Armando Ahued Ortega; una década llevando salud
Carecer de filiación partidista y no obedecer a corrientes o colores políticos le valieron al secretario de Salud mantener el cargo en dos gobiernos. El médico egresado de la UAM suma 30 años en la administración pública y se apunta como sus principales éxitos El Médico en tu Casa y servir al mayor número de ciudadanos. Uno de los momentos más críticos fue la intervención quirúrgica al jefe de Gobierno

CIUDAD DE MÉXICO.
En cuestiones de salud no hay bandos ni colores políticos; el único fin es “servir a la gente”. Esa ha sido la clave del secretario de Salud (Sedesa) de la Ciudad de México, Armando Ahued Ortega, para mantenerse en esta secretaría durante una década.
Pese a las diferencias surgidas entre miembros del Partido de la Revolución Democrática (PRD) que propiciaron la desbandada al Movimiento Regeneración Nacional (Morena), el titular de la Sedesa se mantuvo al margen de esa crisis. Su postura apartidista le valió para salir bien librado y recibir la invitación de Miguel Ángel Mancera para seguir en el cargo.
El médico egresado de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) con 30 años de trabajo en el sector público ha optado por no afiliarse a ningún instituto político al considerar que su vocación es el servicio público.
Hace diez años, en diciembre de 2016, Ahued Ortega llegó como subsecretario a la Sedesa de Manuel Mondragón y Kalb, quien estuvo a cargo de esta dependencia hasta que sucedió la tragedia de la discoteca New’s Divine, en junio de 2008, cuando la administración de Marcelo Ebrard debió hacer un cambio de piezas.
Mondragón y Kalb tomó la batuta de la Secretaría de Seguridad Pública del entonces Distrito Federal en sustitución de Joel Ortega, mientras que Armando Ahued fue elegido para encabezar los servicios de salud de la capital del país sin imaginarse que se mantendría intacto a la llegada del nuevo jefe de Gobierno electo en 2012.
Es así como durante un año y seis meses, entre 2006 y 2008, fue la mano derecha de Manuel Mondragón (con quien había trabajado casi 30 años en diferentes dependencias de la administración pública), pero los siguientes ocho años y medio ha sido el titular de la Secretaría de Salud.
¿Cuál ha sido su secreto? La respuesta fue simple: “No me considero un político, sino un funcionario público. No tengo partido político y esto me ha dado la oportunidad de poder trabajar con todo mundo sin distingo de colores ni de partidos. Yo siempre he dicho que la bandera de salud debe ser sin colores ni partidos, sino servir a toda la gente”.
Aunque estaba listo para entregar la estafeta al término del sexenio de Ebrard, Ahued Ortega fue invitado para seguir a la cabeza de esta secretaría, pues Mancera Espinosa, ya como candidato electo, le confesó que durante sus actos de campaña para jefe de gobierno la gente le pedía mantenerlo y fue así como tomó la decisión de invitarlo a su administración, la cual aceptó ofreciendo lealtad al 100 por ciento.
“El doctor Ahued”, como le dicen en sus oficinas, ha ganado fama entre los empleados por su “honestidad” y “vocación de servicio”, pues aseguran que sin importar si se trata de alguien de intendencia o un jefe de área, cuando alguien necesita atención médica busca que se la ofrezcan de manera inmediata.
También ha tenido que enfrentar crisis, como la emergencia sanitaria por la influenza, en 2009; la explosión del Hospital Materno Infantil de Cuajimalpa, en 2015, y las activaciones de la Fase 1 de la contingencia ambiental en 2016. Aunque uno de los momentos más críticos fue cuando observaba la intervención a corazón abierto de Mancera Espinosa, la cual finalmente fue exitosa.
El secretario asegura que contabiliza más logros que problemas y más hechos que dichos, gracias a que su equipo de trabajo ha podido dar continuidad a los programas y objetivos planteados.
Han adquirido 51 mastógrafos, pues tenían tres hace una década, y han cortado el listón a nuevos hospitales, como el Emiliano Zapata y el General –que prácticamente “era un gallinero”– ambos en Iztapalapa; el Hospital General de Tláhuac y el Hospital Ajusco Medio.
El secretario de Salud es un convencido de que este cargo “ha sido una experiencia de vida maravillosa”, pues ha concretado proyectos como El Médico en tu Casa, que hoy se replica en otras entidades y en diversas ciudades de países extranjeros.
El programa que fue bautizado así por el jefe de Gobierno, quien tras avalar el proyecto que le presentó el secretario le asignó ese nombre, pues la propuesta original era La Salud Hasta tu Casa.
Durante su trayectoria, Ahued Ortega no se dedicó a dar consultas, su vocación se enfocó en estar al frente de instituciones, organizando los servicios desde diferentes trincheras de la administración pública, siendo gerente médico en el Banco Nacional de Obras y Servicios Público, asesor médico del director de la Jurisdicción Sanitaria No. 13 de los Servicios Coordinados de Salud Pública en el Distrito Federal y jefe de servicios médicos y asistenciales de la delegación Miguel Hidalgo.
Amante de los elefantes por su relación con la buena suerte, el funcionario no se descarta para la candidatura a jefe de Gobierno en 2018, pero en estos momentos asegura que su campaña es por la salud de los capitalinos, pues considera que no son los tiempos para enfilarse a lo electoral.
Me gustaría cualquier posición que sea para servir a la gente, porque soy un servidor público, pero no son los tiempos para pensar en ello. En este momento mi única campaña es por la salud de la gente. Aspiro a seguir sirviendo desde cualquier trinchera”.
Al no tener partido, tengo la oportunidad de que alguien se fije en mí y me ofrezca trabajo, y mientras tenga la vocación de servir a la gente no aspiro ni tengo deseo más allá; pero cuando lleguen los cambios y los tiempos, veremos qué pasa”, dice Ahued.
Encargado de una secretaría que lucha contra el sobrepeso y sus efectos, Ahued Ortega está lejos de tener una obsesión por su figura, pero sí lleva una dieta balanceada, evita los excesos y sólo de vez en cuando se da “sus permisos”, los cuales desecha con ejercicio cardiovascular tres veces a la semana.
Su principal alimento, asegura, es cuidar la salud y salvarle la vida a los demás. “Mi oxígeno y mi gasolina es cuando vemos que hacemos el bien a la gente. Mi vida ha sido servir y ayudar. Soy un ciudadano que se ha concentrado en atender a todos los que puedo. Para mí no hay distingo, ni me importa ningún color y es por ello que he sido ajeno a rupturas y peleas, porque mi función es servir a la gente”.