'El bebé de Rosemary', clásico cincuentón
La cinta de terror que fue nominada a dos Oscar le abrió las puertas de Hollywood a Roman Polanski

CIUDAD DE MÉXICO.
Aquella escena perturbadora en la que Mia Farrow se encuentra desnuda sobre una cama, mientras es rodeada por un grupo de hombres y mujeres también desnudos que son testigos de cómo es violada por Satanás generó distintas reacciones hace 50 años, justo un 12 de junio de 1968, fecha en que se estrenó El bebé de Rosemary en Estados Unidos.
La cinta es importante porque abre una nueva temática del cine de terror moderno en Hollywood en donde los niños están relacionados con lo satánico. Hay por los menos otros dos filmes que hablan de lo mismo como El exorcista de 1973 y La profecía, de 1976. En esa época en Estados Unidos era un tema que estaba muy presente, que se manejaba mucho, debido a que existía una iglesia de Satán que le rendía culto al maligno, como aquí en México podría ser algo similar al culto a la santa muerte, así que la película de El bebé de Rosemary aviva esa llama, ya que el bebé directamente representa al hijo del diablo, al anticristo encarnado”, expresó el crítico de cine José Antonio Valdés.
El bebé de Rosemary es el primer filme de Roman Polanski hecho en Estados Unidos, luego de que en Europa había triunfado con cintas como Cuchillo en el agua (1962), Repulsión (1965) y La danza de los vampiros (1967). Este último filme, protagonizado por su entonces esposa Sharon Tate, es la que le abre las puertas al director polaco en Hollywood.
Por aquella época los estudios Paramount tienen un nuevo director que es Robert Evans, un ejecutivo joven que empieza a promover que nuevos directores jóvenes entren y tomen los proyectos de la compañía. Eso genera mucha tensión entre los antiguos ejecutivos, pero Evans se sale con la suya y trae nombres como Roman Polanski o Francis Ford Coppola. Evans había comprado los derechos de la novela La semilla del mal de Ira Levin y le propone a Polanski dirigir la cinta”, añadió el crítico.
El bebé de Rosemary, que se rodó en el Edificio Dakota de Nueva York, donde en 1980 fue asesinado John Lenon, contó con las actuaciones de Mia Farrow, John Cassavetes, Sidney Blackmer, Maurice Evans y Ruth Gordon, quien al interpretar a la vecina manipuladora de Rosemary obtuvo un Oscar como Mejor Actriz de Reparto.
La trama sigue a Rosemary y a Guy, una joven pareja que se muda a un nuevo apartamento en Nueva York. Ambos son felices y buscan tener un bebé, algo en lo que Guy está de acuerdo. Debido a que su carrera como actor no ha sido prolífica, Guy hace un pacto con el diablo para entregarle a su hijo a cambio de que su carrera despunte. Es ahí donde detona esta historia que es considerada como una cinta clásica de terror.
Es una película que juega con las convenciones del cine de terror con el propio mundo de Roman Polanski. Con la protagonista (Farrow) Polanski plantea si realmente ella está siendo manipulada por un grupo de vecinos satánicos o es una sicosis personal por el miedo a la maternidad, a ser esposa, por no aceptar su instinto maternal. La cinta se filmó en 1968 y otra de las lecturas que tiene es que el tema de la maternidad no es del interés de una mujer y esa es otra de las lecturas. También vemos la transformación física de Farrow, va palideciendo poco a poco y pierde peso para irse destruyendo hasta el final”, explicó Valdés.
La cinta recibió el aplauso de la crítica y el nombre de Roman Polanski se convirtió en un referente. Era respetado por la crítica, tenía frente a él un camino profesional prometedor y su vida personal estaba muy bien hasta que un año después su mundo se quebró cuando su esposa Sharon Tate, con ocho meses de embarazo, fue asesinada en Estados Unidos por seguidores de la secta llamada La familia, liderada por Charles Manson. Hay distintas teorías que relacionan el asesinato con El bebé de Rosemary.
hch
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