Frentes Políticos / 13 de febrero de 2026

1. Territorio recuperado. Claudia Sheinbaum anunció la recuperación de mil 126 concesiones mineras que abarcan 889 mil hectáreas, 713 de ellas dentro de Áreas Naturales Protegidas. Uff. Equivale a borrar del mapa una superficie similar a Morelos y Tlaxcala juntos. El mensaje: la ley ambiental se respeta y se ejecuta, y los recursos estratégicos como el litio son de la nación y no están sujetos a especulación ni a presiones externas. Marcelo Ebrard, secretario de Economía, detalló que muchas concesiones eran meramente especulativas o incumplían pagos. Recuperarlas es rectoría del Estado; y lo más conveniente.

2. Sosiego. En medio del ruido interno, Ricardo Monreal eligió la prudencia. Reconoció que Morena, bajo el liderazgo de Luisa Alcalde, atraviesa tensiones, por lo que se negó a escalar el conflicto con Layda Sansores. “Alguien tiene que mostrar serenidad”, dijo, y no es frase menor cuando el movimiento enfrenta disputas por posiciones y protagonismos. Monreal entendió que los pleitos no fortalecen a Claudia Sheinbaum. La experiencia le ha enseñado que a veces la firmeza se demuestra no respondiendo. Cuando el ánimo se incendia, la altura de miras vale más que la réplica fácil. Unidad.

3. Legalidad. En San Luis Potosí comienzan a perfilarse las cartas rumbo a 2027 y, en medio del debate por el nepotismo, emerge una figura sin ese lastre; Guadalupe Torres, secretario general de Gobierno. No carga vínculos familiares que hoy se exige desde Palacio Nacional. Con trabajo territorial, operación política constante y fama de conciliador, Torres se mueve como pieza clave para mantener cohesionada la alianza Morena-Verde-PT. En tiempos donde la sucesión se observa con lupa ética, su activo principal es la viabilidad jurídica y política. Carta fuerte, sin impedimentos y con estructura. No lo descarten.

4. Indiferencia. En Veracruz, la desaparición dejó de ser estadística para convertirse en rutina. Bajo el gobierno de Rocío Nahle, el estado no sólo no corrigió la crisis heredada por Cuitláhuac García, la profundizó. Recortes a búsquedas en campo, un sistema forense rebasado y 410 fichas activas en su primer año dicen más que cualquier discurso. Refrigeradores saturados, cuerpos sin identificar y familias sin respuesta no son “inercias”, son decisiones presupuestales. La responsabilidad es política. Que alguien le diga que gobernar no es administrar la tragedia; es enfrentarla. En Veracruz, la emergencia humanitaria sigue sin ser prioridad.

5. Avestruz. En Baja California Sur las desapariciones se disparan y el gobierno esconde la cabeza. México Evalúa lo colocó en tercer lugar nacional en tasa de personas desaparecidas en 2025, con 206 casos, contra 80 del año anterior. Colectivos denuncian irrupciones en casas por encapuchados y más de 150 restos hallados en fosas clandestinas. Y el gobernador Víctor Castro Cosío admite con la mano en la cintura que no hay una sola detención en cuatro años. Atribuirlo a “grupos que se desaparecen entre ellos” es una burda evasiva. No, señor, el crimen toca la puerta y se lleva a alguien, minimizarlo es, por lo menos, complicidad por omisión.

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