Diagnosticar y recetar ya no es suficiente

Juana Ramírez

Juana Ramírez

El Arco de Juana

Antes, el primer médico que consultábamos era el de la familia. Luego, los consultorios adyacentes a farmacias y sus más de cien millones de consultas anuales acercaron la medicina de primer contacto, eliminando la burocracia de las instituciones públicas. Después llegó Google. Hoy, para millones de personas, la primera consulta ocurre en TikTok, Instagram, YouTube o, cada vez con mayor frecuencia, en un chatbot de inteligencia artificial. Un estudio del Pew Research Center encontró que 36% de los adultos obtiene información sobre salud en redes sociales y 22% utiliza herramientas de IA para resolver dudas médicas. Paradójicamente, la mayoría sigue considerando a los profesionales de la salud como la fuente con mayor credibilidad. El problema, entonces, no es que las personas busquen información en internet, sino quién ocupa ese espacio. Las redes sociales han democratizado el acceso al conocimiento. Hoy, en un mismo algoritmo, conviven investigadores, médicos especialistas, entrenadores, celebridades, vendedores de suplementos y promotores de los “productos milagro”. Para un paciente, distinguir entre evidencia científica y mercadotecnia resulta cada vez más difícil. En México, la Cofepris emite de manera permanente alertas sanitarias y mantiene listados de productos con publicidad engañosa. Desafortunadamente, este esfuerzo es insuficiente. 

Mientras la ciencia avanza al ritmo de los ensayos clínicos, la desinformación viaja a la velocidad de un video de treinta segundos y frente a este escenario han comenzado a surgir médicos que entendieron que comunicar también es una forma de cuidar.

Uno de los mejores ejemplos es el del doctor Mauricio González, Dr. Mau. Originario de Campeche, inició su formación como nutriólogo antes de estudiar medicina. Posteriormente emigró a Nueva York para realizar su especialización en medicina interna, de urgencias y de la obesidad, en instituciones afiliadas al New York Medical College y actualmente cursa una subespecialidad en endocrinología y metabolismo.

Su historia como comunicador comenzó en 2015. Convencido de que la medicina no podía limitarse al consultorio, empezó a publicar contenido sobre nutrición, prevención y enfermedades metabólicas. El Covid-19 cambió la escala de ese esfuerzo. Mientras atendía pacientes en Nueva York, sus explicaciones sencillas y sustentadas en evidencia se hicieron famosas. Hoy, su comunidad supera los cuatro millones de seguidores. Pero quizá su mayor aportación es la iniciativa Médicos Al Frente, que impulsa junto con su esposa, Mayte Moncada. El objetivo es formar profesionales de la salud capaces de comunicar con ética, evidencia y responsabilidad en el ecosistema digital. La premisa es tan sencilla como poderosa: si millones de personas toman hoy sus primeras decisiones de salud frente a un algoritmo, los médicos no pueden permanecer ausentes de esa conversación. 

Cada vez más pacientes llegan al consultorio después de haber consultado un chatbot. Lejos de verlo como una amenaza, los médicos tienen la oportunidad de convertir esa curiosidad en educación, corregir errores y fortalecer la toma de decisiones compartida. Necesitamos más especialistas capaces de explicar ciencia con el mismo talento con el que otros venden falsas esperanzas. Más médicos dispuestos a competir por la atención del público con evidencia, empatía, claridad y más influencers de la salud exitosos, dispuestos a compartir y formar a sus colegas como asertivos comunicadores en las plataformas digitales. Coincido con el Dr. Mau, ¡más médicos al frente!