Falta de vínculos sociales agrava problemas mentales entre jóvenes y adultos

Especialistas en neurociencia y salud mental coinciden en que la interacción social no solo aporta bienestar emocional, sino que también es fundamental para la salud cerebral

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Un hombre de mediana edad está sentado solo en una banca de parque en Ciudad de México, rodeado de personas caminando en grupos. La expresión en su rostro es melancólica, mientras el entorno urbano al atardecer refleja el contraste entre multitud y aislamiento personal.

En las grandes ciudades, miles de personas atraviesan los días rodeadas de multitudes, pero profundamente solas. Aunque parezca contradictorio, la hiperconectividad que caracteriza al mundo moderno ha traído consigo un fenómeno inquietante: el aislamiento emocional.

Según la Encuesta Nacional de Bienestar Autorreportado (ENBIARE), elaborada por el INEGI, la sensación de soledad es una constante entre jóvenes y adultos, y se vincula con diversos trastornos mentales como la depresión, la ansiedad y, en casos extremos, la ideación suicida. La falta de relaciones sociales cercanas se ha convertido en un problema de salud pública, que crece al ritmo de las ciudades que lo albergan.

Especialistas en neurociencia y salud mental coinciden en que la interacción social no solo aporta bienestar emocional, sino que también es fundamental para la salud cerebral. Un estudio publicado por Harvard Health señala que mantener una vida social activa reduce el riesgo de deterioro cognitivo y demencia, mejora la memoria y prolonga la esperanza de vida. En contraste, el aislamiento puede aumentar hasta en 40 % las probabilidades de desarrollar enfermedades neurodegenerativas.

Soledad crónica: un fenómeno transversal

La soledad crónica no distingue entre edades ni contextos. Aunque se suele asociar con personas mayores, los jóvenes también la padecen. La cultura digital, el trabajo remoto, el uso excesivo de pantallas y la pérdida de espacios de convivencia cotidiana han debilitado la capacidad de conectar cara a cara. “Hemos perdido los momentos para practicar la conversación auténtica. Vivimos en modo automático, sin espacio para el otro”, advierte un estudio del Journal of Health and Social Behavior.

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Tabla con datos sobre la soledad en México: el 18.6 % de adultos se siente solo frecuentemente; 29.4 % a veces. Las mujeres la reportan más que los hombres. Se asocia con un 50 % más riesgo de demencia, 29 % más enfermedades cardíacas y un costo económico de 6.5 mil millones de dólares en EE.UU.

La soledad frecuente afecta a casi 1 de cada 5 adultos en México. Fuente: INEGI

Pero no todo son malas noticias. En medio de este panorama, comienzan a emerger iniciativas que promueven nuevas formas de relacionarse. Una de ellas, por ejemplo, es Timeleft, una plataforma internacional que organiza cenas grupales entre desconocidos, y que en México ya ha conectado a más de 100 mil personas en cuatro ciudades. La propuesta es sencilla pero poderosa: compartir una comida como excusa para volver a hablar con alguien frente a frente, sin filtros ni algoritmos de por medio.

Datos que evidencian un problema creciente

La Encuesta Nacional de Bienestar Autorreportado (ENBIARE) 2021 del INEGI reveló que el 18.6 % de la población mexicana de 18 años y más manifestó sentirse sola con frecuencia, y un 29.4 % dijo sentirse así “algunas veces”. Esta sensación fue más pronunciada entre las mujeres (20.2 %) que entre los hombres (16.8 %). En cuanto a los grupos de edad, los jóvenes de entre 18 y 29 años reportaron mayores niveles de soledad que los adultos mayores, lo que contradice la creencia común de que esta condición afecta principalmente a personas de la tercera edad.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la soledad y el aislamiento social incrementan en un 50 % el riesgo de demencia y en un 29 % el riesgo de enfermedades cardíacas. La OMS ha clasificado recientemente al aislamiento social como una “amenaza crítica de salud pública global”, con efectos comparables al tabaquismo o la obesidad.

El caso de México refleja una tendencia internacional. En mayo de 2023, el Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE.UU. emitió un reporte sobre la “epidemia de soledad”, en el que se advierte que la desconexión social es tan dañina como fumar 15 cigarrillos al día, y que el costo económico asociado a este problema —solo en ese país— se estima en más de 6.5 mil millones de dólares anuales en atención médica.

Iniciativas que fomentan la conexión humana

Iniciativas como esta forman parte de una creciente ola de propuestas de “socialización asistida” que han cobrado fuerza en respuesta al aislamiento postpandemia. Esta plataforma, que llegó a México en 2023, realiza eventos en Ciudad de México, Guadalajara, Monterrey y Querétaro, atrayendo sobre todo a jóvenes profesionales que buscan conexión más allá de las redes sociales. El modelo ha sido replicado en más de 20 países.

En México han surgido otras iniciativas similares, como “Comensales” (plataforma nacional de cenas temáticas) o los cafés conversacionales organizados por universidades y centros culturales, que promueven el diálogo presencial como herramienta de salud mental comunitaria. Estas acciones buscan revalorizar la conversación como un acto terapéutico, y en muchos casos se alinean con estrategias gubernamentales de prevención del suicidio y promoción de la salud emocional, como el Programa Nacional de Salud Mental y Adicciones (PNSMA).

Redescubrir la calidez de una conversación, hacer una pausa en el ritmo acelerado de la vida urbana y recordar que todos —en algún momento— necesitamos decir: “Hola, ¿cómo estás?”. Tal vez ahí comience el verdadero camino hacia una ciudad más saludable, más empática y menos sola.

 

«pdg»