Oregon impone su ley defensiva en el Orange Bowl y avanza a las semifinales de la NCAA
Oregon silenció a la ofensiva de los Red Raiders para mantener el sueño de un título nacional

La primera reacción de Dante Moore no fue buscar el trofeo ni el vestidor. El quarterback de Oregon caminó hacia la banda, levantó la mano y saludó a los miles de aficionados vestidos de verde y amarillo que cruzaron el país hasta Miami. Este equipo ya piensa en regresar.
Con una defensa que borró del mapa a una de las ofensivas más productivas del futbol americano colegial, los Ducks firmaron una victoria contundente de 23-0 sobre Texas Tech en el Orange Bowl, duelo de cuartos de final del College Football Playoff. Oregon, quinto preclasificado, avanzó al Peach Bowl con marca de 13-1 y dejó una advertencia clara al resto del torneo.
Matayo Uiagalelei provocó un balón suelto clave, el novato Brandon Finney Jr. se multiplicó en el perímetro con tres robos de balón y la unidad defensiva de Dan Lanning convirtió el Hard Rock Stadium en un territorio hostil para los Red Raiders. El marcador nunca reflejó tensión real.
Se ganaron esta oportunidad”, dijo Lanning tras el partido. “Les pedí que jugaran al límite y lo hicieron”.

Moore condujo el plan con serenidad. Lanzó para 234 yardas, evitó errores y permitió que el juego se inclinara lentamente del lado de Oregon. Jordon Davison fue el complemento perfecto, con dos anotaciones por tierra, mientras Atticus Sappington sumó tres goles de campo que fueron minando cualquier intento de reacción rival.
Defensa que cambia calendarios
Texas Tech llegó a Miami con credenciales intimidantes. Promediaba 42.5 puntos y 480.3 yardas por partido, números de élite a nivel nacional. Salió con cero. La defensa de Oregon forzó cuatro pérdidas de balón, detuvo tres cuartas oportunidades y provocó cuatro series de tres y fuera. Una noche larga para un ataque que rara vez se ve contra la pared.
Finney, estudiante de primer año, fue el rostro de esa presión constante. Interceptó dos pases, recuperó un balón suelto y cerró ventanas en momentos críticos. “Creo que tenemos la mejor defensa del país”, dijo. Texas Tech no tuvo argumentos para contradecirlo.
El quiebre definitivo llegó al inicio del tercer cuarto. Uiagalelei despojó del balón al quarterback Behren Morton en territorio de los Red Raiders. Una jugada después, Davison cruzó la línea para el 13-0. Desde ahí, el partido se jugó al ritmo que quiso Oregon.
Morton completó 18 de 32 envíos para 137 yardas, sin margen para desarrollar el plan ofensivo. Lanzó una intercepción en zona roja al abrir el último cuarto y vio cómo una cuarta oportunidad fallida desde su propia yarda 30 enterraba las últimas esperanzas de remontada. Davison selló el marcador con un acarreo desde la yarda 1 a 16 segundos del final.

Tuvimos un buen plan”, reconoció Morton. “No ejecutamos las jugadas base”.
El entrenador Joey McGuire asumió el golpe con franqueza. Se disculpó con la afición y reconoció la superioridad del rival. Felicitó a Lanning y a un equipo que, dijo, “ojalá lo gane todo”.
Texas Tech terminó 12-2 y llegó con descanso tras avanzar directo a cuartos. El resultado extendió una tendencia incómoda para el nuevo formato del CFP. En 6 partidos de cuartos desde la expansión a 12 equipos, los conjuntos que tuvieron bye han sido eliminados. En ese lapso, apenas han liderado el marcador durante menos de 5 minutos de tiempo reglamentario en total.
Oregon conoce bien esa historia. En 2024 fue uno de los equipos que cayó tras descansar. Esta vez, el aprendizaje se tradujo en precisión, agresividad y un plan ejecutado sin fisuras.
Ahora, los Ducks enfrentarán al ganador entre Indiana y Alabama el 9 de enero en el Peach Bowl. El vencedor regresará a Miami Gardens para disputar el título nacional el 19 de enero.
Moore ya lo anticipó con un saludo. Si esta defensa mantiene el nivel, el viaje de vuelta no será simbólico. Será una cita con la historia.
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