La sorprendente razón por la que Andrés sigue en la línea de sucesión al trono británico
Te explicamos las razones legales y políticas que lo mantienen como heredero potencial al trono británico.

Aunque fue apartado de la vida pública, perdió sus títulos y enfrenta una de las mayores crisis de reputación en la historia reciente de la monarquía británica, Andrew Mountbatten-Windsor —conocido anteriormente como el príncipe Andrés— sigue figurando en la línea de sucesión al trono del Reino Unido. Y no solo eso: actualmente ocupa el octavo lugar, detrás de los hijos y nietos del rey Carlos III.
¿Por qué Andrew Mountbatten-Windsor sigue en la línea de sucesión?
La pregunta que muchos se hacen es inevitable: ¿cómo es posible que, tras haber sido despojado de sus títulos y funciones oficiales, aún conserve el derecho a heredar la Corona? La respuesta no es sencilla.

A diferencia de lo que podría parecer, eliminar a alguien de la línea de sucesión no depende de una decisión personal del monarca ni de un simple ajuste administrativo. Se trata de un proceso constitucional complejo que requiere una ley aprobada por el Parlamento británico y, además, el consentimiento de los otros 14 reinos de la Commonwealth donde Carlos III es jefe de Estado, como Canadá, Australia y Nueva Zelanda.
En el sitio web oficial de la familia real, el nombre de Andrew Mountbatten-Windsor continúa apareciendo en la lista sucesoria, aunque ya no ostenta el tratamiento de “príncipe” ni desempeña funciones como miembro activo de la realeza. Por delante de él se encuentran el príncipe William y sus hijos —George, Charlotte y Louis— así como el príncipe Harry y los hijos de este.

¿Se puede eliminar a Andrew Mountbatten-Windsor de la línea de sucesión?
A pesar de que encuestas recientes, como la realizada por la firma YouGov, muestran que más del 80% de los británicos apoyan su eliminación de la línea de sucesión, el precedente histórico demuestra que este tipo de decisiones son excepcionales.
El caso más recordado es el de Edward VIII, quien abdicó voluntariamente en 1936 para casarse con Wallis Simpson. Fue él mismo quien firmó su renuncia, lo que permitió su salida formal de la línea sucesoria. No fue una expulsión forzada.
En la historia moderna del Reino Unido, nadie ha sido removido unilateralmente de la sucesión sin su consentimiento. Incluso cuando el rey Jacobo II fue depuesto en el siglo XVII, el Parlamento declaró que había abdicado, aunque él nunca aceptó oficialmente esa decisión.

Buscan eliminar a Andrew Mountbatten-Windsor de la línea de sucesión
El debate se ha intensificado tras el reciente arresto de Andrew Mountbatten-Windsor bajo sospecha de mala conducta en un cargo público, en el contexto de nuevas revelaciones vinculadas al caso del financiero estadounidense Jeffrey Epstein. Aunque fue liberado horas después y ha negado cualquier irregularidad, la presión política ha ido en aumento.
Figuras como Ed Davey, líder de los Demócratas Liberales, y Stephen Flynn, del Partido Nacional Escocés, han señalado que el Parlamento debería considerar medidas para impedir que Andrew pueda convertirse en jefe de Estado en el futuro. Incluso desde el Partido Conservador se ha reconocido que, en caso de una eventual condena, el Parlamento tendría derecho a actuar.

Sin embargo, otros parlamentarios han recordado que, en la práctica, es extremadamente improbable que Andrew llegue al trono, dada la cantidad de herederos directos que lo preceden. Además, cualquier modificación legislativa implicaría un proceso político y diplomático de gran alcance.
Otro punto relevante es que, mientras permanezca en la línea de sucesión, Andrew sigue siendo técnicamente consejero de Estado, figura que puede sustituir al monarca en determinadas circunstancias. No obstante, en la práctica, solo los miembros activos de la familia real desempeñan esa función.
Por ahora, el gobierno británico estaría considerando la posibilidad de introducir legislación específica una vez que concluyan las investigaciones en curso. Hasta entonces, la situación permanece en un limbo legal y político.
Lo cierto es que el caso de Andrew Mountbatten-Windsor ha reabierto un debate más amplio sobre la modernización de la monarquía y sus mecanismos de rendición de cuentas. Mientras tanto, pese a la polémica y el rechazo público, su nombre continúa oficialmente en la lista de quienes, al menos en teoría, podrían heredar la Corona británica.
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