Beneficios de la manzanilla: más que un sabor agradable, un aliado para la salud

Desde la digestión hasta la relajación, la manzanilla ofrece beneficios respaldados por siglos de tradición y evidencia científica

thumb
Taza de porcelana blanca con té de manzanilla humeante, acompañada de un ramo de flores frescas de manzanilla con pétalos blancos y centros amarillos, y un frasco ámbar de aceite esencial al fondo, sobre una mesa de madera clara en un ambiente cálido y natural.

A pesar de que su delicado aroma y sabor son, para muchos, su principal encanto, la manzanilla guarda virtudes medicinales que han acompañado a la humanidad durante siglos y que hoy la ciencia empieza a confirmar.

La Matricaria recutita y la Chamaemelum nobile —sus dos variedades más conocidas— figuran entre las plantas medicinales más utilizadas del mundo. Sus flores secas se emplean para infusiones, aceites esenciales y extractos con aplicaciones que van desde el alivio digestivo hasta el cuidado de la piel.

Su historia es tan antigua como diversa: egipcios, griegos y romanos la utilizaban contra la fiebre, la inflamación y los problemas gastrointestinales. En la Edad Media se documentó como remedio calmante y antiinflamatorio. Hoy, sigue vigente tanto en la medicina tradicional como en la fitoterapia respaldada por evidencias científicas.

El secreto de su eficacia radica en su composición: flavonoides como apigenina, luteolina y quercetina, y aceites esenciales ricos en bisabolol y camazuleno. Estos compuestos le confieren propiedades antioxidantes, antiinflamatorias y sedantes.

thumb
Primer plano de flores frescas de manzanilla con pétalos blancos y centros amarillos vibrantes, capturadas en un campo bajo luz natural. La imagen resalta su forma característica y su estado óptimo para la cosecha y posterior uso medicinal o en infusiones.

Principales beneficios

  • Digestión: ensayos clínicos han demostrado que la manzanilla alivia la indigestión, la acidez y los cólicos gracias a su efecto relajante sobre el músculo intestinal.
  • Antiinflamatorio: el bisabolol y el camazuleno inhiben mediadores inflamatorios, reduciendo molestias en piel y músculos.
  • Ansiedad y sueño: la apigenina actúa sobre receptores GABA, ayudando a calmar la ansiedad leve y mejorar la calidad del sueño.
  • Sistema inmune: su acción antioxidante favorece la respuesta defensiva del organismo.
  • Cuidado de la piel: aplicada de forma tópica, acelera la cicatrización y calma la irritación, con eficacia comparable a cremas de hidrocortisona de baja potencia.
  • Salud bucal: en enjuagues, reduce inflamación gingival y placa bacteriana, y calma aftas o mucositis oral.
  • Protección cardiovascular: su consumo moderado puede mejorar el perfil lipídico y la presión arterial.
  • Control de glucosa: estudios preliminares apuntan a un posible beneficio en diabetes tipo 2.
  • Salud ocular: compresas con infusión fría alivian irritaciones leves (siempre con preparaciones estériles).
  • Aromaterapia: su aceite esencial, inhalado o difundido, ayuda a reducir el estrés.

Precauciones y uso responsable

En general, la manzanilla es segura, pero puede provocar reacciones alérgicas en personas sensibles a la familia Asteraceae. Su uso concentrado en el embarazo debe ser supervisado por un médico, y puede interactuar con anticoagulantes, sedantes y fármacos metabolizados por el hígado.

thumb
Te de manzanilla

Aunque la evidencia científica respalda muchas de sus propiedades, algunos estudios son pequeños o poco estandarizados, por lo que se requieren más investigaciones.

Recomendación práctica: la infusión es la forma más común de consumo: entre 1 y 2 gramos de flores secas por taza de agua caliente, reposada 5-10 minutos. También está disponible en cápsulas, extractos y cremas.

La manzanilla no es una cura milagrosa, pero sí una aliada herbal con beneficios reales para la digestión, la relajación, la salud de la piel y el control de la inflamación, siempre que se utilice con conocimiento y moderación.

 

 

«pdg»

 

N. de la R. Según datos del USDA National Agricultural Library, la manzanilla alemana (Matricaria recutita) y la romana (Chamaemelum nobile) concentran hasta 0.8–1.5% de aceites esenciales, donde el α-bisabolol y el camazuleno son los principales responsables de su actividad farmacológica. El Instituto Nacional de Salud Pública de México reporta que, en el país, el té de manzanilla se encuentra entre las tres infusiones herbales más consumidas, especialmente en zonas rurales, como parte de la medicina tradicional registrada en la Norma Oficial Mexicana sobre plantas medicinales. Una revisión sistemática publicada en Molecular Medicine Reports (2020) señala que, en pacientes con ansiedad generalizada, extractos estandarizados de manzanilla redujeron los puntajes en la escala Hamilton en un promedio de 5 puntos tras 8 semanas, con buena tolerancia. Asimismo, un metaanálisis en Phytotherapy Research (2021) encontró que su uso tópico en dermatitis atópica mostró una reducción del eritema comparable a la hidrocortisona al 0.5% en aplicaciones de 1 a 2 semanas. En cuanto al control glucémico, un ensayo iraní de 2015 con 64 personas con diabetes tipo 2 observó una disminución significativa de HbA1c tras 8 semanas de consumo diario de infusión (3 g/día), aunque los autores recalcan la necesidad de estudios más amplios. Finalmente, la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. (FDA) clasifica la manzanilla como “generalmente reconocida como segura” (GRAS) para uso en alimentos y bebidas, pero advierte sobre posibles interacciones con anticoagulantes como la warfarina y benzodiacepinas.