¿Sarpullido o sarampión? Así puedes identificar las ronchas que causa la enfermedad
El sarampión se distingue por un sarpullido rojo que desciende desde el rostro y la presencia previa de puntos blancos en las mejillas

El sarampión viaja por el aire en busca de organismos sin protección. Este virus destaca por su capacidad de provocar una amnesia inmunológica que borra las defensas generadas previamente por el cuerpo.
Detectar las manchas que causa esta enfermedad resulta fundamental para identificar el padecimiento y proceder al aislamiento. De esa forma, es posible detener la cadena de transmisión antes de que aumenten los casos en la comunidad.

¿Cómo diferenciar las ronchas del sarampión de otros sarpullidos?
Aunque muchas infecciones virales enrojecen la piel, este padecimiento avanza con ronchas desde el rostro hacia los pies. Sin embargo, en personas con esquemas de vacunación incompletos, el virus presenta variaciones visuales que pueden dificultar el diagnóstico.
Estas son algunas características de las ronchas, de acuerdo con un estudio publicado en la revista SKIN The Journal of Cutaneous Medicine, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades en EU (CDC) y el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS):
- Orden de aparición: El brote clásico inicia estrictamente en la línea del cabello. Posteriormente, baja hacia el cuello, el tronco y las extremidades, cubriendo el cuerpo de manera uniforme.
- Señales engañosas: En pacientes con una sola dosis de la vacuna, el virus se comporta de forma atípica. Las manchas pueden brotar primero en las extremidades o saltar zonas del cuerpo, lo que confunde la detección médica inicial.
- Comparación con el dengue: Mientras que el dengue provoca un dolor muscular profundo y malestar ocular, el sarampión se anuncia con tos persistente, escurrimiento nasal y ojos rojos muy llorosos.
- Textura cutánea: A diferencia de la escarlatina, que se siente como lija al tacto, el sarampión inicial es suave. Las manchas pueden unirse formando grandes parches rojos sin bordes definidos.
- Relación con la fiebre: En la roséola, el sarpullido surge cuando la fiebre desaparece. En el sarampión, la temperatura elevada y las manchas conviven y suelen empeorar de forma simultánea.

¿Cómo son las ronchas del sarampión?
Las marcas que deja esta patología no son simples puntos, sino mapas rojizos que transforman el aspecto de la piel e incluso pueden ocultarse en zonas de pigmentación oscura.
Así son las ronchas, según los Institutos Nacionales de Salud (NIH) y Cleveland Clinic:
- Fusión de manchas: Las marcas comienzan como puntos planos y rojos denominados máculas. Al multiplicarse, tienden a unirse y crean áreas rojas continuas en la cara y en el tronco.
- Relieve irregular: Aunque inician planas, con el paso de los días surgen pequeños bultos elevados. Esto otorga a la piel una textura irregular que requiere una revisión detallada.
- Puntos de Koplik: Antes del brote externo, aparecen manchas blancas con centro azulado dentro de las mejillas. Son efímeras y funcionan como una pista clave para el diagnóstico clínico temprano.
- Sensación física: A diferencia de la varicela, esta afección generalmente no provoca comezón. Al final del proceso, la piel suele descamarse como si hubiera sufrido una quemadura por el sol.

¿A los cuántos días aparecen las ronchas por sarampión tras el contagio?
Este es un enemigo de tiempos precisos. Conocer su calendario permite identificar el riesgo, pues una persona funciona como foco de contagio mucho antes de mostrar la primera marca en la frente.
Este es el tiempo en que las ronchas del sarampión aparecen tras el contagio, como explican la Organización Mundial de la Salud (OMS) y los CDC:
- Incubación silenciosa: Pasan entre 10 y 14 días desde el contacto hasta el inicio del malestar. Durante este periodo el patógeno se multiplica sin dar ninguna señal de alerta externa.
- Antes de las ronchas ocurren cuatro días de malestar intenso. La enfermedad incluye fiebre superior a los 40°C, tos constante y conjuntivitis con ojos inyectados en sangre.
- Explosión del brote: Cuando la fiebre llega a su punto máximo, las ronchas aparecen en la cara. El sarpullido avanza hacia los pies en los siguientes tres días de forma progresiva.
- Periodo de contagio: La capacidad de infectar inicia cuatro días antes de las manchas y dura cuatro días después. Un paciente que solo parece agripado ya transmite el virus a otros.
- Desvanecimiento: El sarpullido dura cerca de seis días antes de desaparecer en el mismo orden en que surgió. La piel puede quedar manchada de forma temporal durante la recuperación.

¿Cómo evitar el sarampión?
En un entorno donde un enfermo contagia a 18 personas, las medidas básicas resultan insuficientes ante un virus aéreo. La inmunización grupal protege a los sectores más vulnerables de la sociedad.
Así es posible evitar el sarampión, según la Secretaría de Salud (Ssa) y el IMSS:
- Regla de oro: La vacuna triple viral garantiza una protección del 97% con dos dosis. Esta medida genera una inmunidad que resguarda a la persona de por vida contra el virus.
- Soporte médico: No existe una cura antiviral específica, pero se recomienda el uso de dosis altas de Vitamina A. Este tratamiento de apoyo reduce drásticamente el riesgo de secuelas.
- Aislamiento estricto: El paciente debe permanecer en casa hasta cinco días después del brote. En hospitales se requieren mascarillas de alta eficiencia porque el virus burla las protecciones normales.
- Acción de emergencia: Recibir la vacuna en las primeras 72 horas tras una exposición puede evitar el desarrollo de la enfermedad. Esta medida suaviza los síntomas si el contagio ya ocurrió.
Ante cualquier fiebre alta con ojos rojos es necesario el aislamiento inmediato. Consultar al médico y verificar el esquema de vacunación es la mejor forma prevenir los contagios.
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