“Hay violencia normalizada”: atrilistas de Bellas Artes denuncian acoso y discriminación
Integrantes de la Orquesta del Teatro de Bellas Artes señalan que, pese a las políticas institucionales de cero tolerancia, persisten prácticas de violencia, acoso y desigualdad que afectan su desarrollo profesional y evidencian la falta de acciones efectivas por parte de las autoridades culturales.

Mujeres atrilistas de la Orquesta del Teatro de Bellas Artes (OTBA) revelaron a Excélsior que no existe un trato equitativo al interior de esta agrupación –acéfala desde el 1 de octubre de 2024, fecha en que Iván López Reynoso dejó de ser su batuta titular– y expusieron que, pese a las denuncias realizadas ante instancias del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), que dirige Alejandra de la Paz, aún enfrentan agresiones, acoso, discriminación y un trato desigual por parte de sus colegas.
Este diario charló con dos artistas, quienes coincidieron en que uno de los problemas centrales que enfrenta la OTBA –con mayoría de varones– es la falta de rotación equitativa de la silla que ocupan en cada concierto, bajo la idea de ganar visibilidad y responsabilidad interpretativa y no permanecer en posiciones inferiores o lejanas, situación que López Reynoso intentó resolver, pero, tras su salida, hoy viven un retroceso.
Esto, debido a que en las agrupaciones del INBAL no existe una regla que indique qué lugar debe ocupar cada músico, ante lo cual ellas advierten que las asignaciones no se basan en el mérito profesional.
Desde el sexenio pasado, el INBAL anunció una política de cero tolerancia ante el acoso, el hostigamiento sexual y cualquier forma de violencia de género, pero en la práctica, afirman algunas atrilistas, no sucede así, por lo que exigen la intervención de las autoridades, dado que el maltrato ha derivado en gritos, frases despectivas, motes y su revictimización.
Este diario solicitó la postura del INBAL al respecto, pero al cierre de esta edición no respondió a la solicitud.
"Hay violencia"
“En la orquesta sí hay mucha violencia normalizada”, dijo Erika Cano, violín primero de la OTBA, quien en mayo cumplirá 17 años en la agrupación y lamenta las agresiones que ella y algunas de sus compañeras enfrentan.
Esta orquesta, como todas las del INBAL, no tiene sillas asignadas, como sí ocurre en la OFUNAM, donde te dan una plaza y una silla. Aquí los atrilistas no tenemos sillas. Yo hice audición y entré como segundo violín, y después hice otra audición para ser primer violín… pero mi plaza no dice si soy primera o segunda y tampoco qué silla debo ocupar.

“He insistido en pedir la rotación de músicos. En una ocasión lo solicité, pero el excoordinador artístico y actual coordinador de la Orquesta de Cámara de Bellas Artes, Armando Castillo, me dijo que no le buscara más juegos a esto”.
También detalló que “uno de los directores que escuchó su solicitud fue López Reynoso. Él tuvo sus cosas (violencia de género) con danza (CND) y no es defendible, pero apoyó la rotación. Sin embargo, en una asamblea Oleg (Gouk Czerwinski), segundo concertino de la OTBA, nos dijo que él no iba a tocar con quien no se sintiera cómodo”. En realidad Oleg Gouk dijo:
“No voy a poner adelante a gente que me incomode. El respeto no es mutuo. Tú nunca vas a estar adelante. No por ser mujer te voy a poner adelante. En ese caso me pongo un vestido, toco un violín y puedo hacer lo que quiera”, como consta en una denuncia presentada ante el Comité de Ética del INBAL, que resolvió en favor de la artista denunciante.
La resolución exigió labores de sensibilización y prevención en la OTBA, es decir, cursos contra la violencia de género, pero ellas aseguran que la realidad no ha cambiado y que en ningún momento alguno de los músicos ha ofrecido disculpas.
Por otro lado, está el caso de Inessa Galstyan, principal de viola, quien lamentó que muchos de los músicos de la OTBA fomenten un ambiente hostil, discriminación y abusos de poder.
Denunció que hace unos días una integrante de la agrupación dejó caer una lámpara a su instrumento, afectando su funcionamiento, lo que derivó en su cancelación y aislamiento sin que ninguna autoridad le garantice “poder trabajar en paz”
Sin atención
El pasado 12 de febrero las atrilistas enviaron una carta a Marcelo Lombardero, titular de la Compañía Nacional de Ópera (CNO), en la que le pidieron, ante la falta de batuta titular, “una rotación equitativa en la sección de violines primeros”, pero coinciden en que Lombardero se desentendió del problema.
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