Recomiendan tamiz neonatal para detección temprana de hipotiroidismo
En conferencia, Ana Laura López, especialista en endocrinología pediátrica, subrayó que los signos de hipotiroidismo varían según la edad.

El tamiz neonatal, obligatorio en hospitales públicos y privados, es la prueba ideal para detectar de manera temprana- entre muchas otras enfermedades- el hipotiroidismo congénito y prevenir una discapacidad intelectual asociada a la enfermedad, coincidieron en señalar expertos en el tema.
Aunque el hipotiroidismo, -que se caracteriza por la disminución en la producción y acción de las hormonas tiroideas-, se puede presentar en cualquier etapa de la vida, en México, en promedio, 1 de cada mil 373 bebés, puede nacer con este padecimiento, que se debe confirmar con un perfil tiroideo en sangre, posterior al tamiz neonatal.
En conferencia, Ana Laura López, especialista en endocrinología pediátrica, subrayó que los signos de hipotiroidismo varían según la edad.
“En recién nacidos puede presentarse ictericia prolongada y dificultades de alimentación. En escolares y adolescentes se observan talla baja, bocio y problemas de aprendizaje. La detección temprana y el uso de nuevas tecnologías son claves para asegurar un desarrollo adecuado”, indicó.
Por lo anterior, Ana Chiesa, especialista en endocrinología pediátrica del Hospital de Niños Dr. Ricardo Gutiérrez
señaló que incluso antes de presentar algún síntoma, el tamiz neonatal es fundamental para una detección temprana de la enfermedad.
“El tamiz neonatal permite detectar incluso formas leves de hipotiroidismo congénito y asegurar un tratamiento oportuno que previene discapacidad intelectual y favorece el desarrollo neurológico adecuado.”
Gabriela Brenta, expresidenta de la Sociedad Latinoamericana de Tiroides, destacó que “los avances en protocolos de detección temprana mejoran el pronóstico de los recién nacidos y fortalecen la atención pediátrica.”
Con respecto al abordaje del hipotiroidismo, el endocrinólogo Alejandro Sosa Caballero, señaló que la levotiroxina,- una hormona tiroides sintética-, es es el tratamiento base, pero por su estrecho margen terapéutico exige una dosificación precisa y completamente personalizada.
“La elección de la forma farmacéutica debe responder al perfil clínico de cada paciente y siempre acompañarse de seguimiento cercano”.