Clásico Nacional: 10 historias de corazones rotos, traiciones y desamor entre América y Chivas
El Clásico Nacional no conoce la amistad. De la traición de Ramón Ramírez al "error del siglo" de Lalo Cisneros, recordamos los episodios más emblemáticos del Clásico Nacional

Un Clásico Nacional no sólo se mira. Los aficionados del América y del Guadalajara lo viven con el corazón en la mano. Lo hacen con el riesgo de quebrarlo ante el mínimo error de sus jugadores o de arrojarlo como granada frente a un apabullante marcador.
Salir con el corazón roto, eso conlleva alentar el amor a los colores azulcrema y rojiblanco, así lo ha enseñado la historia del Clásico de clásicos en México.
Broncas, una mítica final, expulsiones, errores que estigmatizan y resultados que al final del día culminaron en rupturas en los banquillos son pasiones trasladas a los aficionados generación tras generación, pero con el común denominador de aceptar que con más que pase el tiempo, habrá clásicos que dolerán una eternidad.
El de este 14 de febrero en el Estadio Akron, lo único que no se profesa es ni fraternidad, ni amistad, pero sí el amor a los equipos más importantes del país que chocarán con una marcada tendencia, el favoritismo de las líderes e invictas Chivas, con paso perfecto de cinco victorias, sobre las Águilas: siete puntos los separan en la clasificación.

Al igual que el amor prolongado, el que se convierte en rutina, los clásicos entre América y Chivas corren riesgo de sosos empates o resultados intrascendentes. Por ello, la memoria de esta rivalidad exige evocar los puntos de inflexión, las flechas de cupido también están destinadas a exponer decepciones y corazones rotos.
En la semifinal 1982-1983, en la que Norberto Outes fue la chispa de la primera gran bronca que se recuerda a detalle entre América y Chivas dentro de la cancha. El argentino fue expulsado por una patada sobre Eduardo Cisneros. Al juego de vuelta, el América llegaba con ventaja de 2-1. Pero con la gresca y sin Outes (campeón goleador de la temporada), el Rebaño le dio vuelta al Clásico por 3-0 en el Estadio Azteca.
Outes fue el causante de las primeras decepciones amorosas para el americanismo en los clásicos. El Guadalajara también ha sido ingrato con los corazones de los chivahermanos, con una serie de entrenadores que han sido condenados al despido tras ser humillados en los clásicos, Luis Fernando Tena, José Luis Real o Jesús Bracamontes. Estrategas en los que aficionados del Guadalajara encomendaron su corazón y al final salieron lastimados.
Nadie se libra del corazón roto en esta guerra llamada Clásico Nacional.
El plantón del Tano
Antes de conocer a André Jardine, el americanismo sufrió el amor. Bajo el mando de Fernando Ortiz, las Águilas volaron en una relación tóxica. El cúmulo de fracasos estalló en las semifinales del Clausura 2023, con la eliminación ante las Chivas. América ganó la ida, pero en la vuelta, el Guadalajara remontó. En la conferencia inmediata, el Tano confirmó su renuncia; sin embargo, encontró refugio en los brazos del Monterrey, lo que también dolió en el nido.
Se reivindicó por amor
La historia de amor entre Álvaro Fidalgo y América tuvo recientemente un final feliz. Pero su inicio fue complicado. En la semifinal que marcó la salida del Tano Ortiz (Clausura 2023), la afición quedó decepcionada del mediocampista español. El Maguito regaló una expulsión (63'). Tras la eliminación, Fidalgo quedó estigmatizado. Tras aceptar la culpa y madurar futbolísticamente, el asturiano cobró revancha y sanó la relación hasta convertirse en un referente y parte fundamental de un tricampeonato en la Liga MX.

Cortó al Tóxico
Una verdadera telenovela de amor y odio. La exitosa era de Miguel Herrera en Coapa culminó con su salida por la puerta de atrás. El polémico estratega quedó eliminado por el Guadalajara en el Apertura 2020. Su continuidad de inmediato se puso en duda. Sin embargo, sus arrebatos y la agresión a un elemento de Los Ángeles FC motivaron a la directiva a despedirlo. La notificación le llegó al Piojo vía telefónica, evidenciando las diferencias irreconciliables.
"Flaco amor” rojiblanco
La humillación del Apertura 2019 rompió de forma inesperada los corazones rojiblancos y el estratega Luis Fernando Tena lo pagó lentamente. América se llevó ese clásico por 4-1. El escenario pintaba para un cese inmediato del Flaco, pero alcanzó a dirigir lo que restó de la fase regular. Las Chivas no lograron meterse a Liguilla; acabaron en décimo lugar.
El Clásico rompió a Gio
El corazón del americanismo también salió dañado, pese a la victoria sobre el Guadalajara. Giovani dos Santos fue víctima de una feroz entrada de Antonio Briseño. El defensa del Guadalajara le causó una profunda herida a Gio, quien tardó hasta un mes en recuperarse. Su regreso no fue el esperado y su rendimiento fue a la baja como la expectativa en la grada.

Humillado en Clásico
Bajo la administración de Jorge Vergara, el banquillo del Guadalajara vivió amores fugaces. Uno de ellos fue José Luis Real, un referente en la historia rojiblanca. El Güero fue despedido abruptamente tras la goliza sufrida con el América (0-4), en el entonces llamado Estadio Omnilife.
La infidelidad de Ramón Ramírez
Pasar de vestir la camiseta de Chivas a la del América fue considerado un acto de traición. Ramón Ramírez rompió miles de corazones tapatíos al fichar con las Águilas en 1999. A la fecha, la afición del Guadalajara le recuerda que su único clásico como americanista lo perdió, con una actuación gris. Con Chivas llegó a disputar hasta 13 clásicos, marcando incluso en la histórica goleada del Guadalajara (5-0) en 1996.

El mal de amores de La Volpe
La prestigiosa carrera de Ricardo La Volpe carga con la mancha del clásico de 1996. Su primera etapa con el América se fulminó tras perder por goleada de 5-0 en el Estadio Jalisco. Fue cuestión de horas tras el silbatazo para ser destituido en pleno aniversario 80 de las Águilas. Brutal golpe al orgullo.

El error del si glo
La épica final de 1984 que encumbró al América dejó marcado a Eduardo Cisneros. Pese a ser un histórico, el Vaquero llegó a romperle el corazón a los seguidores del Rebaño al fallar un tiro penal ante Héctor Miguel Zelada, quien provocó la falta tras frenar al Snoopy Pérez.
El primer villano no se olvida
En las semifinales de 1983, Norberto Outes fue la chispa que hizo explotar una de las primeras broncas memorables. El argentino se hizo expulsar en un partido bravo donde el América gozaba de ventaja. Una falta sobre Cisneros dejó vulnerables a las Águilas, que terminaron siendo remontadas por 3-0 en el Estadio Azteca. Outes se sigue lamentando por esa eliminación que lo marcó como el primer gran villano.

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