La Pasión en Iztapalapa; de una epidemia a una pandemia
La antropóloga Mariángela Rodríguez Nicholls recuerda cómo inició esta ceremonia popular y religiosa

CIUDAD DE MÉXICO.
Después de dos años de pandemia hoy la representación de La Pasión de Cristo vuelve a recibir público en este Viernes Santo.
Precisamente el SARS-CoV-2 permite evocar los orígenes de esta ceremonia que tiene en el Cerro de la Estrella uno de sus escenarios principales.
La antropóloga Mariángela Rodríguez Nicholls recuerda que las leyes de desamortización expedidas en 1856 liberaron relativamente a las organizaciones rituales de los barrios de la estricta tutela de la iglesia.
La investigadora del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS) agrega que, curiosamente, años antes de que se enajenaran las tierras eclesiásticas, se desató una devastadora epidemia de cólera morbus que causó enormes estragos en la Ciudad de México.
A raíz de esta flageladora enfermedad surgieron algunas fiestas religiosas; una de ellas fue la de Semana Santa en Iztapalapa. Tales acontecimientos incidieron en la conformación de esta práctica de religiosidad popular, en particular el teatro evangelizador”, de acuerdo con su artículo Los insólitos caminos de la tradición: Semana Santa en Iztapalapa, editado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
El INAH recuerda que en época prehispánica en el Cerro de la Estrella, entonces conocido como Huizachtépetl (“cerro de los huizaches”, en lengua náhuatl) tenía lugar cada 52 años la ceremonia del Fuego Nuevo y que tres siglos después los pobladores comenzaron a peregrinar hacia sus faldas para venerar al Señor de la Cuevita.
La especialista estima que la permanencia de la representación de Semana Santa en Iztapalapa se explica en primer lugar porque “allí se contaba con una tradición cultural que incluía la representación teatral y la conmoción social ante hechos cruentos y dolorosos.
En segundo, los misioneros utilizaron como método de cristianización el teatro evangelizador que se adaptaba a las propias concepciones de los indios, ya que en el papel ‘del elegido’ aparece siempre la muerte como principio fundamental de la vida y la salud.
Te invitamos a ver nuestro contenido en redes de:
LECQ

