Masacre en Tehuitzingo: Detienen a ‘El Pony’ por el multihomicidio en Puebla
Las investigaciones ministeriales descartaron la participación de grupos de delincuencia organizada.

La detención de Juan Manuel “N”, señalado como presunto responsable de la masacre de diez personas en la comunidad de Texcalapa, municipio de Tehuitzingo, ha colocado nuevamente bajo escrutinio la violencia familiar extrema. La tragedia, que incluyó la muerte de menores de edad y una bebé de apenas un mes, ha provocado indignación social y exigencias de justicia en Puebla.
La Fiscalía General del Estado de Puebla confirmó la captura de Juan Manuel, “El Pony”, hijo de Manuel Torres y sobrino de Cecilio Torres, dueño del inmueble donde ocurrió la masacre de diez personas en la comunidad de Texcalapa, municipio de Tehuitzingo. Desde las primeras horas de investigación, las autoridades apuntaron a una presunta disputa familiar como el principal móvil del crimen.
Las investigaciones ministeriales descartaron la participación de grupos de delincuencia organizada, luego de que los peritajes balísticos identificaran el uso de armas calibre 9 milímetros y .22, asociadas a armamento corto y no a fusiles de alto poder comúnmente utilizados por células criminales.
La línea principal de investigación se centró en un conflicto entre los hermanos Cecilio y Manuel Torres, así como en la posible participación de Juan Manuel, conocido en la región como “El Pony”.
La Fiscalía poblana sostiene que la agresión ocurrió dentro de un entorno familiar marcado por tensiones previas. Aunque familiares también señalaron como sospechoso a Alfredo, hijo mayor de Cecilio Torres, las autoridades informaron que hasta ahora la única detención corresponde a Juan Manuel.

“Era algo tétrico”
El reporte de detonaciones llegó alrededor de las 22:00 horas del fin de semana. Policías municipales acudieron al domicilio ubicado en la comunidad de Texcalapa y encontraron una escena de violencia extrema.
Dentro de la vivienda había diez víctimas, todas atadas de las manos. Seis eran hombres, tres mujeres y una bebé recién nacida.
La mayoría presentaba disparos en la cabeza.
José Manuel Martínez Martínez, uno de los rescatistas que ingresó al inmueble, describió el escenario como una “escena tétrica”.
Nos reportaron varios heridos de bala. Al llegar nos encontramos una casa con un ambiente algo pesado. Había varios heridos con arma de fuego, con disparos en la cabeza”, relató el paramédico.
Explicó que seis cuerpos se encontraban dentro de la sala y que únicamente una mujer seguía con vida cuando llegaron los servicios de emergencia.
Con signos vitales solo alcancé a contar uno que fue el que transporté. Lamentablemente falleció en el camino”, declaró.
La mujer murió mientras era trasladada al Hospital General de Izúcar de Matamoros, a la altura del paraje conocido como El Pitayo.
Muerte de una bebé de un mes conmociona a Puebla
Uno de los elementos que más impacto generó fue la muerte de una bebé de apenas un mes de nacida.
De acuerdo con las primeras investigaciones, la menor no presentaba heridas de bala y la hipótesis inicial apunta a que murió por asfixia después de que su madre cayera sobre ella tras recibir los disparos.
Entre las víctimas también se encontraban menores de 12 y 14 años de edad, recordados por vecinos como jóvenes trabajadores y sociables.
Era un chico amigable que aunque no te conociera te saludaba”, recordó el paramédico sobre uno de los adolescentes asesinados.
La indignación creció entre habitantes de la región debido a la brutalidad del crimen y la presencia de niños entre las víctimas.
Quiénes eran las víctimas de la familia Torres
La Fiscalía de Puebla identificó entre las víctimas a integrantes directos de la familia Torres.
Murieron Cecilio Torres, su esposa Marcela y sus hijos Gabriela, José María y Roberto. También falleció Martha, quien presuntamente intentó proteger a la bebé.
Además de los familiares, cuatro trabajadores fueron asesinados dentro del inmueble. Entre ellos se encontraba un mecánico originario de Tehuitzingo que había acudido esa mañana a reparar un vehículo.
La comunidad permanece en espera de la entrega de los cuerpos para realizar los funerales y sepulturas correspondientes.
Video de Alfredo y las sospechas iniciales
Tras difundirse la noticia de la masacre, comenzó a circular un video grabado por Alfredo, hijo mayor de Cecilio Torres, quien aseguró haber sido internado contra su voluntad en un anexo por decisión familiar.
En la grabación, el joven afirmaba consumir sustancias para soportar largas jornadas laborales dentro del rancho familiar.
El contenido del video provocó especulaciones sobre su posible relación con el crimen. Sin embargo, las autoridades no han informado oficialmente cuál sería su grado de participación o si enfrenta alguna investigación formal.
De acuerdo con versiones preliminares, Alfredo habría salido del anexo aproximadamente un mes antes de la masacre.
Violencia familiar y el aislamiento rural
La comunidad de Texcalapa se encuentra en una zona aislada de la Mixteca poblana, a unos 20 minutos de la cabecera municipal de Tehuitzingo. Vecinos describen el entorno como un lugar donde prácticamente todos se conocen.
La brutalidad del crimen ha reabierto el debate sobre la violencia intrafamiliar en regiones rurales y la falta de mecanismos institucionales para prevenir conflictos que escalan hasta hechos de extrema violencia.
Especialistas en seguridad consultados por medios locales han señalado que este tipo de casos reflejan patrones de acumulación de tensiones familiares, acceso a armas y ausencia de atención psicológica o mediación institucional.
“Que se haga justicia”: el reclamo de la comunidad
Mientras continúan las diligencias ministeriales, habitantes de Tehuitzingo exigen justicia para las víctimas.
Que se haga justicia. Que hayan masacrado a niños se me hace injusto independientemente de los problemas que tengan los adultos”, expresó el paramédico José Manuel Martínez.
La Fiscalía de Puebla mantiene abierta la investigación y no descarta nuevas órdenes de aprehensión conforme avancen las declaraciones y análisis periciales.
El caso se ha convertido en uno de los episodios de violencia familiar más impactantes registrados recientemente en Puebla.
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