Joel Huiqui: el milagro express que desafía la historia del Cruz Azul en la final de la Liga MX

Joel Huiqui instaló a Cruz Azul en la final del Clausura 2026 con sólo cinco partidos dirigidos; conoce la historia del interinato más veloz y su comparativa con Alberto Jorge

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Joel Huiqui con cinco partidos al frente de la Máquina, dirigirá la final-Mexsport

Las luces de la oficina en Gran Sur no se apagaron aquella noche del 21 de abril. El empate 1-1 frente a Querétaro en La Corregidora había sido la gota que derramó un vaso de paciencia que ya desbordaba amargura. Nueve partidos en fila sin conocer la victoria eran demasiados para el ecosistema de Cruz Azul. Víctor Velázquez, presidente de la institución, no esperó el amanecer. Convocó a Iván Alonso, director deportivo, a una reunión de emergencia donde se firmó el fin de la era de Nicolás Larcamón tras 10 meses de gestión. El panorama lucía desolador. La liguilla estaba a la vuelta de la esquina y el timón quedaba vacío.

La llamada de emergencia no fue para un estratega de renombre internacional ni para un bombero de mil batallas en el futbol mexicano. El elegido estaba en casa, forjando el talento del futuro. Joel Huiqui, el hombre que acumulaba kilómetros de aprendizaje en el asfalto de las fuerzas básicas cementeras, asumió el reto. Lo que parecía un interinato de trámite para maquillar el cierre del Clausura 2026 se transformó, en un parpadeo de cinco partidos, en una de las epopeyas más vertiginosas del balompié azteca.

Huiqui no tuvo tiempo para pizarras kilométricas ni pretemporadas de playa. Debutó en la última jornada de la fase regular con una contundente victoria de 4-1 ante Necaxa. Aquel triunfo no sólo devolvió la memoria ganadora al plantel, sino que encendió la chispa de una inercia indomable. En cuartos de final, despachó a Atlas ganando 2-3 en la ida y amarrando el pase con un 1-0 en la vuelta. Las semifinales ante Guadalajara fueron un ejercicio de supervivencia pura. Tras el 2-2 en el primer capítulo, la Máquina soportó los embates rojiblancos en los minutos finales de la vuelta para sellar un 1-2 definitivo en patio ajeno.

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Huiqui hizo su presentación contra el Necaxa en una victoria 4-1.Mexsport

Huiqui condicionado al triunfo para permanecer 

Cinco partidos en el banquillo. Cuatro victorias, un empate y un boleto asegurado a la final número 19 en la historia de la Liga MX para la entidad celeste

Sin embargo, el destino de Huiqui en el banquillo está condicionado por una regla implacable. El propio Víctor Velázquez lo dejó claro durante la presentación del documental Azul Oscuro, Azul Celeste: la permanencia del estratega de casa de cara al próximo torneo está atada de forma exclusiva a levantar el trofeo frente a Pumas. Una apuesta de todo o nada para un hombre que lleva el escudo tatuado en la piel y que transitó con paciencia por los banquillos de la Sub-18, Sub-20, Sub-21 y Sub-23, además de sus etapas como auxiliar institucional de Joaquín Moreno y Vicente Sánchez. El bagaje y el conocimiento del ADN celeste están ahí, pero la gloria total es el único boleto de continuidad.

Si la lógica impera en la serie definitiva, Huiqui podría coronarse campeón del futbol mexicano con apenas siete compromisos dirigidos en el máximo circuito. Una cifra que, a pesar de su precocidad, no representa el récord absoluto en los registros de la liga. Para encontrar el antecedente más inmediato de esta rareza estadística, es necesario viajar casi un cuarto de siglo en el tiempo y mirar hacia el infierno de Toluca.

Un interinato dorado

En el Torneo Apertura 2002, los Diablos Rojos devoraban la liga bajo el mandato de Ricardo Antonio La Volpe. El estratega argentino estructuró un equipo de época, con José Saturnino Cardozo, Sinha y Vicente Sánchez jugando un futbol de playstation. No obstante, el "Bigotón" fue requerido para tomar las riendas de la Selección Mexicana rumbo al Mundial de 2006 antes de concluir el certamen. Wilson Graniolatti, su auxiliar, tomó la estafeta y superó los cuartos de final ante Chivas, pero renunció de forma abrupta.

Fue en ese momento de turbulencia cuando apareció la figura de Alberto Jorge. El 'Pampa' asumió la dirección técnica de los mexiquenses con una tarea de no moverle nada a una máquina que caminaba sola. Dirigió únicamente cuatro partidos en total, las dos semifinales contra Santos y los dos duelos de la final ante el Morelia de Rubén Romano. Con un global de 4-2 sobre los michoacanos, Toluca alzó el título y Alberto Jorge grabó su nombre con letras de oro como el técnico campeón con menos partidos dirigidos en la historia de los torneos cortos. Aquel logro siempre mantendrá el asterisco de la autoría intelectual de La Volpe, pero la estadística tiene el nombre de Alberto Jorge.

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Alberto Jorge dirigió cuatro partido para conseguir el título con Toluca.MEXSPORT DIGITAL

El camino de los interinos exitosos tiene pocos elegidos, y Huiqui busca colocarse en la parte más alta de ese Olimpo de la inmediatez. De conseguir la décima estrella para Cruz Azul, se ubicaría en el segundo puesto histórico de efectividad express, superando lo hecho por Robert Dante Siboldi, quien necesitó 10 encuentros en el Clausura 2023 para coronar a Tigres tras relevar a Marco Antonio ‘Chima’ Ruiz, y los once partidos que Antonio Mohamed requirió en el Apertura 2019 para rescatar el barco de Monterrey y vencer al América en el Estadio Azteca.

Otros estrategas de renombre también supieron capitalizar el bombero express, aunque con un mayor margen de maniobra. Miguel Ángel López asumió la dirección del América en la temporada 1984-85 en sustitución de Carlos Reinoso, conquistando el campeonato ante Pumas y repitiendo la hazaña en el torneo PRODE 1985

En el terreno de los finalistas inesperados, Benjamín Galindo llevó a Santos Laguna al duelo por el título en el Apertura 2011 tras asumir en la jornada nueve, mientras que Víctor Manuel Vucetich hizo lo propio con Querétaro en el Clausura 2015, enderezando un barco hundido a mitad de campaña para meterlo a la liguilla.

El Cruz Azul de Joel Huiqui desafía la historia, las estadísticas y la planificación tradicional de los proyectos deportivos. Con cinco batallas en su historial y noventa minutos por delante para definir su destino, el hombre de la casa busca transformar la emergencia de una noche de martes en Gran Sur en la página más gloriosa y veloz del libro celeste.