Hoy, los gobiernos de Morena enfrentan su realidad: mentiras, colusión con el crimen organizado, incapacidad para gobernar, corrupción sin límites, abusos de poder. Éstas son sólo algunas de las atrocidades que, hasta el día de hoy, han hecho, que son públicas y han sido documentadas.
Desde el verano pasado empezó la debacle con los lujos excesivos de políticos de Morena que se documentaron durante sus vacaciones, a su vez, la corrupción y la colusión de Adán Augusto López con el crimen organizado, retiros de visas, y el cobarde asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, entre otros escándalos.
A todo esto hay que sumarle el maquillaje de cifras de asesinatos en el país; mientras en Palacio Nacional nos muestran una supuesta baja en el índice delictivo, las desapariciones aumentan y los mexicanos se sienten cada vez más inseguros. Mientras, el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, responde a los medios de comunicación, a la pregunta expresa de “¿qué opina sobre la detención del alcalde de Tequila, Jalisco?”, que él ni siquiera sabe lo que pasa en Sinaloa.
En este contexto, la semana pasada salió a la venta el libro Ni venganza ni perdón, escrito por Julio Scherer Ibarra y Jorge Fernández Menéndez, el cual ha trascendido en el ámbito público y político, donde se revelan diversos actos de impunidad y corrupción.
En esta ocasión hablaremos de tres hechos que se dejan al descubierto: crimen organizado, corrupción y mentiras.
Primero.- Desde hace más de tres años se han venido denunciando los vínculos entre Sergio Carmona y las campañas electorales de Morena. Ese tema no es nada nuevo, pero lo que hoy se publica en el libro sobre la reunión de Andrés Manuel López Obrador con El Rey del Huachicol en Palacio Nacional es gravísimo; incluso es similar a la relación de Nicolás Maduro con los cárteles en Venezuela. Se debe investigar a fondo por todas las autoridades para saber si desde ese escritorio se organizaron las campañas electorales.
Segundo.- El caso de Luz y Fuerza del Centro es el punto donde se cae por completo la farsa moral de la llamada Cuarta Transformación. Lo que se documenta en el libro es una operación deliberada de corrupción desde el poder. Un decreto presidencial, manipulado mediante una “fe de erratas” ilegal que permitió pagar compensaciones vitalicias a personas ya liquidadas, sin respaldo presupuestal ni justificación jurídica, generando un pasivo por miles de millones al erario. No fue un error, fue una maniobra diseñada para construir clientelas políticas con dinero público, todo manipulado para beneficiar a un grupo sindical perteneciente a Morena.
El libro narra que este esquema fue operado por Jesús Ramírez Cuevas, quien no sólo instrumentalizó el caso de Luz y Fuerza para control político, sino que aparece mencionado en investigaciones en Estados Unidos por lavado de dinero y financiamiento electoral ilícito, como lo mencionan los medios de comunicación.
Tercero.- Durante más de 20 años, todos los liderazgos de Morena, entre ellos Andrés Manuel López Obrador y hoy la presidenta Claudia Sheinbaum, no se han cansado de decir que en las elecciones de 2006 hubo un fraude electoral. Sin embargo, en el libro se reconoce que a López Obrador le costó mucho trabajo digerir la derrota; esto se suma a las declaraciones hechas públicamente por quienes en su momento eran los más cercanos a López Obrador. La elección se ganó de manera legal y transparente.
El problema de fondo no es sólo que Morena haya fallado en gobernar, sino que mintió para llegar al poder y mintió para conservarlo: corrupción disfrazada de justicia social, crimen organizado infiltrando campañas, instituciones sometidas y una narrativa construida sobre falsedades repetidas durante años. Hoy, la realidad alcanza al obradorismo; no basta culpar al pasado. Cuando un gobierno se sostiene en la mentira, al final, cae por sus mentiras.
