Excélsior 109 años. Italia rompió el sueño de México 1970 

El primer Mundial celebrado en nuestro país supuso la inédita calificación de la Selección Nacional a la siguiente fase del torneo cuatrianual en el que se estrelló, finalmente, con la escuadra azzurra

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La Selección Mexicana, en Toluca, ante los italianos.Archivo Excélsior

El martes 26 de mayo de 1970, en El Periódico de la Vida Nacional hay siete fotos de la Azzurra con el titular: “Los italianos, de paseo en el Zócalo”. En una, el portero Dino Zoff charla con un  policía. En otra, el defensa Comunardo Niccolai lee Excélsior. Varios jugadores caminan con el Palacio Nacional de fondo.

En la edición del día siguiente, una pequeña inserción pagada reza: “Estadio Azteca. Rento dos plateas centrales. Magnífica ubicación. $4,000 cada una”, al lado de un anunció del Canal 2 de un programa de una hora: Lo mejor de la Copa del Mundo. Entrenamientos, comentarios, filmaciones, entrevistas, con Jacobo Zabludovsky, Paco Malgesto y Antonio Andere.

CUCURRUCUCÚ, PALOMA

“Sacrificios, euforia, angustia y solamente un ‘pudimos ganar’”, tituló Excélsior el lunes 1 de junio tras la inauguración de México 1970 en el Estadio Azteca. El reportero Guillermo Ochoa anotó que el majestuoso inmueble de Santa Úrsula fue “la sede mundial de la locura para ciento diez mil personas a las que el implacable decrecer de los números de un reloj electrónico condujo por una senda emocional que comenzó en el frenesí de la esperanza y concluyó, noventa minutos después, en un estado de ánimo que sólo una frase podría definir: ‘Pudimos ganar…’”

En el paquete principal se incluyó el comentario de Manuel Seyde: “Alentada por un coro gigantesco que irritó la laringe sin cesar durante noventa minutos, siempre esperando el gol para estallar y hacer volar el techo con su grito, la Selección Nacional empató a cero con la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas…”

Fue un inicio difícil. Bromeaba Ángel Fernández (que iniciara su carrera en la vieja redacción de Bucareli) con las siglas “CCCP” en el pecho de la playera colorada de los soviéticos: “Eso quiere decir ‘Cucurrucucú Paloma’, salvo cuando juegan contra Brasil, porque ahí pasa a: ‘Cuidado Camaradas Con Pelé’”

INICIA LA FIESTA

Para el segundo juego, contra El Salvador, México goleó. “La ola verde envolvió a la entusiasta escuadra salvadoreña”. Miguel Aguirre C. abrió así su crónica: “El grito contenido durante mucho tiempo por millones de mexicanos estalló ayer cuatro veces en 39 minutos cuando la Selección Nacional sacudió otras tantas ocasiones las redes del conjunto de El Salvador para conquistar así la más amplia victoria conseguida por un equipo nacional a lo largo de medio siglo de participar en los Campeonatos Mundiales.

“Más de cien mil gargantas gritaron ‘¡Gooool!’ en el Azteca, coreados por millones más que seguían el importante partido por televisión en todo el país”.

Para el juego contra Bélgica, la situación era dramática. México, al igual que la Unión Soviética, tenía tres puntos contra dos de los belgas por cero unidades para El Salvador, ya sin posibilidades de avanzar a la siguiente fase.

En Puebla, donde se concentraba Bélgica, Julien Laveau, uno de sus auxiliares técnicos, apeló a las condiciones meteorológicas como factor decisivo ante el anfitrión del Mundial. 

En la Angelópolis estaba nublado y caía una lluvia pertinaz. “Si para el jueves sigue este clima”, señaló Laveau; “tenemos muchas probabilidades de ganar a México, porque nos veríamos beneficiados”.

Se le inquirió que se explicara: “Con el calor, nuestros jugadores no pueden respirar y en cambio, en un ambiente algo frío, hay probabilidades de un triunfo nuestro”.

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 El Azteca, minutos antes del México-Unión Soviética, partido inaugural del Mundial de 1970Archivo Excélsior

PASADAS LAS CUATRO DE LA TARDE

“Eran las 4 y 17 de la tarde. Gustavo Peña caminó, sereno, hacia el balón y con el pie derecho colocó un disparo recio y delicado que tocó el fondo de las mallas y el fondo, también, de México. Un solo grito estremeció todos los ámbitos del país. Eran las 4 y 17 de una tarde inolvidable”, escribió Miguel Aguirre C. sobre la hazaña del combinado mexicano que, tras vencer a Bélgica con un tiro penal, pasó por vez primera a los cuartos de final de un Mundial.

El penal se anotó al minuto 14 y “Peña quedó sepultado entre los brazos de sus compañeros”. Todo el resto del juego fue angustiante, con el dominio belga todo el encuentro y un tiro de Valdivia estrellado en el poste. 

“Retrocedimos porque el rival estuvo encima todo el tiempo”, señaló el técnico Raúl Cárdenas, ya con el alivio de la misión cumplida.  

“En los partidos próximos no cuentan los puntos, sino los triunfos”, señaló Cárdenas. “Es, entonces, la fase más difícil de la competencia”.

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Cartel sobre Pelé en Guadalajara durante el Mundial México 70.

A final de cuentas, México terminó segundo del Grupo 1, con 5 puntos, misma cosecha de la URSS, con un gol más, por lo que se quedó con la cima de ese sector.

Italia pasó como líder de su grupo gracias a dos empates sin goles ante Uruguay e Israel y su victoria por la mínima diferencia contra Suecia. “Donde juega Italia se ahuyenta el gol”, cabeceó en la sección deportiva.

LAS CALLES, DESBORDADAS

El viernes 12 de junio, Excélsior tituló: “Interminable fiesta en las calles por el triunfo de la Selección”. La capital del país fue un hervidero de acuerdo a la cobertura de este diario.

“La fiesta más grande que haya vivido jamás la Ciudad de México se inició cuando el árbitro argentino Norberto Ángel Coerezza silbó y mató el encuentro. En ese instante, un aullido multitudinario hizo trepidar el Estadio Azteca, ciento diez mil personas saltaron enloquecidas, surgieron en las tribunas los fuegos de las antorchas y el rugido unánime: ‘¡Mé-xi-co!’, escapó del estadio barrió las calles, penetró a todos los rincones y volvió locos a los habitantes de esta capital que fue diferente a todas las metrópolis del mundo.

“Estaban aún sobre el verde césped, hechos un racimo, los victoriosos jugadores mexicanos: una cortinilla de humo empezaba a cubrir el tercer nivel del estadio, donde la multitud cantaba el ‘Cielito lindo’”.

La Azzurra había anotado un solo gol en tres partidos. Contra México, en Toluca, venció 4-1 con el genio de Gianni Rivera por delante, autor de dos anotaciones.

“Italia resurgió esta soleada tarde con el esplendor de hace 32 años y derrotó contundentemente 4-1 a México, sepultando en el verde pasto del Gutiérrez Dosal las esperanzas de millones de rendidos aficionados que hasta el último momento aguardaron que un puñado de esforzados realizaran una proeza [...] ”, escribió Miguel Aguirre C. “Y los claxons callaron…”

Italia inició su aventura mexicana en el Zócalo, eliminó al anfitrión, pero perdería la final contra Brasil, el equipo que los mexicanos guardaron para siempre en su corazón.