Manuel Payno, el seductor de la palabra

Develan las facetas del gran retratista del siglo XIX que colaboró en el Batallón de San Patricio y renegoció con éxito la deuda extranjera de México en 1851

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Ilustración: Jesús Sánchez

CIUDAD DE MÉXICO.

Recordar a Manuel Payno (1820-1894) es hablar de un personaje paradigmático que ha encantado a generaciones de autores e historiadores, no sólo por novelas como Los bandidos de Río Frío y El fistol del diablo, que llegan como huellas frescas del siglo XIX, sino por ser uno de los grandes retratistas de la sociedad mexicana del siglo XIX.

Así lo perfilaron ayer historiadores y expertos como Diana Irina Córdoba, Mariana Ozuna, Luz América Viveros, Leonor Ludlow, Antonio Saborit y José de Jesús Arenas, durante la charla virtual que organizó el Instituto de Investigaciones Bibliográficas (IIB) de la UNAM.

El foro fue creado para recordar el bicentenario del nacimiento de Payno, que se cumplirá el 21 de junio, quien era

recordado por Vicente Riva Palacio como un hombre de cuidado, porque una vez que comenzaba a hablar todos caían en la seducción de sus palabras.

Para Irina Córdoba –quien recientemente escribió una biografía sobre el también autor de El hombre de la situación– “Payno es un personaje paradigmático que nos ayuda a comprender el siglo XIX y me lo imagino un poco gracias a lo que Guillermo Prieto contaba de esa relación de camaradería que tenían, viéndonos en algún plano sonriente y un poco incrédulo, mientras sigue preguntándose qué hizo para llamar tanto la atención de historiadores y literatos”.

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Detalló que el liberalismo político y económico puede reconocerse en su obra y en su actuar.

Además, fue uno de los grandes retratistas de la sociedad del siglo XIX y un joven entusiasta de la Academia de Letrán que, entre 1836 y 1838, se propuso ‘mexicanizar la literatura’ de modo que se emancipara de las otras, específicamente de la española, por lo que sus integrantes voltearon hacia la literatura francesa, italiana e inglesa.

Payno fue el joven entusiasta que colaboró en la organización del Batallón de San Patricio y el joven funcionario que fue descalificado por algunos de sus contemporáneos, tras negociar con éxito la deuda extranjera”.

También es un hombre que ha atravesado una guerra de Reforma, con una crisis económica permanente para la administración de Ignacio Comonfort. Sin embargo, logra negociar exitosamente préstamos con obispos, particulares y empresarios, ya que es un gran negociador.

Córdoba también recordó que aunque existió una amistad estrecha entre Payno y Guillermo Prieto, “hubo una ruptura importante cuando se radicalizó la acción y el pensar de Prieto, mientras Payno se preguntaba si en verdad la sociedad mexicana está preparada para los cambios.

 

FISTOL DIABÓLICO

La biógrafa también recordó que El fistol del diablo “es una novela que ha sido opacada por la trascendencia que tuvo Los bandidos de Río Frío, donde podemos ver a lo largo de sus cinco ediciones, el cambio en el pensamiento político del personaje.

Recordó que esta obra mereció cuatro ediciones en México y una Barcelona, que es la que actualmente se conoce, la cual muestra las dificultades que vivió entre 1845 y 1846, como la intervención estadunidense en territorio mexicano.

En dicho libro, abunda, muestra cómo es que mira a la sociedad mexicana de ese momento, cómo la mide, describe el papel de la iglesia, la difícil defensa de México y este levantamiento de los polkos –civiles que durante la Guerra entre México y Estados Unidos formaron varios regimientos y chocaron con el vicepresidente Valentín Gómez Farías–, debatiéndose entre aceptar un tratado (que será el de Guadalupe Hidalgo), con la realidad de un país que tiene décadas de ser una nación independiente y que ha logrado consolidar de manera muy penosa sus instituciones y observa la  desintegración del territorio ante la pérdida de aquel amplio norte.

UTOPÍA LIBERAL

Por su parte, el historiador Antonio Saborit, quien dirige el Museo Nacional de Antropología, aseguró que Payno estaría desconcertado de que se realizara un seminario para revisar su figura a 200 años de su nacimiento. “Así que estaría desconcertado y luego nos invitaría un trago”.

Y aseguró que la prosa de Payno “es brutalmente adictiva, así que uno no puede dejar de lado (sus relatos), una vez que empieza, nos envuelve en sus tramas y nos convencen de la pertinencia de cuanto apuntan”.

Por último, Mariana Ozuna, aseguró que la literatura de Payno como la de muchos de nuestros letrados, hombres orquesta y polígrafos del siglo XIX obedece a una escritura programática, ideológica y estética que apoya en las ideas de esa modernidad emergente.

En el caso de Payno me interesa comentar que uno de los objetivos de su escritura programática es articular, en su literatura, la utopía liberal, la cual tiene que ver con un programa social y de mejora de las condiciones de la patria mexicana, enmarcada en un proyecto nacional que va a navegar en el océano tormentoso y turbulento de la época”, comentó.

Además, aseveró que en la obra de este escritor se observa su necesidad de viajar, de contemplar otros órdenes sociales en el territorio nacional y de países como Inglaterra.

Me ha interesado mucho cómo la utopía liberal se va construyendo a partir del contraste continuo, de la realidad presente con la intentona de contrastarlo con el presente de otros espacios y, por lo tanto, de armar una suerte de futuro inmediato”, concluyó.

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