¿Por qué algunos hombres aman a una mujer y desean a otra? Psicóloga explica el complejo de Madonna

El llamado complejo de Madonna plantea una particular forma de separar el amor y el deseo sexual; una psicóloga explica en qué consiste y cómo puede reflejarse en algunas relaciones de pareja

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La idea de que una mujer puede ser vista como “la buena” para una relación y, al mismo tiempo, existir otra figura destinada únicamente al deseo sexual tiene una explicación dentro de la psicología. Se trata del llamado complejo de Madonna-Whore, también conocido en español como complejo de la Virgen-prostituta.

Este concepto describe una división en la manera en que algunos hombres pueden percibir a las mujeres: por un lado, colocan a la pareja en un pedestal de pureza, ternura y respeto; mientras que, por otro, reservan el deseo sexual para mujeres a quienes perciben desde una perspectiva exclusivamente sexual.

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La psicóloga Kay Rodriguez, explica que esta dinámica puede aparecer en hombres que mantienen relaciones afectivas, pero tienen dificultades para integrar el amor y el deseo sexual hacia una misma persona.

¿Qué es el complejo de Madonna-Whore?

En términos psicológicos, el Madonna-Whore Complex plantea una división entre dos arquetipos femeninos.

Por un lado está la “Madonna”, asociada con características como pureza, ternura, bondad, protección y respeto. Por otro aparece la “Whore”, relacionada con una mujer a la que se permite expresar libremente el deseo y la sexualidad.

De acuerdo con la explicación de Kay Rodriguez, esta separación puede provocar que algunos hombres sean capaces de amar profundamente a una mujer, pero tengan dificultades para sentir o expresar deseo sexual hacia ella.

La psicóloga incluso relaciona esta idea con una situación que puede resultar paradójica: cuanto mayor es la cercanía emocional con la pareja, más complicado puede resultar para algunos hombres conectar esa intimidad con su deseo sexual.

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¿Qué tiene que ver la canción “La buena y la mala”?

La canción “La buena y la mala”, de la Banda Tierra Sagrada, sirve como una referencia sencilla para entender esta división.

Kay Rodriguez explica que en esta dinámica una mujer puede ser colocada en el papel de “buena”: tierna, pura, santa y destinada al amor. En contraste, otra puede ser vista desde un lugar exclusivamente sexual, donde el hombre siente que puede expresar deseos que no se permite mostrar con su pareja.

La especialista señala que el problema surge cuando ambas dimensiones no pueden convivir en una misma relación.

Desde esta perspectiva, el hombre puede establecer una separación entre la persona que ama y aquella con quien satisface sus deseos sexuales.

¿Esto significa que un hombre que ama necesariamente será fiel?

No necesariamente. La psicóloga plantea precisamente que el amor y la fidelidad no siempre funcionan de una manera tan sencilla.

Kay Rodriguez señala que existe una idea muy extendida según la cual una persona que realmente ama a su pareja no podría serle infiel. Sin embargo, desde su explicación, las relaciones humanas son mucho más complejas.

Y aquí van a brincar mucho: "Es que cuando amas a alguien no eres infiel". Pero la verdad es que somos mucho más complejos que eso.”

En este contexto, la infidelidad no necesariamente significaría ausencia de sentimientos hacia la pareja, aunque tampoco debe utilizarse esta teoría para justificar o normalizar una conducta de engaño.¿Por qué la cercanía emocional puede convertirse en un problema para algunos hombres?

Según la explicación de Rodriguez, algunos hombres que presentan esta dinámica pueden ser especialmente protectores y atentos con su pareja.

Pueden preocuparse constantemente por sus necesidades emocionales, cuidarla y asumir un papel de protección. Sin embargo, esa misma posición puede dificultar que la perciban como una persona con quien también pueden explorar libremente su sexualidad.

Foto: Pixabay
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La psicóloga explica que la sexualidad no solamente involucra ternura y afecto, sino también una dimensión relacionada con el deseo, la iniciativa y cierta capacidad de tomar al otro como objeto de placer.

Esto no significa violencia ni abuso, sino una dimensión del deseo sexual que puede resultar difícil de integrar cuando una persona ha colocado a su pareja en un lugar exclusivamente afectivo.

Kay plantea que existen diferentes factores que podrían contribuir a esta dinámica, entre ellos los tabúes relacionados con la sexualidad y las ideas sociales que presentan el deseo sexual como algo negativo.

También señala una posible relación con la forma en que algunos hombres establecieron vínculos emocionales durante su infancia.

En particular, plantea el caso de hombres que tuvieron una relación muy cercana con su madre y que crecieron demasiado pendientes de sus necesidades emocionales.

La psicóloga explica que, en algunos casos, la madre pudo haber sido percibida como una persona vulnerable o sometida a circunstancias difíciles, mientras que el hijo asumió desde pequeño un papel de apoyo emocional.

¿Qué papel tendría la relación con la madre?

De acuerdo con la explicación de Rodriguez, cuando un niño crece sintiendo que debe cuidar emocionalmente a su madre, puede aprender a colocar sus propias necesidades en segundo plano.

En lugar de expresar enojo, frustración o agresividad, podría adoptar una posición de protección y cuidado.

La especialista considera que esta dinámica puede reaparecer posteriormente en las relaciones de pareja: cuando el hombre ama profundamente a una mujer, vuelve a asumir ese papel protector y puede tener dificultades para integrar esa cercanía emocional con determinados aspectos de su deseo sexual.¿Qué decía Sigmund Freud sobre el complejo de Madonna?

La idea no es nueva. El médico y padre del psicoanálisis Sigmund Freud abordó esta problemática relacionada con la sexualidad y las relaciones afectivas desde comienzos del siglo XX.

Freud planteó que algunos hombres podían separar el amor y el deseo sexual, estableciendo una diferencia entre la mujer a quien respetaban y aquella hacia quien podían dirigir sus deseos sexuales.

Foto: Pixabay
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Una de las frases que se le atribuye al abordar esta problemática resume la división de manera contundente:

Donde esos hombres aman no tienen deseo y donde desean no pueden amar”.

Freud vinculó esta problemática con su teoría del complejo de Edipo y la relación entre el individuo y su madre.

Aunque las ideas sobre las relaciones de pareja y la sexualidad han cambiado considerablemente, la división entre la “mujer buena” y la mujer considerada exclusivamente sexual todavía puede encontrarse en determinados discursos y comportamientos.

Esta separación también puede estar relacionada con concepciones sociales y culturales que durante generaciones han impuesto diferentes expectativas sobre cómo debe comportarse una mujer “respetable” y cómo debe expresar su sexualidad.

Por ello, hablar del complejo de Madonna-Whore, también permite cuestionar la manera en que ciertas ideas sobre género, amor y deseo continúan influyendo en las relaciones contemporáneas.

¿El complejo de Madonna explica todas las infidelidades?

No. Es importante señalar que la infidelidad puede tener múltiples causas y que no todas las personas que engañan a su pareja presentan este complejo.

El concepto describe una determinada forma de dividir el amor y el deseo sexual, pero no constituye por sí mismo una explicación universal para la infidelidad.

La importancia de conocerlo radica en identificar cómo ciertas creencias pueden dificultar que una persona integre en una misma relación el cariño, la intimidad, el respeto y el deseo sexual.