Ignacio Ambriz rompe el molde del entrenador promedio
Se olvidó del confort para dirigir en la Segunda División de España. Aquí su peculiar contratación, sus recuerdos cuando inició y el arropo de una afición de 52 mil personas que conforman una bella ciudad aragonesa

CIUDAD DE MÉXICO. Una madrugada, mientras acudía a su cita habitual como tertuliano de televisión, José Antonio Martín Petón encontró al técnico que buscaba para el Huesca. Ignacio Ambriz apareció en el panorama para el consejero del equipo oscense.
Le llamé por teléfono cuando salí a las tres y media de la mañana, debían ser las 10 de la mañana en México, dije ‘ya está, vamos a tirarnos al mar y resulta que había un flotador que decía Nacho Ambriz. Fue una conversación maravillosa de una hora aproximada en la que noté a cada minuto que hablábamos un mismo lenguaje futbolístico”.
De cualquier forma existieron inconvenientes porque la duda asaltó a Ambriz, quien en ese momento estaba desempleado y acababa de desechar una oferta para dirigir a Costa Rica. ¿Será que las cosas eran así de imprevistas en estos tiempos modernos, que un tipo consigue el teléfono y te marca para comentarte que quiere que vayas a España a trabajar? Nacho cayó extrañado, mientras Petón lo persuadía para desembarcar en un equipo de Segunda División.
Al principio, Nacho no creía que le estaba hablando de Huesca, fue hasta que me presenté y que le dije que era el tertuliano de El Chiringuito cuando se rio y entonces me creyó. En esa charla, pude llegar a su alma, tuvimos una larga conversación de lo humano y lo divino, de futbol y de la vida”.
Tampoco fue una casualidad. Petón, que fue jugador del Huesca y conforma actualmente un bloque de 8 consejeros, tomó fundamentos de otros entrenadores a los que refirió por Nacho Ambriz, entre ellos Miguel González Michel, Pablo Guede, Javier Aguirre y el exdelantero Fernando Niño Torres. Además, recopiló videos y estadísticas de su trabajo en el León.
Había hablado con mucha gente, por supuesto con Javier Aguirre, y todos coincidieron en que era un técnico estupendo. En lo particular Michel me dijo: ‘No sabes la barbaridad de técnico que estás por contratar’. Desde tiempo atrás, veíamos lo que hizo con el León, nos gusta su sistema, es un entrenador original al que le gusta tener la pelota y apostar por la presión, es el estilo que buscamos para el Huesca”.
CAMPOS LO CONVENCIÓ DE HACERSE TÉCNICO
Todo lo que sufrió Nacho Ambriz le hace valorar lo que tiene hoy. Fue en 2003 que Jorge Campos lo convenció de ser entrenador. Una aventura en ese momento peligrosa, que no tenía otro sentido que el de madurar. El subidón de emociones llevarán a Nacho a fracasar en su primera expedición, para luego aprender de Javier Aguirre por 7 años en España.
Campos era en 2003 el portero del Puebla, que vivía momentos aciagos al jugarse la permanencia, y en un intento desesperado pidió la ayuda de Ignacio Ambríz para dirigir los últimos siete partidos.
Lo recuerda bien Ambriz, “fui auxiliar técnico en el Mundial 2002 con la selección mexicana y después pasé un rato a la Sub 15 del América, invitado por Chepo de la Torre, ayudante de Manuel Lapuente. Sin embargo, me llamó Jorge Campos, él me convenció de ser entrenador en el Puebla, me dijo que llevaban cuatro técnicos en un torneo y que la pasaban mal, que ayudara”.
Aceptó porque Campos era su amigo y compañero en el Mundial de Estados Unidos 1994, “le respondí que cómo se atrevía a invitarme si no tenía experiencia, era un gran desafío, pero me tiré al agua a ver qué pasaba y cometí muchos errores, lo pensaba todo como jugador, sabía que era el entrenador y sin embargo me ponía a jugar con ellos. Al final se consiguió la permanencia, pero me di cuenta que debía hacerme a un lado para prepararme”.

Jorge Campos, uno de los mejores amigos de Ambriz en el futbol.
El camino para Ignacio Ambríz en los banquillos apenas comenzaba y siguió la estela de Javier Aguirre a las puertas del Osasuna de España. “Fueron siete años aprendiendo metodología. Así como Jorge Campos me convenció de aventarme al ruedo, Aguirre me ayudó a encontrar el camino, pues yo quería ser secretario técnico y él me dijo que me equivocaba, que me veía más como un hombre de cancha que de escritorio, eso me hizo reaccionar”.
Ayudó a Aguirre en el Osasuna y juntos dieron el brinco a una exigencia mayor en el Atlético de Madrid en el 2006. Fue en esos años que un equipo en España marcó su idea, el Barcelona de Frank Rijkaard. “Soy admirador de Rijkaard porque lo conocí, me pareció un tipo excepcional en el trato al jugador, de ahí fortalecí una idea. El brasileño Thiago Motta en el Atlético de Madrid me confirmó que como persona era ejemplar, eso me llevó a ponderar de lo personal a lo deportivo, para mí eso es fundamental, así que lo combiné a lo aprendido de Miguel Mejía Barón, César Luis Menotti, Manuel Lapuente, por supuesto Javier Aguirre, y aquí estoy, en el Huesca”.
-CARLOS BARRÓN
HAY ‘CHINGONES’ EN HUESCA PARA ANIMAR
Existe un restaurante mexicano en Huesca, se llama el Café Villacampa. Edgar, su propietario, es seguidor a ultranza del equipo y forma parte de Chingones, el grupo de aminación mexicano que tiene presencia en el estadio El Alcoraz.
Soy español, casado con una mexicana, de Puebla, ferviente seguidor del Huesca y de la gastronomía mexicana, por eso hicimos el restaurante al que ha venido Nacho Ambríz. Mi cuñado, cuando vino se enamoró del equipo y en el 2017 me llamó, pues fue cuando subimos a Primera División y se pensó en Chingones, la peña mexicana, pero quedó en suspenso, sin embargo, con la llegada de Nacho hubo una detonación para crearla, con lo que aceptamos a más gente entre nosotros”.
Por Huesca, en la región de Aragón donde confluyen el río Isuela y el Flumen, hay pocas connotaciones a México. El último censo arrojó que ahora mismo hay 15 personas mexicanas viviendo allá y el ancla que las identifica es el Café Villacampa.
Hemos traído la gastronomía mexicana a Huesca. Tenemos en la entrada nuestro Árbol de la Vida, también un Quetzalcóatl dibujado con las letras del restaurante y el mapa de México en una pared. Ahora mismo lo que atrae a la gente, entre ellos a Nacho, son los tacos de cochinita pibil con una tortilla dorada crocante, más el guacamole y los de pastor”.

La del recuerdo en el Café Villacampa, después de ir a comer.
ESPERANZA RENOVADA
Otro de los aficionados sinceros del Huesca es Sergio Martínez, hijo del socio 36 de la Sociedad Deportiva. Docente de profesión, cuenta que el desanimo con algunos técnicos que han pasado por ahí como Leo Franco, quien tuvo una gran oportunidad en Primera División desaprovechada, por ello, con Ambriz existe un margen de duda, pero al mismo tiempo de esperanza.
Sorprendió su designación, porque no tiene experiencia como primer entrenador, aunque no es un desconocido de la liga española. Huesca y Pamplona por cercanía tienen buena relación y lo que nos llegaba eran buenos comentarios sobre un técnico que preparaba bien los partidos para Aguirre siendo su mano derecha, así que la afición entendió que no fue una decisión extravagante, sino que estará expectante de su trabajo”.
Martínez, con un piquete en el corazón, reconoce que el Huesca es un equipo que ha vivido en las catacumbas del futbol español, caído incluso a la Tercera División. A pesar de eso, reconoce que desde el 2008 el proceso de cambio y renovación va en popa.
Huesca ha pasado de tener instalaciones viejas a un campo moderno, para nueve mil personas. En un inicio éramos cinco peñas, ahora somos 23, es decir, el crecimiento ha sido exponencial. Nacho va a tener la fortuna de que aquí no tendrá la presión de otros sitios, la mayoría de los aficionados está consciente de que hemos estado hasta en Tercera, con paciencia especial con varios entrenadores que al final no respondieron”.
-CARLOS BARRÓN
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