Buffon se confiesa: la verdad tras la expulsión de Zidane en el Mundial 2006 y el caos del futbol italiano

Gianluigi Buffon  revela las causas del declive de Italia y revive la final del Mundial 2006 marcada por el escándalo y la gloria.

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Buffon publicó un libro de parte de sus memorias en el futbol)

Gianluigi Buffon ya no vive bajo los tres palos, pero sigue leyendo el juego con la misma precisión. En una entrevista con The Guardian, el histórico guardameta italiano abre una puerta íntima en su nuevo libro Saved y se detiene en dos puntos que atraviesan su vida deportiva, el vértigo del retiro y el desconcierto actual de la selección italiana, ausente de tres Copas del Mundo consecutivas.

Hoy se mueve con otra energía. Fuma un cigarrillo, entra a la redacción con naturalidad y saluda como si todavía compartiera vestuario, de acuerdo al relato del periódico británico. Su relato fluye entre la nostalgia y la claridad crítica, sin esquivar los momentos incómodos.

Ahora tengo sentimientos muy contradictorios porque, por un lado, sentí que era la decisión correcta. Así que estaba feliz de terminar mi trayectoria. Pero, por otro lado, obviamente tenía miedos porque a partir de ese momento, después de casi 30 años, sabía que mi vida sería completamente diferente”, contó en la entrevista.

El exarquero, que jugó su último partido con el Parma, reconoce que el corte fue brusco. No hay partidos informales ni intentos por volver a esa rutina. La transición ha sido hacia una vida más pausada, ahora como parte del cuerpo técnico de la selección.

Estoy convencido de que era el momento adecuado para retirarme, pero antes tenía sentimientos encontrados. Y entonces me di cuenta de que, de repente, mi vida había cambiado. Ahora vivo de una forma diferente, más tranquila. Pero he aprendido a aceptarlo y a seguir adelante”.

Buffon explica el deterioro del Calcio

En ese tránsito aparece el diagnóstico más duro. Italia, que fue potencia estructural durante décadas, hoy busca explicaciones tras su ausencia en Rusia 2018, Qatar 2022 y el siguiente ciclo mundialista. Buffon no esquiva el tema y propone tres causas concretas.

La primera es la globalización, que ha hecho posible que todos los equipos sean muy competitivos. En segundo lugar, hasta hace 15 años, cuando ganábamos, éramos tácticamente superiores. Y en tercer lugar, tenemos jugadores fantásticos, pero falta el talento verdaderamente creativo”.

Los nombres que menciona pesan en la historia. Roberto Baggio, Alessandro Del Piero y Francesco Totti aparecen como símbolos de una diferencia que hoy no encuentra relevo. 

Mundial 2006, la noche donde el caos empujó a la gloria

Antes del punto más alto, Italia atravesó uno de sus momentos más oscuros. El escándalo de Calciopoli golpeó de lleno al sistema del futbol italiano y también a la concentración de la selección que viajaba al Mundial de Alemania.

Buffon fue investigado, la Juventus descendió a Serie B y el ambiente alrededor del equipo nacional era hostil. En ese contexto, el arquero explica cómo la presión terminó por convertirse en combustible competitivo.

Cuando te miras al espejo, te das cuenta de que no eres un mentiroso. Eres fiel a ti mismo. Sabíamos que no habíamos hecho nada malo. Estábamos pagando un precio inexplicable, pero la injusticia sacó lo mejor de nosotros”.

La final en Berlín frente a Francia quedó marcada por una secuencia que aún hoy se repite en la memoria colectiva. El penalti de Zinedine Zidane, la reacción de Marco Materazzi y la atajada que sostuvo a Italia en el partido.

Lo recuerdo perfectamente. Cuando Zidane golpeó el balón, lo hizo con una fuerza increíble. Fue como si le hubiera pegado con el pie en lugar de con la cabeza. Sabía que estaba convencido de que había marcado”.

Minutos después llegó la escena que definió la final. Buffon fue uno de los pocos en advertir el cabezazo de Zidane sobre Materazzi, una acción que derivó en la expulsión del capitán francés.

Estaba a unos 15 metros y pude oír el golpe. El juez de línea no lo vio. El único que lo presenció fui yo. Así que corrí hacia el árbitro para llamar su atención”.

Italia terminó imponiéndose en la tanda de penaltis y levantó el título. Para Buffon, ese torneo representa una sensación difícil de explicar, una mezcla de claridad mental y energía que lo hacía sentirse invencible.

En esos momentos parece que todo está en perfecto orden. Te sientes casi omnipotente y tienes la percepción de que eres invencible”

A casi 20 años de aquella noche, el contraste es inevitable. De la cima del mundo a la incertidumbre estructural. Buffon no lo suaviza. Advierte que negar el problema sólo lo hará permanente y que el futuro depende de una autocrítica profunda.

Para superar esto, necesitamos comprender por qué existen dificultades. Necesitamos cambiar. Si negamos que existe un problema, entonces ese problema siempre estará presente”.

En su libro y en sus palabras, Buffon deja de ser sólo un símbolo de resistencia bajo el arco. Se convierte en un observador incómodo de su propio legado, alguien que mira el pasado sin nostalgia ciega y el presente sin concesiones.