Cravioto, el Noroña de Clara
Desde hace 15 años vive en la exclusiva zona de Polanco, donde los departamentos rondan los 50 mil pesos mensuales, pero él pagaba sólo 20 mil.

Adrián Rueda
Capital político
Un nuevo escándalo de corrupción sacude a Morena, ahora en la Ciudad de México, luego de que el secretario de Gobierno, César Arnulfo Cravioto, fuera exhibido como inquilino de un lujoso departamento propiedad de la Fundación Antonio Haghenbeck.
Nada de extraordinario tendría que Cravioto pudiera darse el lujo de vivir desde hace 15 años en la exclusiva zona de Polanco, donde los departamentos rondan los 50 mil pesos mensuales, pero él pagaba sólo 20 mil, ya ni en la Narvarte.
El verdadero escándalo es que el inmueble, ubicado en la calle de Newton, está vinculado a una presunta red de irregularidades inmobiliarias, en las que se mencionan a Verónica Blanco González, apoderada legal de la fundación.
La abogada, cuya cercanía con el secretario de Gobierno es pública, se ha visto envuelta en polémicas relacionadas con la venta o enajenación de predios de la Fundación Antonio Haghenbeck, incluido un terreno en Cuajimalpa usado por el Refugio Franciscano para perros y gatos.
Y aquí es donde salta la liebre, pues apenas el 7 de enero pasado, en un operativo coordinado por Arnulfo, ese predio fue desalojado por la fuerza pública, luego de una supuesta denuncia anónima por maltrato animal.
Animalistas afirmaron que la verdadera razón de la intervención fue porque el predio tiene un alto valor para le desarrollo inmobiliario.
Desde el inicio ese operativo levantó suspicacias, pues se ejecutó cuando aún había un litigio judicial por la propiedad, y en la acción fueron sacados más de mil animales, pero murió un número considerable de ellos.
Desde hace tiempo se investiga a los representantes legales de la fundación por movimientos irregulares para hacerse de fondos que no son reportados ante las autoridades, ni tampoco han registrado la totalidad de los inmuebles. La presunta venta y enajenación de predios, incluido el del refugio animal en Cuajimalpa, es parte de la investigación por movimientos irregulares de fondos no reportados a las autoridades, de lo cual Cravioto dice que no sabía nada.
El secretario de Gobierno es otro morenista sin escrúpulos, ajeno a la austeridad franciscana que pregona la 4T, igualito que personajes como Gerardo Fernández Noroña y su residencia en Tepoztlán.
Sobre el tema, Arnulfo dijo ayer que decidió dejar el lugar al enterarse de los enredos en que están metidos sus caseros.
¿En 15 años no notó nada raro? ¿No leyó los reportes que implicaban a Blanco González en irregularidades inmobiliarias, incluyendo el edifico en que habitó 15 años? Pues vaya secretario, o es corrupto o es muy tonto.
Ya metió en otro problema a Clara Brugada, quien ayer incluso meditaba seriamente salir a defender a su muchacho, pero él mismo salió a culpar a la derecha de querer ensuciar su nombre para afectar al moviendo. Sólo le faltó decir que mejor se investigue a García Luna.
Sus corruptelas le arrimaron otro golpe a su jefa, que prefiere tomar el papel de fusible que debería tener Cravioto.
¿Qué le deberá Clara a su nuevo Noroña, que prefiere cargar con su monserga, antes que correrlo?
CENTAVITOS… Y ante tamaño escándalo, la oposición no le dedicó una sola palabra al tema en el Congreso local, donde el PAN prefiere dejar pasar acusaciones contra sus alcaldes, antes que irse sobre Cravioto, “para no afectar el único canal de comunicación con Clara”. Bola de agachados, están, pero bien tontejos, si creen que Arnulfo les va a agradecer el paro. Si hubiera sido al revés, los despedazan; remember el Cártel Inmobiliario. Ilusos.