Vecinos de Lindavista afectados por el 19-S piden a las autoridades empatía
'Han sido meses fuera de mi casa sin posibilidad de regresar. Sin ayuda, con poca información', expresó una residente

CIUDAD DE MÉXICO.
Durante el día, la luz aún se filtra por las grietas que hay en el edificio abandonado de Coquimbo 911 Bis, esquina Sierravista, colonia Lindavista, en Gustavo A. Madero, el cual resultó afectado por el 19-S.
Cuando tembló, corrí y no volví. Me dio miedo. Ahora regreso y veo esta escena: edificios rotos, sólo que ya no hay gritos, ni gente”, dice el doctor Grimaldi, dueño de uno de los departamentos afectados.
A pesar de que el acceso peatonal y vehicular de la calle está cerrado‒se permite el paso sólo a residentes‒, dos vecinos del inmueble, que colindaba con el número 911 ‒que el 26 de diciembre pasado fue demolido‒, aceptaron platicar con Excélsior y contar sus experiencias.
Este tiempo, reflexionó Grimaldi, “no hemos vivido sino sobrevivido. Han sido meses fuera de mi casa sin posibilidad de regresar. Sin ayuda, con poca información, mucha gente se fue tras las elecciones, y nadie está”.
Lamentó que muchos de los vecinos se sienten olvidados; “carecemos de información veraz, ni la autoridad tiene datos completos. Lo triste es que los dueños no sabemos en qué condiciones están nuestras propiedades”.
Para Silvia Camargo, también dueña de un departamento en el 911 Bis, “ha sido la peor época de la que tenemos memoria, un verdadero viacrucis, por no poder habitar nuestro patrimonio”.
Camargo, empleada de una empresa, arribó al lugar para hacer una mudanza y que puedan ingresar a su vivienda ingenieros y albañiles que trabajan en el reforzamiento de la misma.
De las aportaciones para los damnificados no hemos visto nada. Todo lo que se ha hecho: estudios estructurales y reforzamiento, ha sido a cargo de nosotros.
Me da coraje, nosotros no hemos visto nada de eso, si la gente de Oaxaca, Chiapas, Morelos o de otros estados han recibido algo, ¡que bueno!, lo necesitaban, pero el que tengamos una propiedad no implica que dejemos de ser damnificados”, resaltó Camargo.
Finalmente, pidió a las autoridades empatía con su situación: “entiendo que hay procesos y todo lleva una autorización, porque se necesitan millones para los reforzamientos, pero también hablamos de personas, así que les digo, no sean tan descarados, puedo entender la burocracia ¿pero diez meses?: es demasiado”.
cva
EL EDITOR RECOMIENDA



