¿Qué son y cómo manejar los ataques de pánico?
Tras la pandemia, la ansiedad aumentó notablemente. Según la UNAM (2023), los trastornos de pánico crecieron un 30%, especialmente entre mujeres jóvenes y personal del sector salud

Un ataque de pánico es una manifestación súbita e intensa de miedo o malestar que alcanza su punto máximo en cuestión de minutos. Puede aparecer sin una causa aparente y suele ir acompañado de síntomas físicos alarmantes que muchas personas confunden con un infarto o un episodio neurológico grave.
Según el DSM-5-TR, un ataque de pánico incluye al menos cuatro síntomas como palpitaciones, sudoración, temblores, falta de aire, dolor en el pecho, náuseas, desrealización o miedo a morir.
Prevalencia y factores de riesgo
En México, entre el 7% y 9% de la población experimentará al menos un ataque de pánico en su vida, y alrededor del 2% podría desarrollar un trastorno de pánico (INPRFM, 2024). Estos episodios pueden surgir sin aviso o estar asociados a factores como el estrés, sustancias psicoactivas, traumas o antecedentes familiares.
Aunque no representan un peligro físico inmediato, su intensidad compromete seriamente la calidad de vida. Están relacionados con una hiperactivación del sistema nervioso autónomo, lo que provoca una liberación abrupta de adrenalina y cortisol.

Tratamientos sicológicos y farmacológicos
La sicoeducación es clave para desactivar el miedo anticipatorio. La terapia cognitivo-conductual (TCC) es la intervención más eficaz, incluyendo técnicas como la reestructuración cognitiva y la exposición interoceptiva.
En casos moderados a graves, pueden usarse inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) como sertralina o escitalopram. Las benzodiacepinas se utilizan en fases agudas, con uso limitado por riesgo de dependencia.
Abordaje integral y prevención
Prácticas como mindfulness, respiración diafragmática y ejercicio aeróbico ayudan a mejorar la regulación emocional. Además, un estilo de vida saludable —sueño adecuado, dieta balanceada, reducción de cafeína y alcohol— puede prevenir episodios.
El estigma es un obstáculo importante. Muchas personas evitan buscar ayuda por temor a ser juzgadas, lo que puede llevar a consecuencias graves. En México, instituciones como el INPRFM y la Secretaría de Salud han iniciado estrategias comunitarias.
Tras la pandemia, la ansiedad aumentó notablemente. Según la UNAM (2023), los trastornos de pánico crecieron un 30%, especialmente entre mujeres jóvenes y personal del sector salud.

Los ataques de pánico no son una señal de debilidad, sino una respuesta neurofisiológica compleja. Con tratamiento profesional y apoyo social, es posible recuperar el bienestar.

Fuentes consultadas
- American Psychiatric Association. (2023). Practice Guideline for the Treatment of Patients with Panic Disorder.
- Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz. (2024).
- Universidad Nacional Autónoma de México. (2023).
- Mayo Clinic (2024).
- National Institute of Mental Health (2024).
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