La primera obligación de un gobierno es hacer justicia legal empeñarse en proteger con la justicia moral
Francisco Bulnes
Desde siempre supimos que gobernar era una cosa muy importante, en la casa, en la escuela y, por supuesto, en la sociedad; los países que tienen un buen gobierno siempre saldrán adelante y sus ciudadanos vivirán felices y contentos.
Y ya en la vida adulta nos damos cuenta de la importancia que tiene saber gobernar, de la trascendencia de las decisiones de quienes gobiernan y del papel que tenemos los ciudadanos en las acciones de gobierno y en el análisis de las acciones de quienes nos gobiernan.
En nuestro país hemos tenido presidentes buenos, mediocres y malos, los expertos, historiadores, analistas y filósofos han expresado su opinión de los presidentes, y los numerosos libros escritos al respecto confirman el interés por conocer qué es eso de gobernanza, qué efectos tiene un gobierno eficaz o uno inútil.
Los mexicanos como yo hemos conocido varios presidentes y, a lo largo del siglo pasado y lo que va de este siglo, nos hemos dado cuenta de que su forma de gobernar, y supimos que algunos ayudaron a que el país mejorara, otros hicieron lo que pudieron, con buena o con mala fe.
Si como dice don Francisco Bulnes: “La primera obligación de un gobierno es hacer justicia legal y empeñarse en proteger con la justicia moral”, y como consecuencia quien preside el gobierno sabe gobernar, nos damos cuenta de que lo que ocurrió en el sexenio pasado es el peor ejemplo de gobernanza, porque el señor que ya no está se dedicó desde el primer día a destruir al país, rompió con todas las estructuras del país, combatió y dañó al Poder Judicial, amedrentó al Poder Legislativo, destruyó organismos como el Seguro Popular y dejo desamparados a millones de mexicanos; sus fantasías y mentiras durante la pandemia cobraron casi un millón de vidas humanas,
Sus delirios de grandeza le llevaron a construir obras inútiles con costos inimaginables, el aeropuerto AIFA, la refinería Dos Bocas, el Tren Maya, el Tren Interoceánico, y muchas obras más. Y todo esto se realizó con la complicidad de grupos de ladrones, narcos y demás, al lado o incrustados en el propio gobierno, el fraude del huachicol, que él mismo inició, ha ocasionado pérdidas ultramillonarias que tardarán años en solucionarse.
Por eso afirmo que el señor que ya no está ha sido el peor presidente, porque sabiendo lo que tenía que hacer para gobernar bien, no lo hizo, hasta se burló de la justicia, corrompió y engañó a los mexicanos, que nunca olvidaremos esperando que un día se haga justicia.
Pero ahora tenemos la versión dos de la gobernanza, en manos de una dama que ya había mostrado sus cualidades y sus defectos cuando fue jefa de Gobierno.
Al parecer su forma de gobierno es el micrófono, al que llega cada mañana con paso cansado y responde, interpela, agrede o niega al enfrentar las preguntas de los reporteros. Si hace anuncios de obras o resultados, miente con toda desfachatez; no gobierna, actúa disfrazada de Presidenta.
Y ahora vemos en toda su magnitud la mentira, el engaño, las excusas, en dos gravísimos hechos: la desaparición de miles de compatriotas y el monumental derrame de crudo, ambos negados por todas las autoridades —grandes y pequeñas—, a pesar de las evidencias inocultables.
El problema es grave, no hay gobernanza, el país va sin rumbo y nosotros estamos aquí, denunciando errores y delitos, y luchando para que no haya más mentiras y México vuelva tener un gobierno digno y respetable como merecemos los mexicanos.
