Trump y la rima de los vencidos

Pascal Beltrán del Río

Pascal Beltrán del Río

Bitácora del director

La historia, ese tribunal implacable que no admite apelaciones basadas en carisma o seguidores, suele divertirse a costa de quienes ignoran sus advertencias. Hoy observamos cómo Donald Trump se ha empeñado en librar batallas contra dos bastiones sumamente resistentes: el corazón de Persia y la autoridad espiritual del Papado. Al hacerlo, desafía a fantasmas de la talla de emperadores romanos, zares y líderes de la Guerra Fría que también creyeron que su voluntad era ley.

Persia, ese “cementerio de ambiciones” que hoy conocemos como Irán, posee una resiliencia geográfica e histórica que no se doblega ante la retórica de corto plazo. La política de “presión máxima” de Trump evoca la arrogancia de Marco Licinio Craso, quien en el 55 a.C. buscó la gloria militar invadiendo Partia. Su aventura terminó en la batalla de Carras, donde sus legiones fueron diezmadas; la leyenda cuenta que le vertieron oro fundido en la garganta para saciar su codicia. No fue el único romano en estrellarse contra esa muralla: Marco Antonio perdió su reputación en los montes Zagros y el emperador Valeriano sufrió la humillación de ser capturado vivo por Sapor I. La meseta iraní es un escudo natural que ha desgastado a todo aquel que intentó anexarla por la fuerza o el hambre económica.

Por otro lado, el enfrentamiento con el Vaticano sitúa a Trump en un terreno inexpugnable. El conflicto con el papa Francisco por el cambio climático y la justicia social ignora que el pontífice no se rige por ciclos electorales. La historia abunda de hombres poderosos que subestimaron la tenacidad del sucesor de Pedro. En el siglo XI, Enrique IV terminó descalzo sobre la nieve en Canosa suplicando perdón al papa Gregorio VII. Siglos después, Napoleón encarceló a Pío VII pensando que así dominaría la conciencia de Europa, resultando en un desastre de imagen y la restauración del prestigio papal. Y Stalin, autor de una pregunta sarcástica sobre las divisiones del Papa, probablemente se revolcó en su tumba viendo cómo la autoridad moral del Vaticano ayudaba a desmoronar el bloque soviético. Trump confía en la fuerza tangible: dinero, misiles e intimidación. Sin embargo, enfrenta instituciones que operan en escalas de tiempo que él no comprende. Persia se mide en milenios y la Iglesia en siglos. Mientras el magnate neoyorquino busca victorias rápidas, Teherán y Roma simplemente esperan. El fracaso de emperadores en estos frentes no se debió a falta de recursos, sino de humildad ante fuerzas que trascienden lo material. 

El “arte del trato” palidece ante el arte de la supervivencia de quienes han visto pasar imperios, mientras ellos seguían en el mismo lugar. En esta rima histórica, Trump parece escribir versos que ya hemos leído en las crónicas de los vencidos.

BUSCAPIÉS

*El anuncio de ayer sobre la salida de Citlalli Hernández de la Secretaría de las Mujeres para integrarse a Morena marca un giro estratégico hacia 2027. Aunque la Presidenta se dijo “sorprendida”, es poco creíble que esto haya ocurrido por iniciativa de Hernández. Ésta llega para coordinar las alianzas electorales, lo que la meterá de lleno en las designaciones de candidatos, tarea que supuestamente realizaba Andy López Beltrán. ¿A qué se dedicará ahora el hijo de López Obrador? Esta maniobra sugiere una reconfiguración donde la Presidenta busca retomar el control del partido, desplazando figuras del pasado reciente para asegurar la disciplina interna.

*Pemex finalmente admitió la tarde de ayer que el derrame en el Golfo de México provino de una fuga en un ducto. Se desmoronaron así las excusas sobre “emanaciones naturales” o de un supuesto “barco privado” que se usaron para evadir responsabilidades. Fueron semanas de opacidad institucional, intentando ocultar una crisis ambiental evidente bajo una capa de desinformación. Sin embargo, en el mar de la política, la verdad siempre sale a flote. Este reconocimiento tardío no sólo confirma el daño ecológico, sino que evidencia una gestión que prefiere el engaño a la rendición de cuentas.