La nueva era de la LMB: perfección entre deporte, negocio y tecnología
Salud financiera sin precedentes y una zona de strike automatizada definen el arranque de la temporada 2026 de la Liga Mexicana de Beisbol

En la Liga Mexicana de Beisbol, el tiempo ha dejado de medirse únicamente en innings. Hoy también se contabiliza en datos, inversiones y audiencias. Al comenzar su segundo siglo, el circuito muestra una transformación visible en el terreno y otra más profunda en su estructura económica. La primera se encuentra en la zona de strike, donde el criterio humano empieza a ceder terreno ante la precisión tecnológica. La segunda se expresa en cifras que colocan al campeonato de verano dentro de una economía más amplia de consumo y entretenimiento.
Esta noche, en el inicio de la temporada 2026, Piratas de Campeche y Diablos Rojos del México abrirán el calendario en el Estadio Alfredo Harp Helú. Ahí debutará el sistema ABS, conocido como “umpire robot”, que permitirá a los peloteros impugnar decisiones de bolas y strikes. Mientras el club capitalino persigue un tricampeonato que remite a la hegemonía de los Industriales de Monterrey en la década de 1940, la liga reescribe su presente con herramientas que hace apenas unos años parecían ajenas a su tradición.
Para empezar, es un nuevo ciclo. Pasamos 100 años de historia con muchos proyectos, con cientos de experiencias y con una gran cantidad de personajes que han pasado por la Liga Mexicana de Beisbol. Es la liga más longeva de nuestro país, pero también es una liga innovadora, constante, disciplinada, seria, que hoy se transforma”, declaró Horacio de la Vega en entrevista con Excélsior.

La Liga Fuerte de México
Hace unos días, Horacio de la Vega cerró el acuerdo comercial más ambicioso en la historia del circuito al sellar una alianza de cinco años con Banorte. El convenio introduce una inyección de capital sin precedentes y redefine la identidad del torneo, que ahora se presenta como LMB Banorte, bajo el eslogan de la Liga Fuerte de México.
La llegada de De la Vega en 2019 respondió a una necesidad estructural. La administración anterior, encabezada por Javier Salinas, dejó tensiones entre los dueños tras ensayos como los torneos cortos y un esquema de comercialización de prospectos que fracturó consensos. De la Vega no llegó desde el diamante, sino desde la lógica del negocio.
La LMB pasó de ser un modesto negocio, a uno de grandes números y audiencias
La estrategia fue centralizar. Derechos de transmisión, activos comerciales, narrativa digital. La liga dejó de operar como una suma de clubes para convertirse en una plataforma coordinada. En ese tránsito, la exposición mediática se multiplicó. De una presencia limitada en televisión pasó a más de 35 acuerdos de transmisión en 30 países. Las audiencias crecieron de cinco millones a 141.1 millones acumulados en la última campaña. Los ingresos por patrocinios se multiplicaron más de 12 veces en seis años. Los derechos audiovisuales, más de 10.
En paralelo, el estadio dejó de ser únicamente un recinto deportivo. Se transformó en un espacio de consumo. Más de cinco millones de aficionados acudieron a los parques en la temporada 2025.
El gasto promedio por visita se ubicó entre 450 y 800 pesos, lo que proyecta una derrama superior a 2,500 millones de pesos anuales. A ello se suman 1,500 millones en alimentos y bebidas.

La LMB y su inversión millonaria en infraestructura
La inversión en infraestructura acompaña esta narrativa. Desde 2021 se han destinado más de 2,200 millones de pesos a la construcción y remodelación de estadios. El Estadio Alfredo Harp Helú, con un costo cercano a 3,500 millones, funciona como emblema de esa transformación.
Este año se suma la inauguración del nuevo parque de los Guerreros de Oaxaca, además de desarrollos recientes en plazas emergentes como la de Querétaro en donde juegan los Conspiradores.
La señal más nítida de modernidad, sin embargo, ocurre dentro del diamante. La implementación del sistema ABS redefine la relación entre el juego y la tecnología.
Hemos hecho inversiones importantes, como el sistema Trackman… eso nos permite integrar el llamado umpire robot en nuestra liga”, explicó De la Vega.
El costo es considerable. Cada unidad puede superar los 25,000 dólares, con suscripciones anuales adicionales. La decisión no responde a una moda, sino a una tendencia global. La liga ya opera con cronómetros de pitcheo y ahora avanza hacia la automatización de la zona de strike.
Hemos compartido experiencias con ligas menores de Estados Unidos, Japón y Corea, donde el sistema ABS ya lleva tiempo implementándose. Esto nos permite integrar el llamado umpire robot en nuestra liga, algo que nos coloca a la par de las Grandes Ligas en términos tecnológicos”.
Ese mismo equilibrio se busca fuera del campo. La LMB ha construido un portafolio que incluye softbol femenil, desarrollo de talento, Selección Nacional y una división de entretenimiento que ha llevado conciertos a los estadios. En los últimos dos años se realizaron más de 140 eventos musicales, con ingresos que superan los 1,500 millones de pesos en boletaje.
De acuerdo con cifras de De la Vega, la liga genera más de 11,000 empleos directos y cerca de 28,000 indirectos. En el plano deportivo, la relación con MLB se mantiene como un eje estratégico. En los últimos cinco años, 198 jugadores vinculados a clubes de la liga han sido firmados por organizaciones de MLB. Solo en el último año, 64.
El segundo siglo de la LMB se pone a la vanguardia. Mientras el juego adopta la tecnología para definir bolas y strikes, el negocio crece en torno a la experiencia, la comunidad y el consumo. El beisbol mexicano ha entendido que competir ya no se limita al terreno de juego, sino al espacio que logra ocupar en la conversación pública.
*mcam