Therians: del meme al escándalo social; implicaciones sociales y psicológicas detrás del fenómeno viral
El fenómeno, viralizado en redes sociales, ha desatado pánico moral que estigmatiza a quienes son parte de él; especialistas aclaran que se trata de una identificación simbólica y espiritual con animales, no creer que son uno.

Primero fueron los videos: adolescentes con orejas y máscaras de animal en parques públicos. Después llegaron los memes y el escándalo. En medio del ruido digital apareció una palabra que se volvió tendencia: therian.
En cuestión de días, se volvió tendencia. Pasó de foros marginales de internet a conversaciones familiares, noticieros y timelines saturados.

El fenómeno fue presentado como amenaza, desviación o delirio colectivo. Pero detrás del ruido digital, la pregunta persiste: ¿qué es realmente ser therian y qué dice este fenómeno sobre la sociedad que lo observa con pánico?
¿Qué es ser therian?
La palabra therian proviene de therianthropy (teriantropía): la identificación simbólica, espiritual o psicológica con un animal. No se trata de creer literalmente que se es un animal, sino de sentir afinidad profunda con uno.
Esa diferencia —‘identificarse con’ frente a ‘ser’— es clave.
El error más común es pensar que estas personas creen que son animales”, explica Felipe Gaytán Alcalá, doctor en Ciencia Social. “La mayoría habla de identificación, no de identidad: una conexión simbólica, espiritual o emocional”.
Los therians no son un fenómeno nuevo. Existen registros desde los años noventa, cuando comenzaron a organizarse en foros digitales en Estados Unidos y Canadá, mucho antes de TikTok. Lo nuevo no es la práctica, sino su viralización.
Del foro al algoritmo: cómo las redes amplificaron el fenómeno therian
Durante años, estas comunidades existieron en espacios relativamente cerrados: foros, convenciones, grupos pequeños. Hoy, el algoritmo los sacó del margen y los puso bajo el reflector.
Para Gaytán, el problema no es el fenómeno en sí, sino la lógica de las redes: la viralidad ha sustituido a la relevancia, y lo que antes era marginal hoy estalla como debate nacional o internacional.
Eso fue lo que ocurrió en Argentina, donde imágenes de therians detonaron un pánico moral que cruzó fronteras. En México, el fenómeno llegó filtrado por el meme, la exageración y la burla, incluso con una convocatoria —no confirmada— a un encuentro en Ciudad Universitaria para hoy.

Para Anahí Carmona, socióloga especialista en grupos disidentes, lo que se activó fue un mecanismo conocido en sociología como pánico moral.
Se exagera una práctica minoritaria para convertirla en amenaza”, plantea Carmona. “A partir de los therians se construye la idea de que ‘entonces cualquiera puede decir que es un helicóptero o un perro’. No es casual: sirve para desacreditar otras identidades”.
TikTok y los reels cambiaron las reglas: fragmentos sacados de contexto, retos virales, convocatorias falsas y bromas amplificaron el fenómeno hasta convertirlo en espectáculo. No para entenderlo, sino para exhibirlo.
Identidad, comunidad y rito
Lejos de la caricatura, lo que aparece en muchas entrevistas es una búsqueda de pertenencia.
Estas prácticas no dañan a otros”, dice Carmona. “Son comunidades que durante años existieron sin problema, hasta que tocaron las redes”.
Desde la sociología, el fenómeno no resulta ajeno. La identificación con animales atraviesa la historia humana: totemismo, chamanismo, guerreros jaguar y águila, nahuales, rituales prehispánicos, danzas ancestrales.
Esa relación simbólica tampoco es ajena a la tradición occidental. En la Grecia antigua, Diógenes de Sinope, filósofo cínico del siglo IV a. C., utilizó la figura del “perro” como forma de crítica a las normas sociales y a la idea de normalidad.
Siempre ha habido una relación simbólica entre humanos y animales”, recuerda Sara Zahzil Correa Ferrer, socióloga. “La diferencia es que hoy se expresa en clave digital”.
Para Correa, hay además una pérdida de rituales colectivos. “El ser humano necesita símbolos, pertenencia, formas de resignificar la vida. Cuando eso se pierde, se buscan otros lenguajes”.
¿El fenómeno therian es un trastorno o una etapa de identidad juvenil?
Desde la psicoterapia, la mirada se afina.
No todo lo que parece raro es patológico”, comenta Ingela Camba Ludlow, psicoterapeuta psicoanalítica. “Lo que veo en la mayoría de los videos que se han difundido son adolescentes jugando con identidades, como se ha hecho siempre, como se juega a ser princesa, superhéroe o personaje de ficción”.
La clave, insiste, está en la diferencia entre metáfora y literalidad.
Identificarse con un animal no es lo mismo que vivir la certeza de ser un animal. En ese caso sí hablaríamos de una situación clínica que requiere atención”.
Los focos de alerta no están en la estética ni en el juego, sino en el deterioro de la vida cotidiana: aislamiento extremo, rigidez, abandono escolar, conductas de riesgo, sufrimiento intenso.
Si hay angustia, si la vida se desorganiza, entonces sí es momento de buscar ayuda. Decir ‘me identifico con un lobo’ no es lo mismo que decir ‘soy un lobo atrapado en un cuerpo humano’. En esos casos excepcionales podríamos hablar de un posible cuadro clínico, pero no es la regla”.
Ser therian no es un transtorno mental
Para Juan Martín Pérez García, especialista en infancia y adolescencia y coordinador de Tejiendo Redes Infancia, el verdadero riesgo está en la reacción social.
El daño viene del estigma, la burla, la humillación”, afirma. “No hay evidencia de que ser therian sea un trastorno mental”.
Los estudios académicos —principalmente en Estados Unidos y Canadá— coinciden: se trata de expresiones identitarias juveniles, similares a otras tribus urbanas del pasado.
La adolescencia es el momento de experimentar con la identidad, el cuerpo y la pertenencia: punks, emos, góticos, cosplay. Hoy el escenario es digital y la estética es otra, pero el proceso es el mismo”, asegura Pérez García
De acuerdo con Felipe Gaytán, el fenómeno se observa con mayor frecuencia entre los 13 y los 22 años, porque se trata de una etapa de exploración identitaria y alta exposición en redes sociales.
Sin embargo, aclara que no se trata de un fenómeno exclusivo de la juventud. “También hay personas de 30, 35 o incluso 40 años que se identifican como therians. La diferencia es que los jóvenes son más visibles y performativos; los adultos suelen vivirlo de forma más discreta”.

Veterinarios, mitos y desinformación en redes sociales
Otro de los episodios que acompañan la conversación es el del “veterinario”: videos y publicaciones de supuestos médicos que afirman haber recibido solicitudes para atender a therians.
Más allá de la anécdota viral, el marco legal y ético es claro.
Claudia Edwards, médica veterinaria zootecnista y presidenta de la Sociedad Mexicana de Bienestar Animal (SOMEBA), lo aclara sin rodeos:
El médico veterinario está legalmente autorizado a atender animales no humanos. Independientemente de cómo se identifique una persona, sigue siendo un paciente humano”.
Atender a una persona sería ilegal, éticamente incorrecto y potencialmente sancionable. No es discriminación: es responsabilidad profesional.
No conozco casos reales”, añade Edwards. “La mayoría de estas historias vienen de redes sociales”.
El riesgo real, advierte, es otro: la automedicación con productos veterinarios, algo que puede ser grave o incluso mortal.

Identidad, comunidad y búsqueda de pertenencia en la era digital
Al final, el fenómeno dice menos sobre los therians que sobre la sociedad que los observa.
Nos incomoda lo que rompe nuestros marcos de normalidad”, apunta Gaytán. “La diversidad se tolera en abstracto, pero se castiga cuando se vuelve visible”.
Ser therian no es querer dejar de ser humano. En muchos casos, es exactamente lo contrario: buscar un lugar en un mundo que parece cada vez menos habitable, coinciden los expertos consultados por este diario.
¿Cuántos de nosotros no desearíamos ser un gatito dormilón consentido de casa por un día?”, concluye Edwards.
Los riesgos de la vida a cuatro patas
La viralización de los denominados therian ha traído también dudas, suposiciones y aseveraciones sin pruebas sobre los riesgos y daños físicos de la posición y desplazamiento cuadrúpedo.
En TikTok y X, principalmente, circula un video de la cuenta @sorprenmente_ que advierte sobre las consecuencias físicas de comportarse como cuadrúpedo durante un día completo.
Daño severo en las muñecas, lesiones en hombros y clavículas, compresión de vértebras lumbares y afectación de nervios, problemas respiratorios y hasta fracturas expuestas en las extremidades menciona dicho video compartido por varios medios, pese a no tener respaldo médico ni fuentes académicas.
Aunque no hay estudios específicos sobre los daños físicos de ser therian, éste comportamiento ha estado muy asociado con el quadrobic, una forma de ejercitarse que ha sido analizado por entrenadores deportivos, ortopedistas y especialistas en medicina deportiva desde hace unos años.

El quadrobic es una tendencia de fitness que consiste en moverse (correr, gatear, brincar) sobre las cuatro extremidades en lugar de caminar erguidos, y se ha vuelto popular en redes por lo llamativo de los videos de quienes lo practican.
El quadrobic ganó notoriedad en 2008, cuando el velocista japonés Kenichi Ito estableció un récord mundial Guinness al correr 100 metros en cuatro patas.
Algunas personas lo practican como simple ejercicio y no se identifican como therians y viceversa.
Los defensores dicen que mejora fuerza, movilidad, flexibilidad, coordinación, ritmo cardíaco e incluso puede ser una forma de reconectar con algo “primal” o natural.
Un artículo de la Universidad de Nueva Gales del Sur, Australia, publicado en 2025, menciona, sin embargo, que no hay mucha evidencia que sugiera que el quadrobic sea mejor que las formas convencionales de ejercicio.
Los estudios científicos tampoco han comprobado sus riesgos a corto o largo plazo.
Samuel Cornell, doctor en Salud Pública y Medicina Comunitaria de la UNSW, y Hunter Bennett, profesor de Ciencias del Ejercicio de la Universidad del Sur de Australia, advierten en el artículo que la práctica del quadrobic requiere tiempo para que músculos y articulaciones se adapten a la carga.
La práctica del quadrobic, como en cualquier otro tipo de fitness o deporte, implica riesgos de fracturas, esguinces o tendinitis. Posturas incómodas por tiempo prolongado —como también al dormir o estar sentado frente a la computadora—, puede causar contracturas y dolor lumbar.
Posibles riesgos:
- Daño en muñecas.
- Lesiones en hombros y clavículas.
- Compresión de vértebras lumbares.
- Problemas respiratorios.
- Afectación de nervios.
Con información de Israel González.
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