas locales y desplazar a la fuerza laboral de la región.
La alerta se encendió desde temprano, cuando al menos un centenar de personas afiliadas a dicho sindicato, provenientes del Estado de México, se movilizaron en autobuses y combis hacia la comunidad de Remedios, en el municipio de Tasquillo. Ahí fueron interceptadas por elementos de la policía estatal y municipal, tras denuncias de los propios vecinos de Zimapán, que ya se encontraban organizados para detener la avanzada.
Los testimonios recabados en la zona señalan que los individuos viajaban encapuchados y, presuntamente, armados. La acción fue atribuida a Aylén Trejo Leal, una figura polémica en la región, acusada de orquestar movimientos de choque con respaldo del Sindicato del Cemento. Trejo Leal ya había estado en el centro de la controversia en febrero pasado, cuando lideró una protesta violenta en Pachuca bajo el argumento de defender a familiares involucrados en un litigio hereditario.
Esta no es una lucha entre sindicatos, es un intento de despojo”, expresó uno de los líderes transportistas locales, quien pidió el anonimato por razones de seguridad. “No vamos a permitir que vengan de fuera a quitarnos nuestro trabajo ni a sembrar violencia. Zimapán vive del esfuerzo minero y no vamos a entregarlo”.
A través de redes sociales, pobladores señalaron directamente al Sindicato del Cemento como el brazo operativo de Trejo Leal, con el objetivo de desestabilizar a la comunidad y tomar control del transporte de minerales, una de las principales fuentes de ingreso de la región.
En respuesta, los zimapenses instalaron un retén ciudadano a la entrada del municipio, donde se congregaron varios cientos de personas —entre transportistas, trabajadores mineros y vecinos— para bloquear el paso de cualquier elemento ajeno a la comunidad. La movilización fue pacífica pero firme: “Zimapán no se vende, Zimapán se defiende”, fue el grito unánime entre los asistentes.
La población también exigió a las autoridades estatales y federales no ceder ante presiones de grupos foráneos con antecedentes de violencia. Denunciaron que, hasta ahora, no ha habido pronunciamiento oficial sobre los hechos y temen que la falta de acción gubernamental derive en un conflicto mayor.
Con esta ya suman dos los intentos documentados del Sindicato del Cemento por ingresar a Zimapán. En ambos casos, la comunidad ha respondido con organización y resistencia, decidida a evitar que intereses externos se impongan sobre el tejido social y económico local.
La situación en Zimapán permanece tensa. Mientras tanto, sus habitantes reiteran: seguirán en pie de lucha.