Las bacterias que compartes en un beso podrían influir en tu salud y estado de ánimo: estudio
Un beso de 10 segundos transfiere 80 millones de bacterias que ayudan a sincronizar la microbiota de la pareja y fortalecer el sistema inmune

Un beso de 10 segundos funciona como una fusión biológica que trasciende el romanticismo. Cuando una pareja se besa, la salud mental y física se conectan debido al intercambio de bacterias.
Este contacto actúa como un pegamento biológico que sincroniza los cuerpos desde la cavidad bucal hasta el sistema digestivo. La ciencia analiza este vínculo como una manifestación de afecto con un impacto profundo en el bienestar.

¿Cuántas bacterias se intercambian en un beso de 10 segundos?
Un solo beso íntimo de diez segundos resulta suficiente para transferir un promedio de 80 millones de bacterias de una boca a otra. Esta carga microbiana genera una huella compartida en la saliva que requiere de un refuerzo constante para no disiparse.
Si transcurren más de una hora y 45 minutos sin contacto, la saliva recupera su composición original y deja de asemejarse a la de la pareja. Para mantener la alineación de las comunidades bacterianas, la frecuencia del contacto resulta un factor determinante.
Este es el impacto de los besos, de acuerdo con un estudio publicado en Evolution and Human Behavior:
- La regla del nueve: Las parejas requieren besarse íntimamente al menos 9 veces al día para asegurar que sus ecosistemas salivales permanezcan alineados.
- Estabilidad en la lengua: A diferencia de la saliva, las bacterias en la superficie lingual son más estables y reflejan la convivencia a largo plazo.
- Reinfección constante: El contacto frecuente funciona como una redosis de microbios que sostiene la comunidad biológica mezclada.

¿Besar a tu pareja puede mejorar tu estado de salud?
Besar desencadena una respuesta hormonal que optimiza el bienestar general y fortalece el vínculo afectivo. El intercambio de microbios trabaja en conjunto con la reducción del estrés para crear un ambiente oral más saludable donde prosperan las bacterias benéficas.
La disminución de los niveles de cortisol, la hormona del estrés, evita que los microorganismos se vuelvan agresivos, lo que protege los tejidos bucales. Al mismo tiempo, la liberación de oxitocina, conocida como la hormona del amor, genera un estado de relajación que favorece la salud integral.
- Protección de encías: El descenso del cortisol previene inflamaciones causadas por el estrés, manteniendo el equilibrio bacteriano.
- Resistencia compartida: La colonización por bacterias de una pareja sana aumenta la diversidad microbiana propia, elevando la protección contra algunos virus.
- Refuerzo químico: La oxitocina fomenta la repetición del contacto, perpetuando el ciclo de salud y estabilidad emocional.

¿Cómo impactan las bacterias de los besos en el intestino?
El proceso que inicia en los labios impacta directamente en el intestino debido a la ingesta constante de saliva cargada con los microbios de la pareja. Aunque el ácido estomacal elimina a muchos, algunos logran llegar al tracto digestivo e influir en la digestión.
El intestino mantiene una comunicación directa con el cerebro a través del nervio vago, lo que sugiere que las bacterias recibidas pueden influir en el estado de ánimo. Este eje intestino-cerebro permite que el intercambio oral afecte incluso los niveles de ansiedad.
Esto sucede en el intestino tras besar a tu pareja:
- Modificación de neurotransmisores: Las bacterias orales que alcanzan el sistema digestivo pueden influir en la producción de sustancias como la serotonina, una hormona importante para el control de las emociones.
- Sincronización emocional: Al compartir una microbiota similar, las parejas alinean sus estados de ánimo y la forma en que responden a las tensiones externas.
- Transferencia de calma: La investigación sugiere que el intercambio bacteriano ayuda a equilibrar el temperamento, transmitiendo sensaciones de tranquilidad entre las personas.

¿Cómo influyen las bacterias de los besos en el sistema inmune?
Desde una perspectiva evolutiva, el beso funciona como un entrenamiento para el sistema inmunológico. El intercambio de fluidos expone al cuerpo a pequeñas dosis de bacterias extrañas, lo que enseña a las defensas a ser más tolerantes y eficientes.
Además, el contacto permite realizar un escáner genético inconsciente. El sabor y el olor de la saliva indican al cerebro si existe una compatibilidad inmunológica que favorezca la salud de una posible interacción.
- Tolerancia inmunológica: La exposición repetida a microbios ajenos evita que el cuerpo reaccione de forma exagerada, reduciendo riesgos de alergias o inflamación.
- Escudo compartido: Las parejas que conviven y mantienen contacto frecuente terminan compartiendo una protección microbiana muy similar.
- Detección biológica: Los aromas producidos por los microbios ayudan a elegir de forma instintiva a la pareja con el sistema inmune que mejor complemente al propio.
Besar representa una estrategia biológica para sincronizar la salud y la resistencia de dos personas. Al compartir millones de microorganismos, el cuerpo humano se adapta para ser más fuerte y feliz en compañía.
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