México hace historia por todos lados. Fue el triunfo de las primeras veces en la inauguración

El equipo nacional logra romper con varias maldiciones y se recupera en muchos puntos que tenía pendientes, aunque no fue la mejor actuación.

Raúl Jiménez anotó con la selección mexicana en un Mundial en su séptimo partido
Raúl Jiménez anotó con la selección mexicana en un Mundial en su séptimo partidoReuters

Es un verano especial en México, lleno de futbol en medio de una marabunta de problemas sociales. La ciudad del epicentro, la que siempre se mueve con las palpitaciones de su gente que le llega de todos lados, vibró con la inauguración del Mundial en el que vencieron a Sudáfrica 2-0.

Se recordará esta como la Copa de las primeras veces para México. La primera victoria para esta selección en una de las tantas inauguraciones que ha tenido. La primera vez que un estadio recibe tres aperturas de Copa del Mundo. La primera vez que Julián Quiñones anota en un Mundial. La primera vez que Gilberto Mora, el más chico de los 1248 jugadores aparece en una Copa mundialista y por supuesto, la primera vez que Raúl Jiménez grita un gol tras cuatro ediciones.

Julián Quiñones marcó el primer gol del Mundial 2026
Julián Quiñones marcó el primer gol del Mundial 2026Mexsport

La luz del equipo fue Quiñones, colombiano de nacimiento, aunque mexicano por devoción. Junto a él, entregó una hoja de buenos resultados Erik Lira, crecido en la recuperación. Su esfuerzo redituó en recuperar la pelota que Quiñones colocó al fondo del arco. Le enseñó de igual forma a su contraparte, el contención de Sudáfrica, Sphephelo Sithole que este juego lo recordará con amargura. Además de perder la vertical en el primer gol, fue  expulsado en la segunda parte. Un desastre de partido. Le siguió su compañero Themba Zwane.

México dominó porque Sudáfrica es un equipo menor que se achicó en su visita. Le pasó factura el sol y la altura, más allá de que el público mexicano no es el mismo de antes. Ya no es el Azteca o el Ciudad de México, aquel recinto explosivo que rugía como un león feroz. Por momentos, un inquietante silencio aburría en las gradas. 

El Mundial de los ricos dirían algunos, con aficionados coreando el ole a los dos minutos y rendidos después de caminar kilómetros y kilómetros para llegar a su lugar. Poco ambiente para ser una fiesta sin ateos, como le llama Eduardo Galeano a la religión del futbol.

México jugó sin mostrar sus mejores dotes, porque le cuesta encontrárselos. Arrancó la Copa con un triunfo que entibia la relación glacial que ha tenido con su propia afición. Incluso contra nueve hombres africanos esperaban ver más acción y castigaron al Tri en algunos lapsos con silbatinas.

Álvaro Fidalgo salió como titular en el México - Sudáfrica
Álvaro Fidalgo salió como titular en el México - SudáfricaMexsport

El equipo fue pragmático, jugando a ras de césped, con sus centrales bien puestos y tratando de presionar alto desde la ofensiva. Pero es verdad que tras el gol de Quiñones pareció acomodarse en su propia casa. Tenía sólo ímpetu, hasta que coincidentemente, la entada de Luis Chávez y Gil Mora, abrió el mar del área africana para el gol de Jiménez.

El delantero mexicano, que jugará a partir de agosto en la Segunda División inglesa con el Wolverhampton, por fin pudo cantar un gol en Mundiales. Su espera fue de más de 10 años, desde su debut en Brasil. Previo al Mundial sufrió la pérdida de su padre y los reclamos de la afición por no ser un diferenciador en los partidos importantes.

Raúl Jiménez tuvo una dedicatoria especial con su gol
Raúl Jiménez tuvo una dedicatoria especial con su golMexsport

Esta cita de verano con México ante su propio reflejo social lo deja en una encrucijada. Su fiesta no lo es tanto, su futbol tampoco, su estadio ya no repercute como antes y su afición se encrespa a la primera con ellos. Depende de uno o dos jugadores para salir adelante y su mérito está en la defensa ordenada, a pesar de que César Montes se fue expulsado. A pesar de todos los cambios de ánimo, fue una cita con su pasado y con las primeras veces, como si se tallaran los ojos al despertar.