EPOC: ¿Cuáles son las cuatro etapas de la enfermedad y sus síntomas?

La EPOC se clasifica en cuatro etapas, desde leve hasta muy grave. Prestar atención a los síntomas es la clave para entender el progreso de la enfermedad.

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La EPOC es una condición que avanza en cuatro etapas con síntomas diferentes. Imagen hecha con IA.

Si la tos con flema se ha convertido en una costumbre o si sientes que te falta el aliento al subir una escalera, es fundamental que prestes atención. No se trata de un simple resfriado, sino de la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC), que tiene cuatro etapas.

La EPOC es una inflamación persistente que bloquea el flujo de aire en tus pulmones. Este padecimiento se ubica entre las diez principales causas de muerte en México y causó 19,136 fallecimientos en 2024, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

La enfermedad abarca dos problemas principales en tus pulmones: el enfisema, donde se destruyen los sacos de aire, y la bronquitis crónica, donde produces una mucosidad espesa que tapa tus vías respiratorias. La clave para entender esta enfermedad es conocer cuáles son sus etapas y sus tratamientos.

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En México, la EPOC causó 19,136 fallecimientos en 2024. Canva.

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¿Cuáles los las cuatro etapas del EPOC?

Para determinar la gravedad del EPOC, los especialistas utilizan una herramienta llamada espirometría, como explican los Institutos Nacionales de Salud en EU (NIH) y la American Lung Association

Esta prueba mide la cantidad de aire que puedes exhalar en un segundo (FEV1) y te ubica en alguna de estas cuatro etapas, según la clasificación GOLD:

  • Etapa I (Leve): Apenas sientes síntomas. El flujo de aire está ligeramente limitado, pero puedes sentir que te falta el aire al caminar cuesta arriba o al ejercitarte con intensidad.
  • Etapa II (Moderada): Se caracteriza por la falta de aliento de forma más regular, incluso al caminar en superficies planas o al recorrer distancias largas. Tus actividades diarias empiezan a verse afectadas.
  • Etapa III (Grave): Los síntomas son diarios y te causan problemas serios para realizar tareas cotidianas. Sientes que la respiración es una batalla constante.
  • Etapa IV (Muy Grave): La limitación es extrema. Las actividades diarias se vuelven casi imposibles, tienes muy poca energía y el nivel de oxígeno en tu cuerpo puede ser bajo.
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La EPOC tiene cuatro etapas que necesitan ser diagnosticadas con base en sus síntomas. Canva.

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¿Qué tratamientos existen para las cuatro etapas del EPOC?

Independientemente de la etapa, existen opciones de tratamiento disponibles para controlar los síntomas, reducir las complicaciones y, sobre todo, mejorar la calidad de vida.

Estas son las opciones de tratamiento del EPOC, de acuerdo con los NIH:

  • Broncodilatadores: Son medicamentos que relajan los músculos de las vías respiratorias para que el aire entre con más facilidad.
  • Rehabilitación pulmonar: Un plan integral enfocado en el entrenamiento físico, la educación sobre la enfermedad y cambios en el comportamiento. Se recomienda en todas las etapas para mejorar tu función física y estado de ánimo.
  • Oxigenoterapia: Si los niveles de oxígeno son bajos, especialmente en las etapas avanzadas, puedes necesitar oxígeno suplementario.
  • Inhibidores de la Fosfodiesterasa-4 (PDE4): Fármacos como Roflumilast se usan para pacientes con enfermedad grave.
  • Las infecciones son un peligro para tus pulmones. Es vital que recibas la vacunación anual contra la influenza, así como vacunas específicas contra el neumococo.

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¿Cómo prevenir el EPOC?

Recuerda siempre esto: la prevención es la herramienta más poderosa contra la EPOC. La mayoría de los casos están íntimamente ligados a un factor de riesgo muy específico.

Estas son algunas recomendaciones de los NIH:

  • Deja de fumar: Es la causa principal de la enfermedad en el mundo. Abandonar este hábito es la acción preventiva más importante y urgente que puedes tomar.
  • Evita el humo de segunda mano: Minimiza tu exposición al humo ambiental nocivo y a otros gases perjudiciales en tu entorno laboral o doméstico.

La EPOC es una batalla a largo plazo que requiere vigilancia constante. Seguir un plan de tratamiento, realizar actividad física adecuada y, sobre todo, evitar estrictamente el tabaco y los irritantes pulmonares, ayuda mantener una mejor calidad de vida.

Si tienes síntomas, no esperes: consulta a un médico para un diagnóstico oportuno.