Avivan polémica por 'Beso Indecente' en Centro Cultural Helénico

La obra teatral, que se estrena el 13 de agosto, destaca la controversia que provocó el libro 'El dios de la venganza', publicado en 1906 por Sholem Asch

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Dos mujeres a punto de besarse

CIUDAD DE MÉXICO.

Con el montaje de Indecen­te, de la dramaturga estaduni­dense Paula Vogel, se recupera el relato y la controversia que provocó el libro El dios de la venganza, publicado en 1906 por el escritor polaco Sho­lem Asch, quien fue margina­do desde el lanzamiento de su obra hasta su estreno en Broadway, en 1923.

Entonces, el relato fue re­presentado por una compañía de actores polacos, quienes fueron arrestados bajo el car­go de indecencia, ya que en dicho montaje hay una escena de amor en la que dos mujeres se besaban.

Dicho relato fue recupera­do por Vogel y sirvió para crear Indecente, pieza que será es­trenada en México en el Cen­tro Cultural Helénico, la cual también recupera el instan­te en que la compañía fue re­patriada a Polonia y terminó atrapada por el antisemitismo de la Segunda Guerra Mundial, donde se montó por última vez en el gueto de Varsovia.

La pieza arranca en 1906, instante en que aparece el libro y vemos a Sholem Asch en un círculo literario, pero al ser de literatura yiddish es rechazada por inmoral y provocadora.

Así empieza el montaje y luego va contándonos un poco la historia de esta obra que lle­gó a ser muy exitosa en Europa y que se presentó en Broad­way, donde causó mucha con­troversia”, explica a Excélsior Alberto Lomnitz, quien forma parte del elenco.

Este último momento coincide con una época oscura de la humanidad, en general, porque está surgiendo el na­zismo en Europa y llega has­ta los campos de exterminio, pero también coincide con una época oscura en Estados Uni­dos, con el macartismo, que es un poco posterior, pero has­ta ahí llega Indecente, porque Sholem Asch tuvo que huir de EU por haberse afiliado, en su juventud, en el partido Socia­lista de su natal Polonia”.

El montaje, que se presen­tará en el Helénico del 13 de agosto al 2 de octubre (jue­ves y viernes, a las 20:00 ho­ras; sábado a las 19:00 horas, y domingo a las 18:00 horas), contará con las actuaciones de Elizabeth Guindi, Ana Guzmán Quintero, Maho Pérez, Rober­to Beck, Jorge Lan, Federico di Lorenzo y el propio Lomnitz; y la participación de los músi­cos Leo Soqui, Cecilia Becerra y Rodrigo Garibay.

Lomnitz destaca que se tra­ta de una obra musical, pero no en el sentido de lo que hoy se asume como tal. Es una obra que contiene una revista con música de época, con can­ciones klezmer que se canta­ron en su momento.

Además, la obra presen­ta un viaje no sólo a través del tiempo, sino de varios espa­cios geográficos, ya que inicia en Polonia, va a Berlín, hace una gira por Europa y concluye en EU. La música nos lleva por las diferentes comunidades y por las distintas épocas y luga­res por los que va transitando la pieza, con bastante humor”.

Dentro del montaje, Alber­to Lomnitz representa al poe­ta Shimon Peres, no en forma de primer ministro, sino como el escritor y la figura determi­nante de la literatura yiddish, quien organiza una tertulia en su casa y escucha las primeras páginas de El dios de la ven­ganza, de Sholem Asch”.

En esa tertulia Asch lee su obra y nos escandaliza, pero lo sorprendente es que se tra­ta de un relato digno de crear­le toda una obra alrededor, ya que cuestiona profundamente no sólo temas judaicos, como la relación del ser humano con Dios, sino que en ésta apare­cen escenas lésbicas retratadas de una manera amorosa y po­sitiva”, comenta.

Debe recordarse que es una obra escrita en 1906, abunda, “en la que aparece una rela­ción lesbiana hermosa, y una de las razones por las cuales la pieza causó tanto escándalo en su momento hasta que fue prohibida”.

Finalmente, Lomnitz co­menta que el director del montaje, Cristian Magaloni, ha enfatizado que “esta obra es un homenaje al teatro y que eso es la esencia de la pieza: el poder del teatro, el poder de transformación que tiene en la sociedad, en las personas, por­que en el teatro es donde pri­mero se atreven a hablar los temas de los que se tiene que hablar.

El teatro es un lugar para cuestionar y sacudir a la so­ciedad a través de la belleza y de esa combinación de poten­cia transformadora y, al mismo tiempo, de belleza sublime y creo que es lo que resalta esta obra”, concluye.

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