Una pastilla semanal contra el VIH avanza, pero la vacuna todavía enfrenta obstáculos
En AIDS 2026 se presentaron datos de una pastilla semanal contra el VIH que mantuvo la supresión viral, mientras nuevos estudios muestran retos para una vacuna eficaz.

Durante la 26.ª Conferencia Internacional sobre el Sida, AIDS 2026, realizada en Río de Janeiro, se presentaron resultados que muestran que una combinación oral de medicamentos podría mantener el virus bajo control con solo una pastilla a la semana.
El avance representa una posible alternativa al tratamiento diario que muchas personas con VIH toman actualmente. La combinación experimental reúne lenacapavir, de Gilead Sciences, e islatravir, de Merck, dos fármacos de acción prolongada que buscan mantener la supresión viral durante más tiempo.
Gilead informó que los estudios ISLEND-1 e ISLEND-2 mostraron que el régimen semanal mantuvo la supresión virológica en adultos con VIH que ya estaban controlados y cambiaron desde tratamientos diarios.
Aunque todavía falta la revisión de las agencias reguladoras, los datos alimentan una idea cada vez más fuerte en el campo del VIH: el futuro del tratamiento podría depender menos de tomar una pastilla todos los días y más de opciones de acción prolongada, adaptadas a las necesidades de cada persona.
Una pastilla semanal para mantener el VIH controlado
Los dos ensayos presentados en AIDS 2026 evaluaron si la combinación de islatravir y lenacapavir podía mantener la carga viral suprimida durante una semana en personas que ya vivían con VIH y tenían el virus bajo control.
De acuerdo con Gilead, el régimen de una sola tableta semanal logró mantener la supresión viral a las 48 semanas en adultos que cambiaron desde Biktarvy o desde otros esquemas orales diarios recomendados por guías clínicas. La compañía señaló que los resultados serían presentados en sesiones de última hora durante AIDS 2026.

Esto no significa que la pastilla ya esté disponible para uso general. Gilead y Merck aún deben presentar los datos a las autoridades regulatorias para buscar aprobación. Sin embargo, si el tratamiento avanza, podría convertirse en una opción importante para personas que desean reducir la carga de tomar medicamentos diariamente.
¿Por qué importa tomar menos dosis?
En VIH, la adherencia al tratamiento es clave. Cuando una persona toma correctamente su terapia antirretroviral, puede mantener la carga viral indetectable, conservar su salud y evitar la transmisión sexual del virus.
Pero tomar una pastilla todos los días durante años también puede ser una carga. Para algunas personas implica recordatorios constantes del diagnóstico, estigma, cansancio terapéutico o dificultades prácticas para mantener el tratamiento.
Por eso, las terapias de acción prolongada se han convertido en una prioridad. Ya existen opciones inyectables, como cabotegravir combinado con rilpivirina, que se administra cada dos meses. El atractivo de una pastilla semanal es que podría ofrecer más comodidad sin requerir inyecciones.
Lenacapavir también cambió la prevención, pero su acceso preocupa
El lenacapavir ha despertado enorme interés no solo como parte de tratamientos, sino también como profilaxis preexposición, conocida como PrEP. En su versión inyectable, puede proteger contra el VIH durante seis meses, lo que lo convirtió en una de las herramientas más prometedoras para prevenir nuevas infecciones.
Sin embargo, su implementación ha enfrentado obstáculos. En AIDS 2026, activistas denunciaron el lento despliegue del medicamento y criticaron que América Latina haya quedado fuera de algunos acuerdos de licenciamiento para versiones de bajo costo, de acuerdo con reportes de El País.
El problema no es solo científico. Aunque existan herramientas potentes, su impacto depende de que lleguen a las poblaciones que más las necesitan.
La vacuna contra VIH sigue siendo el gran pendiente
Mientras los tratamientos y la prevención farmacológica avanzan, el desarrollo de una vacuna contra el VIH continúa enfrentando dificultades.
Uno de los caminos más prometedores ha sido intentar que el sistema inmunológico produzca anticuerpos neutralizantes de amplio espectro, conocidos como bNAbs. Estos anticuerpos pueden reconocer partes del virus que cambian menos entre variantes y, en teoría, podrían bloquear una amplia gama de cepas de VIH.
La estrategia ha generado entusiasmo porque algunos estudios recientes en primates han logrado inducir respuestas similares a estos anticuerpos, lo que representa un avance importante para el diseño de vacunas. Investigaciones publicadas en Nature han mostrado que ciertos esquemas de vacunación pueden generar anticuerpos con capacidad de neutralizar distintas variantes del VIH en modelos preclínicos.
Sin embargo, los resultados presentados en AIDS 2026 también dejaron dudas. Un estudio de prevención con anticuerpos de amplio espectro en mujeres no logró proteger contra la infección, lo que sugiere que el virus circulante podría ser más resistente a estos anticuerpos de lo que se esperaba.
¿Qué significa este tropiezo para las vacunas?
El resultado no cancela la búsqueda de una vacuna, pero sí obliga a ajustar la estrategia.
Durante años, los investigadores han pensado que inducir bNAbs podría ser una ruta viable para lograr una vacuna eficaz. El problema es que estos anticuerpos son raros, suelen aparecer después de años de infección no controlada y deben ser lo suficientemente potentes contra virus reales que circulan en distintas regiones.
Los nuevos datos sugieren que no basta con generar “algún” anticuerpo de amplio espectro. Probablemente se necesitarán combinaciones más potentes, mejor actualizadas frente a las cepas actuales y capaces de cubrir más rutas de escape viral.
Estudios previos ya habían advertido que el VIH puede escapar de anticuerpos si existen variantes resistentes antes del tratamiento o si la presión inmunológica no es suficiente. Por eso, algunos modelos proponen combinaciones de varios bNAbs para reducir el riesgo de escape.
Recortes de financiamiento amenazan avances contra el VIH
La conferencia también estuvo marcada por un mensaje menos optimista: la respuesta global al VIH enfrenta una crisis de financiamiento.
Un reporte de KFF y ONUSIDA señaló que el financiamiento de gobiernos donantes para VIH en países de ingresos bajos y medios cayó 2 mil 100 millones de dólares en 2025, una disminución de 25% respecto al año anterior. La caída fue impulsada principalmente por recortes de Estados Unidos.
La reducción de recursos ya tiene efectos concretos. Según reportes discutidos en la conferencia, organizaciones de salud y grupos comunitarios han cerrado servicios de prevención, diagnóstico y atención en distintos países.
Esto ocurre en un momento paradójico: la ciencia tiene más herramientas que nunca, pero muchas de ellas podrían quedarse fuera del alcance de quienes más las necesitan.