El repunte invisible de las ITS en México: ¿por qué los adultos se cuidan menos que los jóvenes?
Descubre cuáles son las ITS más comunes en México, las razones de su repunte en jóvenes y adultos, y cómo prevenirlas según especialistas en educación sexual.

El aumento constante de infecciones de transmisión sexual en México refleja una urgente necesidad de reforzar el autocuidado. Comprender la diferencia entre una infección y una enfermedad resulta clave para eliminar prejuicios sociales y actuar a tiempo mediante un diagnóstico oportuno.
Reportes oficiales de la Secretaría de Salud y boletines del Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica (SINAVE) confirman un repunte masivo en los casos de sífilis, VIH, candidiasis y virus del papiloma humano tras la contingencia por COVID-19.

¿Cuáles son las ITS más frecuentes en México y qué cifras registran?
Las infecciones de transmisión sexual con mayor incidencia en territorio mexicano son la candidiasis urogenital, la vulvovaginitis, la sífilis adquirida, el VIH, la gonorrea, la tricomoniasis y el virus del papiloma humano (VPH).
El boletín epidemiológico de la Secretaría de Salud reveló que en las primeras semanas de 2026 se acumularon miles de casos nuevos. Destaca el registro previo de más de 21,000 transmisiones de sífilis y más de 18,000 de VIH en el periodo anual anterior.
Sobre la preocupante realidad del VIH en el país, Denisse Angélica González, educadora en sexualidad y coordinadora de DKT School, explica:
México acumuló miles de nuevos casos confirmados de VIH. El 85.3% de los casos confirmados corresponden a hombres y el 14.7% a mujeres. En las mujeres, casi el 60% adquirió el virus a través de sus parejas formales, demostrando que el autocuidado aún enfrenta barreras de género y falsa confianza"
Asimismo, condiciones como la candidiasis urogenital superan los 57,000 registros en estados como Chiapas, Veracruz y el Estado de México, mientras que la tricomoniasis alcanza más de 7,000 afecciones reportadas principalmente en la región sur y norte del país.

Infección vs Enfermedad: la importancia de nombrar correctamente
Una infección de transmisión sexual ocurre cuando un virus o bacteria ingresa al organismo a través de fluidos o mucosas. Se transforma en enfermedad únicamente cuando evoluciona y desarrolla un cuadro sintomático o un síndrome clínico en el paciente.
Un ejemplo claro es el VIH, el cual entra al sistema como un virus y evoluciona a la fase de enfermedad denominada sida cuando ataca de forma avanzada a las células inmunitarias.
Aclarando la nomenclatura médica, la especialista Denisse González señala:
Las infecciones son virus que se transmiten a través de la vía sexual mediante fluidos corporales. Cuando comienzan a evolucionar con síntomas y un cuadro de padecimiento se convierten en enfermedad, como ocurre al pasar de VPH a cáncer cervicouterino o de VIH a sida"
Entender este proceso ayuda a desmitificar la salud sexual, promoviendo chequeos médicos preventivos para detectar cualquier patógeno antes de que cause daños irreversibles en el cuerpo.

Grupos poblacionales con mayor índice de transmisión en el país
La población comprendida entre los 20 y 39 años representa el sector más afectado por las ITS en México, desmintiendo el mito de que estas infecciones corresponden de forma exclusiva a los adolescentes.
Paradójicamente, las encuestas señalan que el 74% de los adolescentes utiliza preservativo en su primera relación sexual, mientras que un 38% de los adultos de 20 a 49 años omitió cualquier método de barrera en su último encuentro.
Al respecto del comportamiento en adultos maduros, la experta Denisse González puntualiza:
Existe la creencia errónea de que la sexualidad o el riesgo terminan tras un divorcio, la viudez o al realizarse la vasectomía. Muchos adultos de 40 o 50 años dejan de usar condón por confiar en que no habrá embarazo, olvidando que las infecciones de transmisión sexual siguen estando presentes"
La falta de educación continua en adultos, sumada a la desinformación sobre métodos de barrera modernos, propicia conductas de riesgo que incrementan las estadísticas nacionales de contagios.

Factores que impulsan el aumento de casos en territorio nacional
El repunte de las ITS obedece a un fenómeno multifactorial donde convergen condicionantes sociales, desabasto de insumos médicos y persistencia de tabúes culturales.
Durante y después de la pandemia por COVID-19, la atención hospitalaria se concentró en la emergencia respiratoria, descuidando la distribución de tratamientos antirretrovirales y la aplicación de pruebas gratuitas de detección.
Entre las principales causantes del incremento se identifican:
- Falta de educación integral: Escasa difusión de la salud sexual desde un enfoque preventivo y libre de prejuicios.
- Miedo al uso de métodos de barrera: Prejuicios sobre la pérdida de sensibilidad o incomodidad al usar preservativos.
- Estigmas de género y machismo: Resistencia a negociar el uso del condón dentro de parejas estables o matrimonios.
- Barreras de acceso: Dificultad para obtener anticonceptivos de barrera en comunidades rurales o conservadoras.

Estrategias de salud sexualmente transmisible y prevención
Promover una "salud sexualmente transmisible" implica fomentar el autocuidado, el uso de preservativos ultra delgados y la realización periódica de pruebas diagnósticas.
El condón se mantiene como el único método anticonceptivo de barrera capaz de prevenir simultáneamente el embarazo no planeado y el contagio de ITS. Tratamientos preventivos como el PrEP (profilaxis preexposición) y el PEP (profilaxis postexposición) complementan la protección en sectores de alta vulnerabilidad ante el VIH.
Adoptar una visión positiva de la sexualidad impulsada por el placer responsable permite disfrutar de una vida plena sin poner en riesgo la salud. Acudir con especialistas para resolver dudas garantiza una protección efectiva en cada etapa de la vida.