El día que Inglaterra nos metió 8 y nació el apodo de los ‘Ratones Verdes’. Hoy todo puede cambiar
Los ingleses dejaron una dolorosa herida en el futbol mexicano con una goleada que aprovechó el reportero de Excélsior Manuel Seyde para crear un fuerte apodo

Aquel fue un juego mágico. Lo que parecía ser una simple exhibición terminó siendo una maravillosa lección de futbol. Inglaterra le metió 8-0 a México en uno de los episodios más dolorosos de nuestro futbol.
El mismo Nacho Trelles, —a quien por cierto Javier Aguirre considera el mejor entrenador de todos los tiempos— aceptó que esa fue la herida más honda que le dejó dirigir a México, porque se dio cuenta de que estábamos muy atrasados con respecto a las potencias.

Le dolió, además, lo que consideró una traición de Manuel Seyde, el sagaz y perspicaz reportero que Excélsior mandó siempre como sombra de la Selección Mexicana. Trelles dijo a este reportero que escribe ahora, en una entrevista en 2009, que "a Seyde le tenía tanta confianza como para pasarle la alineación un día antes; me respondió que la veía muy bien acomodada y sólida. Después se regodeó criticando el planteamiento".
¿Porqué Seyde les puso Ratones Verdes?
Seyde, que trataba a la máquina de escribir con el terciopelo de sus dedos, fue moderado al día siguiente del evento. El 11 de mayo de 1961, las páginas de Excélsior reflejaron con cautela y cierto sabor cáustico el tremendo bochorno en Europa por la goleada. Se tituló la crónica del como algo meramente informativo: "Inglaterra goleó a México 8-0".
En donde empezó a correr la acidez fue en los gustados Temas del Día, la sección apartada de Seyde. Ahí, el gran reportero dijo: "Por lo visto, había que venir hasta Wembley y hacerse rodear de 77 mil regocijados ingleses, precisamente en el día de las madres, para enterarse uno ¡por fin!, que el equipo mexicano no tiene nada en los pies".

Los días subsecuentes fueron peores. Aunque la selección empató 1-1 en Oslo con Noruega, Seyde tundió al equipo bautizándolo como "Ratones Verdes". Era una idea que arraigó en su cabeza desde que vio un partido en Suiza, creyendo que cuando un equipo era tan superior a otro, no quedaba más que verlo como un ratoncillo asustado; y así le puso a la selección. Esa cruz se cargó por muchos años.
Inglaterra fue el culpable, pero a muchos años de distancia, parece que las cosas han cambiado.