Cumple 180 años tratado de paz, Santa María-Calatrava

Marcó el fin de hostilidades entre México y España y el reconocimiento oficial de la independencia del país

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CIUDAD DE MÉXICO.

Tuvieron que pasar 15 años desde que el libertador Agustín de Iturbide consumó la guerra de Independencia y entró a la Ciudad de México al frente del Ejército Trigarante, para que España reconociera oficialmente que México era un país libre, esto mediante la firma del Tratado Santa María-Calatrava, hace 180 años, el 28 de diciembre de 1836.

Luego de que la monarquía española desconociera el Plan de Iguala, los Tratados de Córdoba y el Acta de Independencia del Imperio Mexicano en 1821 y tras alrededor de tres lustros de negociaciones diplomáticas, la reina María Cristina de Borbón viuda de Fernando VII así como el entonces presidente de México, José Justo Corro, acordaron desatar el nudo sin romperlo.

Fueron los ministros plenipotenciarios José María Calatrava, por parte del gobierno español, y Miguel Santa María, por el gobierno mexicano, quienes finalmente firmaron en Madrid, España, el reconocimiento de la separación de Nueva España y la paz entre los dos países.

El documento fue signado con el principal objetivo de “olvidar para siempre las pasadas diferencias y disecciones por las cuales desgraciadamente han estado tanto tiempo interrumpidas las relaciones de amistad y buena armonía entre ambos pueblos” y para establecer las relaciones diplomáticas entre ambas naciones.

“Llamados naturalmente a llamarse como hermanos por sus antiguos vínculos de unión, de identidad de origen, y de recíprocos intereses, han resuelto, en beneficio mutuo, restablecer y asegurar permanentemente dichas relaciones por medio de un tratado definitivo de paz y amistad sincera”, destaca el tratado.

Para el catedrático e investigador Enrique Sada, la firma del Tratado con España puso fin a una sangría terrible e innecesaria que vino a perjudicar a México en todos los sentidos dado que el sentimiento antiespañol se recrudeció en México tras el parricidio del libertador Agustín de Iturbide.

“La firma del tratado trajo reconciliación entre mexicanos pues los beneméritos de la Independencia, Bustamante, Bravo y hasta Santa Anna recibieron la encomienda de la Orden de Isabel la Católica o la de Carlos III e incluso el ofrecimiento extraordinario por parte del gobierno de Isabel II, hija de Fernando VII de cumplir con los postulados del Plan de Iguala”, señaló.

Entre sus artículos, el documento señala que la reina gobernadora de España, a nombre de su hija doña Isabel II, reconoce como nación libre, soberana e independiente a a República Mexicana.

Incluso, sobre el tema del comercio el documento destaca que los comerciantes que viajen por los dos territorios “gozarán de la más perfecta seguridad en sus personas y propiedades, y estarán exentos de todo servicio forzoso en las Fuerzas Armadas.

Sin deudas

También resaltaba que habría total olvido de las deudas, lo pasado y una amistad general y completa para todos los mexicanos y españoles, sin excepción alguna, que puedan hallarse expulsados, ausentes, desterrados, ocultos o que por acaso estuvieren presos o coordinados sin conocimiento de los gobiernos respectivos, cualquiera que sea el partido que hubiesen seguido durante las guerras y disensiones felizmente terminadas por el tratado.

“La República Mexicana y S.M. Católica, por sí y sus herederos y sucesores, de común conformidad, desisten de toda reclamación o pretensión mutua que sobre los expresados puntos pudiera suscitarse”, destaca el Tratado.

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