Impunidad, la verdadera cara de la migración en Querétaro
Hay coyotes que llegan a pedir desde 7 mil hasta 14 mil dólares por pasar a un migrante a EU; los polleros siguen operando con total libertad y no han sido castigados plenamente por la desaparición de migrantes; Margarita Maldonado y Eusebia Coca perdieron a sus familiares desde 2010

Alejandro Moya Maldonado era un niño de apenas 16 años, con las ilusiones de vida puestas en el sueño americano como el 90% de los hombres que viven en el municipio de Landa de Matamoros en el estado de Querétaro; era originario de la comunidad de Tres Lagunas, a poco más de una hora de la cabecera municipal.
Ahí no hay señal ni teléfonos y se observa un contraste entre las pequeñas casas en las que habitan sólo mujeres y niños, y las casas grandes con un evidente estilo arquitectónico norteamericano, muchas de ellas totalmente vacías la mayor parte del año.
Alejandro soñaba con poderle dar un mejor futuro a su familia, seguir el ejemplo de su padre, trabajar en Estados Unidos y mandar dinero para sus 9 hermanos menores.
Su madre, Margarita Maldonado, lo recuerda como un joven siempre dispuesto a apoyar con gastos de la casa:
Mi hijo estaba chiquito, a la edad que él iba, pues de 16 años, pero como ya había salido de la escuela, aquí donde la gente le daba trabajo, él trabajaba, él no era que dijera que iba a gastarse su dinero en otras cosas, él lo sacaba de su bolsa y decía: ten mamá, cuando miraba que yo no tenía ni qué comprarles para darles de comer, él se sacaba su dinero y decía, ten mamá, compra. Y como le digo, uno no siente la ayuda que ellos le van a dar a uno, uno lo que quiere es que ellos salgan adelante, si uno no les pudo dar, que ellos hagan su vida, ¿verdad? Pero sí, nos duele profundamente y, aunque ya hayan pasado 12 años, para mí es como si hubiera sido ayer”. Alejandro salió de Landa de Matamoros con su primo, Fulgencio Moya Maldonado, y su tío, Víctor Moya Briseño, el 17 de marzo de 2010.
El autobús marca Jaguar de la empresa Turismo Pirasol, que los llevaría a cumplir sus sueños, desapareció con 17 pasajeros provenientes del estado de Querétaro; 12 de San Luis Potosí, y 6 de Hidalgo. Un total de 36 migrantes incluidos el chofer y su ayudante siguen desaparecidos al día de hoy.
Pero no sólo ellos, apenas unos días después 44 jornaleros migrantes desaparecieron el 5 de abril de 2010, en la carretera federal 49, al norte de la ciudad de San Luis Potosí, provenientes de los estados de México, Michoacán, Guanajuato y Querétaro rumbo a Altar, Sonora, para cruzar hacia Estados Unidos.
La señora Eusebia Coca Briseño de más de 70 años de edad también perdió en este autobús a 4 integrantes de su familia, su hijo, su nieto, su sobrino y su yerno, el hartazgo, la frustración y la tristeza son emociones que demuestra en cuanto le pedimos hablar del tema, dice que han ido muchas veces, muchas personas, pero nunca les dicen nada, nos cuenta que la convocaron a una reunión en enero de este año, donde les mostraron restos humanos y algo de ropa:
Restos de muertos, ropa y restos, muelas, dientes, todo… pero todavía nos pidieron información, qué ropa llevaban, nosotros qué vamos a saber, ya tanto tiempo, n’ombre, qué color de ropa, porque allí salía toda la ropa donde habían hallado desaparecidos, pero de los de nosotros ya no nos acordamos, calcetines, zapatos, pulseras, rosarios, relojes, todo; trusas, todo, cinturones, playeras, shorts y ninguno fue de nosotros, porque no nos acordábamos qué ropa llevaban”, nos cuenta.
La señora Eusebia relata que ha acudido a realizarse pruebas de ADN en decenas de ocasiones en diferentes lugares, a Landa de Matamoros, a Jalpan, a Xilitla y Valles en San Luis Potosí, dice que no importa las veces que tenga que ir y como sea que tenga que ir, ella no se cansa, quiere encontrar a su familia.
Sobre los coyotes, las familias de los migrantes se dicen insatisfechos, aseguran que se dice que ellos ya sabían que iban a secuestrarlos y que por eso, casualmente en ambas ocasiones ellos no iban, a pesar de que en otros viajes, acompañaban a los migrantes durante los largos recorridos hasta llegar a su destino.
Quién sabe, no sé, decían que le debía a los zetas, dos viajes, que por eso se los habían quitado, así platican, pero uno no sabe”, señala.
Y es que la impunidad en este caso es imposible de ocultar, de acuerdo con información publicada en el libro ¿Dónde están? del periodista y escritor Agustín Escobar Ledesma, un año después de que se levantó la denuncia, en abril de 2011, la Procuraduría General de la República informó que detuvo a Bernardo González Jiménez, Esteban García Pérez, Arturo Mayorga Villeda y Abel Garay Martínez por su presunta responsabilidad en la comisión de los delitos de violación a la Ley General de Población en su modalidad de tráfico de personas indocumentadas y asociación delictuosa.
Las familias lograron identificar también entre los coyotes detenidos a Arturo Benítez y Felipe Mayorga, sin embargo, ninguno de ellos pasó más de 6 años en prisión, y tampoco proporcionaron información útil para la localización de los migrantes desaparecidos.
Y lo peor del caso es que a pesar de que están plenamente identificados por autoridades de todos los niveles de gobierno, municipales, estatales y federales, las personas de las comunidades aledañas aseguran que siguen operando, no sólo ellos, sino que ahora también han involucrado en el negocio a otros integrantes de sus familias.
A decir del profesor Rolando Escobar, coordinador de Atención a Migrantes del municipio de Landa de Matamoros, hay coyotes que llegan a pedir desde 7 mil hasta 14 mil dólares por migrante.
Las consecuencias de este suceso han dejado huellas importantes en la comunidad, de acuerdo con la publicación del periodista Escobar Ledesma, en 2011, la Comisión Estatal de Derechos Humanos Querétaro (CEDHQ) y el Colegio Estatal de Psicólogos de Querétaro (Coepsique) se involucraron en este hecho durante algunos meses y generaron un informe sobre las afectaciones sufridas por los familiares de las personas desaparecidas.
Además de los síntomas recurrentes de hipertensión, diabetes, daño muscular, gastritis, trastorno del sueño, ansiedad, cefaleas o anorexia que sufrían los familiares producto de la angustia, la incertidumbre y la ausencia, el informe también registró otro tipo de afectaciones. Una de éstas fue el suicidio del hermano de uno de los campesinos desaparecidos, dos adolescentes fueron víctimas de explotación sexual, algunas esposas presentaron alcoholismo y una de las madres abandonó a un hijo.
Gracias a las gestiones de presidentes municipales y la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) a partir del 1 de enero de 2019, la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas comenzó a otorgarles un recurso mensual a los familiares de 4 mil 974 pesos, el cual aumenta cada año, sin embargo resulta insignificante teniendo en cuenta que cada familia en dichas comunidades es de al menos 6 integrantes.
DESAPARICIÓN FORZADA
Por su parte, Fernando Rocha Mier, coordinador estatal de la Asociación Fuerza Migrante, donde agrupa a cerca de mil 800 migrantes queretanos en Estados Unidos, aseguró que desde los años 80 hay registro de más de 580 migrantes queretanos desaparecidos, sin embargo, de 2010 a la fecha ellos tienen reportes de al menos 35 migrantes queretanos que han sido víctimas de desaparición forzada, a los que se suman más de 15 que han desaparecido en el desierto o ahogados al intentar cruzar a los Estados Unidos.
En 2020, de Querétaro salieron 18 mil 337 personas para vivir en otro país, 74 de cada 100 se fueron a Estados Unidos de América. A nivel nacional se registraron 802, 807; de ellos, 77 de cada 100 se fueron a Estados Unidos.
El tema migratorio para Querétaro es uno de los más olvidados, en 2021 entró en vigor la Ley de Atención de las Migraciones en el estado como esfuerzo de atender las necesidades específicas de la movilidad humana en Querétaro, esta misma semana se llevó a cabo en la legislatura del estado el Laboratorio legislativo en materia de personas migrantes, sujetas de protección internacional y desplazadas en el estado de Querétaro, encabezado por el diputado presidente de la Comisión de Atención a las Migraciones, Juan José Jiménez Yáñez, que reconoció la importancia de crear estrategias para garantizar los derechos humanos de nuestros migrantes así como generar políticas públicas que permitan proteger a los migrantes en condiciones de vulnerabilidad, específicamente aquellos que son víctimas de explotación laboral y sexual.
También es imperativo asegurar la gestión de políticas públicas con enfoque de derechos humanos para garantizar la protección de grupos específicos en situación de vulnerabilidad como es el caso de las personas migrantes, se hizo énfasis en el alto grado de riesgo que corren los migrantes al ser víctima de delitos como la trata de personas con fines de explotación laboral y sexual, secuestro extorsión, robo, asalto, ataque sexual, abuso de autoridad, desaparición forzada y ejecución extrajudicial”, dijo Juan José Jiménez Yáñez.
Hace apenas dos semanas se dio a conocer que 53 migrantes murieron por asfixia luego de viajar escondidos en la caja de un tráiler en San Antonio, Texas, uno de ellos era Marcial Trejo, originario de la comunidad de Huajales, Pinal de Amoles.
A decir de su esposa Rosa Angélica Martínez, quien actualmente vive con sus 3 hijas de 4, 6 y 9 años de edad en Denver, Colorado, ella no tenía conocimiento de que Marcial viajaría ese día y en esas condiciones, puesto que él le decía que no quería que estuviera preocupada.
Él me había dicho que íbamos a estar juntos y me dijo que venía para estar con las niñas, como él me lo había prometido y pues me dijo, ‘yo te voy a ayudar en todo y vamos a salir adelante, como siempre lo quisimos’, desgraciadamente pues no pudo llegar”, señala.
De acuerdo con Rosa, Marcial le dijo que ya había hablado con gente que lo podía llevar a Estados Unidos, lo anterior luego de que llevaban ya más de 10 años viviendo allá, sin embargo, Marcial fue deportado 4 meses antes debido a que lo detuvieron conduciendo un automóvil sin licencia, además de otros cargos. La última vez que Rosa tuvo contacto con Marcial fue una semana antes, a través de una cuenta de Facebook que tenían en común, pero él nunca le aviso cuando salió de Huajales.
A decir de Rosa, sostuvo una llamada con la funeraria donde tenían el cuerpo de Marcial y ella autorizó que su cuerpo fuera repatriado.
Rosa decidió que iniciará una denuncia para dar con los responsables de la muerte de su esposo.
Al día de hoy cientos de migrantes queretanos exponen sus vidas todos los días por alcanzar el sueño americano, mientras sus familias en México y en Estados Unidos esperan con ansias noticias sobre su llegada o su retorno y en el caso de las familias de los migrantes desaparecidos piden a las autoridades que no se olviden de ellos.
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