En tiempos inciertos, México, Irlanda y Europa fortalecen su alianza

Francisco André

Francisco André

Ventana a Europa

Por Francisco André* y Ruairí De Búrca**

Hoy, como cada 17 de marzo, se celebra el Día de San Patricio, el célebre Día Nacional de Irlanda. Lo que comenzó como una festividad profundamente arraigada en la cultura irlandesa se ha convertido en una celebración global de identidad, amistad y valores compartidos. 

México no es la excepción. Cada año, más mexicanas y mexicanos se suman a esta celebración. Muestra de ello fue el entusiasmo que despertó el festival celebrado el fin de semana pasado en Coyoacán, que reunió a casi 20 mil personas. 

Aunque Irlanda puede parecer geográficamente distante, en realidad está más cerca de México de lo que muchos imaginan. Ambos países comparten valores y también vínculos históricos, como el Batallón de San Patricio. Hoy, esos lazos siguen fortaleciéndose. A inicios de este año se inauguró una ruta aérea directa entre Dublín y Cancún, que acerca aún más a nuestras sociedades. La Copa Mundial de la FIFA 2026 será otra oportunidad para estrechar aún más nuestros lazos, especialmente si Irlanda logra asegurar su clasificación.

Irlanda es uno de los 27 países miembros de la Unión Europea (UE), y su historia reciente refleja el poder transformador de la integración europea. Cuando Irlanda entró a la UE en 1973, era el país más pobre de Europa Occidental. Hoy se encuentra entre las economías más dinámicas del continente y ocupa uno de los primeros lugares en el Índice de Desarrollo Humano de las Naciones Unidas. Más de cinco décadas de pertenencia al proyecto europeo han contribuido a construir una sociedad más próspera, igualitaria e inclusiva.

A nivel internacional, México es un socio clave para Irlanda. El comercio bilateral creció más de 20% en 2025, y México se ha convertido en el principal mercado de Irlanda en América Latina. Al mismo tiempo, Irlanda es el sexto mercado europeo para México. Las empresas irlandesas generan alrededor de 100 mil empleos de calidad en el país, contribuyendo al desarrollo económico nacional.

La semana pasada, el viceministro de Comercio de Irlanda, Alan Dillon, estuvo en México para reunirse con autoridades y representantes del sector empresarial, con el objetivo de explorar nuevas oportunidades de cooperación.

Su visita, junto con las frecuentes visitas de diversos funcionarios de países de la Unión Europea, refleja el interés que existe por fortalecer la asociación estratégica entre México y la UE. 

En un contexto marcado por las tensiones geopolíticas y una creciente incertidumbre, fortalecer alianzas con socios confiables es más importante que nunca. Irlanda y la UE están diversificando sus economías y sus relaciones comerciales. En este sentido, el Acuerdo Global Modernizado UE-México es una oportunidad para profundizar el comercio, la inversión y la cooperación entre ambas partes.

Más allá de la dimensión económica, México y la UE comparten una visión del mundo basada en el respeto al derecho internacional, el multilateralismo y la cooperación para enfrentar los desafíos globales. Con la modernización de nuestro Acuerdo Global enviamos una señal clara al mundo de nuestro compromiso con un orden internacional basado en reglas y con la construcción de un futuro más justo, próspero e inclusivo. 

En julio de este año, Irlanda asumirá la Presidencia del Consejo de la Unión Europea por octava vez, en un momento en el que, como sabemos, los desafíos globales son enormes.

 Hace más de cuatro años, Rusia llevó de nuevo la guerra a Europa con su invasión ilegal e injustificada contra Ucrania, provocando la muerte de cientos de miles de personas y afectando la vida de millones. Es indispensable avanzar hacia el fin de esta guerra de agresión y construir el camino hacia una paz justa y duradera.

Al mismo tiempo, la situación en Oriente Medio continúa generando profunda preocupación. Es urgente reducir las tensiones y volver al camino del diálogo y la diplomacia. Tampoco podemos olvidar otras crisis humanitarias devastadoras, como la que vive Sudán.

En este contexto, la experiencia del proceso de paz en Irlanda puede ofrecer esperanza, pues demuestra que incluso los conflictos más complejos pueden encontrar una salida cuando existe voluntad política, diálogo y compromiso.

En un mundo lleno de desafíos, la cooperación entre socios afines ofrece una dirección clara para construir un futuro más seguro y próspero. Fortalecer la relación entre México, Irlanda y la UE es parte de esa visión compartida.

Por ello, este Día de San Patricio no sólo celebramos una tradición irlandesa que ha cruzado fronteras, sino también una amistad cada vez más cercana y una ambición común: seguir construyendo juntos un futuro de oportunidades, prosperidad y paz.

*Embajador de la Unión Europea

**Embajador de Irlanda